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Alice Wonder: «La gente se va a cansar del trap en dos años»

Alice Wonder, durante su concierto este verano en el Low Festival de Benidorm./José Navarro
Alice Wonder, durante su concierto este verano en el Low Festival de Benidorm. / José Navarro

La joven cantante madrileña, tras su paso por el B-Side de Molina de Segura, trabaja ya en nuevas canciones que releven a las de su primer álbum, 'Firekid', en el que pone en práctica lo que define como «dream rock nostálgico»

Miguel Ángel Muñoz
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Un día, los amigos de Alicia Climent (Madrid, 1998) la convencieron para que diera a conocer su talento musical al mundo a través de Instagram. Ella no lo tenía claro, pero finalmente publicó su primer 'post' el 4 de enero de 2016. Era un vídeo en el que interpretaba una versión con la guitarra de la canción 'Halo' de Beyoncé, grabado en su habitación. Hoy, menos de tres años después y con apenas 20 de edad, Alice Wonder cuenta con casi 41.000 seguidores en esa red social, fichó por Infarto Producciones y ya ha publicado su primer álbum de estudio, 'Firekid', bien recibido por la crítica y el público. Lo que antes era un 'hobby', ahora es su profesión. Y la extraordinaria voz que atesora y que solo conocía su círculo más íntimo, ya es 'vox populi'. Y así lo comprobaron todos los que se acercaron al Festival B-Side el pasado 7 de septiembre. Allí ofreció uno de los mejores conciertos de la cita musical de Molina de Segura y emocionó al público con 'Bajo la piel', unas de las canciones más destacadas de su corta trayectoria musical, en la que ha demostrado que no teme probar con todo tipo de estilos: soul, folk, trip hop, pop, rock e incluso trap. Así que aprovechamos su visita a tierras murcianas para hablar con ella y descubrir su vínculo especial con la Región, además de conocer más detalles sobre su disco de debut, sus influencias, sus experiencias en directo, sus vídeos en las redes sociales y su elección del inglés para las letras de sus canciones, entre otros temas. La próxima aparición de Alice Wonder sobre un escenario será este sábado, 28 de septiembre, en L'Escorxador Centro de Cultura Contemporánea de Elche, donde ofrecerá un concierto acústico, a las 21.30 horas.

–¿Con qué sabor de boca te dejó el B-Side? ¿Qué tal estuvo el concierto?

–Superguay, la verdad. No me puedo quejar. Fue muy divertido. Empezamos cuando todavía era de día y había poca gente, pero fue oscureciendo con nosotros y el público acabó muy arriba conmigo. Lo noté y me lo pasé muy bien. Además, mi padre es de Alicante y mi abuela era murciana, así que me sentí a tope conectada.

–¿Llegaste a visitar la Región por tu abuela?

–No, pero siempre quise ir. En Alicante sí que he pasado mucho tiempo. Tengo una casa en el centro y he veraneado por aquella zona.

–Entonces, te podemos incluir dentro de la escena murciana. Sería un poco como en el fútbol, cuando se buscan parientes italianos a los jugadores argentinos para que no ocupen plaza de extranjero o jueguen con la selección.

–Pues sí. Soy de la escena musical murciana, madrileña, alicantina… Todo a la vez (risas).

–¿Cómo definirías tu estilo?

–Dream rock nostálgico. Me lo he inventado yo, pero creo que pega mucho con mi música.

–'Firekid' es un álbum más que interesante por los arreglos y las sonoridades que envuelven las canciones, poco habituales en los grupos españoles. Creas unas atmósferas especiales con los sintetizadores y una batería que suena mucho al trip hop de Massive Attack y Portishead. No está nada mal para ser un primer disco.

–La verdad es que la batería la grabó un músico muy fan del trip hop y al final se quedó así y creo que le sienta muy bien a las canciones. La producción la hice con Ángel Luján (Vetusta Morla, Xoel López, Anni B Sweet…), con quien también estoy trabajando ahora en temas nuevos. Es un 'crack'. Pilló las canciones y estuvimos bastante tiempo averiguando qué era lo que mejor le convenía a cada una. Y acabaron así. Creo que para ser un primer disco tiene una producción bastante interesante.

–De las demos al resultado final debe haber una enorme diferencia.

–Muchas demos solo eran guitarra y voz, así que imagínate. Algunas sí que las hice en casa ya orientadas a cómo iban a sonar en el disco. Hay muchos colores e instrumentos que dan a las canciones mucha energía.

–'Too mad', por ejemplo, con instrumentos de viento.

–Sí, nos lanzamos a hacer algo así. Podría parecer que no iba a combinar bien, pero luego lo escuchas y queda fenomenal.

–Al principio eras sobre todo conocida por las versiones de canciones famosas que publicabas en Instagram. ¿Cuántas tomas necesitas normalmente? ¿Hay alguna que claves a la primera?

–Algunas sí, pero la gran mayoría me pongo a grabarlas pensando que voy a tardar cinco o diez minutos, y puedo estar tres horas. Por eso he dejado de hacerlo tan a menudo. Para lograr la toma buena, tenía que echarle muchas horas. La última canción que tengo subida en Instagram es de Post Malone. Intenté grabarla primero con la guitarra y estuve como tres horas, pero decidí que ninguna toma valía. Al día siguiente la grabé con el piano y tardé una hora. Necesitas mucho tiempo para que la canción quede bien. Igual hay gente que la toca bien a la primera, y a veces me pasa, pero en la gran mayoría de las veces intento estar más tiempo para hacerlo mejor.

–Sueles darle tu 'rollo' a las canciones, aunque muchas veces es simplemente que no sabes los acordes.

–Es justo eso. Como las saco de oído, le doy mi rollo, porque no me las sé. Siempre lo he dicho, mi rollo es incluