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Carlos Galán: «Murcia es la ciudad de la música en España»

Carlos Galán, en la oficina de Subterfuge Records, en Madrid. / Subterfuge

El CEO y fundador de la principal compañía discográfica independiente, Subterfuge, rememora los inicios del indie y revela la primera premisa a la hora de fichar a una nueva banda: «Que me guste a mí»

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ , CARLOS GARCÍA y ÁLVARO RABADÁN

Hablar de la explosión de la música indie en España es hacerlo de Subterfuge. La compañía discográfica, ya con tres décadas de historia, encumbró a grupos como Australian Blonde –con su famoso tema 'Chup chup'– y Dover –con el mítico disco 'Devil came to me'– en los años 90; puso de moda la canción 'Train', de Undrop; contribuyó al resurgimiento de Fangoria; dio a conocer al público a grandes bandas y artistas nacionales como Sexy Sadie, Mercromina, Los Fresones Rebeldes, Marlango, Carlos Jean y Najwa Nimri, y ahora triunfa con Viva Suecia, Neuman, Anni B Sweet, Arizona Baby, Corizonas, McEnroe… Lo más curioso de todo es que el sello nació casi por casualidad, ya que su origen fue un fanzine para hablar del movimiento 'underground' y centrado en la música, el mundo del cómic y el cine en la era preinternet y sin apenas recursos. Pero del papel pasó al CD y el vinilo y de ahí a formar parte de la historia de la música. El CEO y fundador de Subterfuge es Carlos Galán (Madrid, 1968), con el que 'Alternavivo' mantuvo una breve charla el pasado 25 de abril, aprovechando su presencia en tierras murcianas para asistir al concierto de Viva Suecia en el Teatro Circo. Sobre la mesa, temas como los inicios de la compañía, la evolución del indie en España, la reconversión de la industria musical y el éxito de la escena murciana.

–¿Qué recuerdas de los inicios de Subterfuge, porque la idea original no era, para nada, crear una discográfica?

–Nació en 1989 como un fanzine. Era un 'hobby' que tenía paralelo a mis estudios. Empecé a sacar los números y un día decidí publicar un disco que acompañase a una de las entregas y, de la noche a la mañana y de la manera más inconsciente, se convirtió en mi profesión.

–En algún momento pensaste que aquella pequeña discográfica llegaría a lo que es ahora.

–Jamás. Era una persona que empezó a estudiar Historia del Arte, es decir, de letras y arte, así que crear una empresa no entraba dentro de mis parámetros para nada. Todo sucedió de una manera absolutamente inconsciente.

–Se puede decir claramente que eres una de las figuras clave para la expansión del indie en sus inicios.

–Estoy muy orgulloso de ello. No fue nada premeditado. Siempre me gustó, cuando empecé a sacar mis primeros discos, la propuesta independiente frente a lo que podían ser las multinacionales. Y que años después ya se reconociera a la música independiente como un género musical más allá de lo que hay detrás es la gran diferencia, porque las multinacionales son más bien una cuestión financiera. Es un motivo de orgullo absoluto.

–Consideras que España es un país más indie o principalmente de reguetón y pop comercial.

–España es un país muy 'mainstream'. Las propuestas 'mainstream' siempre han funcionado bien, pero afortunadamente creo que las barreras se han roto más que nunca. Aunque existe un 'mainstream' muy de reguetón, también hay una escena independiente muy sólida.

–¿Cuántas referencias discográficas ha editado Subterfuge en sus 30 años de trayectoria?

–Calculo, porque no tenemos el dato exacto, que hemos editado cerca de 2.000 discos, 10.000 canciones y a unos 300 artistas.

«Aunque en España existe un 'mainstream' muy de reguetón, también hay una escena independiente muy sólida»

–A lo largo de todos estos años, ¿hay algún artista o grupo que no haya alcanzado el reconocimiento que piensas que se merecía?

–Siempre recuerdo en los 90 a un grupo como Sexy Sadie, que a mí personalmente me gustaba mucho y con el que no pasó lo que debería haber pasado. Y lo mismo sucedió con Mercromina. No tuvieron la repercusión que merecían, pero eso es parte de este negocio. Con Viva Suecia acabaremos llenando la Plaza de Toros de Murcia, pero no es algo premeditado, sino que va surgiendo sobre la marcha.

–Una de las frases que repites es que «no hacemos discos para ganar dinero, hacemos dinero para editar discos». La idea sobre el papel es muy bonita, pero también habrá que obtener algún beneficio económico.

–Por supuesto. Al final, una compañía discográfica no deja de ser un negocio, pero evidentemente si te lo llevas a unos planteamientos de aquella música que realmente te emociona y que quieres desarrollar, pues muchas veces no son caminos que sean objetivos directos hacia el dinero. Elegimos los caminos más complicados. Nuestras propuestas muchas veces son fuera del mercado convencional. El fin de todo es seguir ganando dinero para poder hacer los discos que nos gustan.

–¿Cómo habéis vivido la reconversión de la industria musical de los últimos años?

–Como todos, con incertidumbre, porque no fue algo de un día para otro. Han sido años un poco de no saber por dónde iban las cosas. Pasamos de dedicarnos a desarrollar artistas y vender discos, a que todo eso cambie y te conviertas en el mánager de los artistas y te encargues también de sus conciertos. Es un cambio importante, pero también muy estimulante. Nos gustaba mucho grabar discos, y seguimos haciéndolo, pero tenemos que hacer otras muchas cosas. Digo que es muy estimulante porque hemos podido contribuir a redefinir por dónde va la nueva industria discográfica.

–Ahora también os encargáis de todo el tema del 'booking' de los grupos.

–Dentro de la estructura de Subterfuge Records, que es la compañía, contamos con una filial, Subterfuge Events, que se encarga de lo que es el 'booking' –organizar giras completas y conciertos– y Pizza Pop, que es la editorial. Funcionan de manera autónoma dentro de la compañía, pero todos somos un equipo.

«El fin de todo es seguir ganando dinero para poder hacer los discos que nos gustan»

–A la hora de hacer nuevos fichajes, ¿cómo eliges a quién vas a escuchar? ¿Cuál es el criterio?

–Son muchas las fuentes. Evidentemente, escucho las maquetas que me llegan e intento dedicar parte de mi tiempo, que es parte de mi trabajo, a investigar en la Red, en YouTube y plataformas y buscar propuestas nuevas. Y, luego, tengo la suerte de tener amigos con buen gusto que me filtran muchas cosas. Los caminos son variados desde siempre. Antes era principalmente a través de las maquetas y los directos, pero una buena recomendación, al final, te podía servir casi más que tu propia audición de algo.

–¿Y cuál es la principal razón para fichar a un grupo?

–La principal baza o premisa es que me guste. Antes era que me gustase y, a partir de ahí, trabajar con ellos. Ahora es, primero, que me gusten. El segundo paso es reunirme con ellos y ver que existe una predisposición para trabajar. Hoy más que nunca el artista tiene que trabajar más allá de lo que es su expresión artística, de cantar, actuar y girar. Tiene que cuidar sus redes sociales y hacer un poco de todo. Es importante ver que aparte del talento musical, tiene capacidad de esfuerzo para todo.

–Cuándo te diste cuenta, por ejemplo, de que con Jess Fabric, bajista de Viva Suecia, además de talento musical, había potencial para editar un libro escrito por él.

–Con Jess me pasó que me levanté un día por la mañana y fui directamente a Instagram para ver si había escrito otro 'post'. En ese momento pensé: 'Estoy enganchado a cómo escribe este tío'. Un día, casi en broma, le dije que me gustaría hacer un libro con esas historias, porque creo que tiene talento, y a él también le ilusionó la idea. Al final, apareció la posibilidad de hacerlo con una editorial, Bandaàparte, y así nació 'Todo un año para cambiar de vida'. En el caso de Jess, aparte de ser bajista de Viva Suecia, es un gran amigo. Ahora tenemos otra vía de desarrollo fuera del grupo, que es su carrera literaria.

–¿Te gustaría hacer algo similar con otros artistas del sello?

–No es fácil escribir, mantener una constancia y transmitir de la manera que transmite Jess. Ojalá surja más gente.

Sueño cumplido

–Antes de fundar el sello discográfico, ¿hubo algún momento en el que te dijiste a ti mismo: 'no, no valgo para estar sobre el escenario'?

–La verdad es que hice mis pinitos en la música, pero siempre tuve muy poco oído musical. Desde que empecé a ir a las tiendas de discos con 10 años, tenía una querencia a darle la vuelta al CD y ver quién lo había publicado. Me parecía interesante descubrir quién estaba detrás de todo. Y luego llegó el tema de la música independiente y de los sellos independientes españoles, a principios de los ochenta, que me pilló siendo un niño, pero me apasionó. Con lo cual, en ese sentido, creo que he cumplido un sueño. Si en aquel momento me hubieras preguntado, te hubiera contestado que casi quería más tener una compañía discográfica independiente que una banda de música.

–Cuando entrevistamos al productor Carlos Hernández, le preguntamos qué discos pensaba que sonaban realmente mal y eran mejorables. En tu caso, ¿qué banda o carrera musical consideras que se podrían haber llevado mejor?

–Creo que, a nivel de producción, muchos discos de los años 90, empezando por algunos de los míos, no tuvieron la producción que deberían haber tenido y que, en el caso de que sí la hubieran tenido, quizás hubieran trascendido de otra manera. Si miramos con la perspectiva del tiempo, son muy pocos los discos que salvaría. A todos se les podría hacer muchas cosas. Si Carlos Hernández decía que los discos de los 80, yo te diría que muchos de los 90 y muchos de los editados por mí suenan mucho peor de lo que podrían. En los 80 existió toda una explosión de color y muchas subvenciones por parte de los ayuntamientos y el Ministerio. Y en los 90 se acabó todo ese furor y la gente tendía a vestir con el jersey o el abrigo de su abuelo, a cantar en inglés, a no transmitir nada y a no comprometerse políticamente con nada. De repente, fue un cambio muy brusco. Es parte de una escena que creció desde cero, sin el apoyo institucional que existió en los 80. Viva Suecia, por ejemplo, es parte de la semilla que se plantó en aquella época.

–La peor parte de un sello independiente es cuando alguno de vuestros artistas se marcha a una multinacional. En Subterfuge, los casos más conocidos son los de Australian Blonde, Dover, Fangoria, Najwa Nimri, Marlango, Undrop…

–Siempre hago el símil con una pareja. Cuando te deja una novia, piensas que 'cómo me pudo dejar, si no hay nadie más guay que yo y nadie la va a querer tanto como yo'. Pero con la perspectiva del tiempo, ves que fue la mejor decisión. En su momento duele, porque te sientes impotente cuando llega una multinacional con pasta, pero con el tiempo, en todos esos casos, creo que es lo mejor que podía haber pasado.

–Hay un disco que marcó a muchos en los años 90, 'Generation next', que contaba con canciones de Undrop, Dover, Australian Blonde… Aunque quizás no eres una cara reconocida en la calle, ¿qué sientes cuando te dicen que tu trabajo con todos esos grupos de antes y los de ahora significa mucho para la gente?

–Es un motivo de satisfacción absoluta que, después de tanto tiempo, se acerque gente a decirte que creció con el 'Generation next' o con otro disco, o que se enamoró de su mujer en un concierto de Undershakers. Es muy gratificante ver que lo que has hecho y que con el paso del tiempo, que va tan rápido y lo ves tan cercano, porque todo siempre parece que fue ayer, tenga esa trascendencia en las personas. Es algo muy bonito.

–¿Podrías nombrar alguna de las bandas menos conocidas del sello que pienses que tiene mucho futuro?

–Te diría que Mow. Es fascinante, jovencísima y con gran talento. Tiene algo especial.

–Arizona Baby, Soledad Vélez, Neuman, Viva Suecia, Anni B Sweet, McEnroe… Vuestro catálogo actual es bastante ecléctico.

–Subterfuge tiene la premisa estilística de que me guste a mí. Y a mí me ha gustado de todo. Excepto lo que es hip hop muy extremo o el metal muy extremo, he disfrutado con el rock, el pop, la electrónica… Esa es la premisa máxima, si después les gusta a los demás, ese es ya su problema.

–Y cuando de repente llega Paco Neuman a tu despacho y te dice que su próximo disco será un doble vinilo y que grabará con una orquesta o, en el disco anterior, que incluirá una canción de más de 11 minutos, ¿qué le dices?

–Hay casos y casos. Con Paco siempre hay que tener manga ancha, porque lo que va a hacer será maravilloso. Otra cosa es que tengamos que hablar de ese disco con la orquesta (risas). Pero tiene mi bendición para todo lo que hace.

La 'nueva Granada'

–¿Y qué opinas de la escena murciana en general?

–Me parece alucinante. Creo que no hay una ciudad en España con tantas propuestas interesantes, que te puedan gustar o no, pero que muevan a tanta gente, que llenen en tantos sitios y que graben discos de puta madre. Es la ciudad de la música en España, sin duda.

–Lo que se dice de 'la nueva Granada'.

–Es cierto, sois la 'nueva Granada', pero creo que hay más bandas de nivel en Murcia que en Granada. Si lo piensas, están Perro, Varry Brava, Second, Viva Suecia, Neuman, M Clan, Tarque… Son grupos y artistas que puedes meter en primera línea, por encima de todos.

–¿Vais a hacer algo especial para celebrar vuestro 30º aniversario?

–Creo que no. Para el 25º aniversario ya hicimos una muy gorda, con una exposición itinerante que se alargó casi dos años y que parece que fue ayer. Pienso en ponernos otra vez con todo ese lío, y creo que no.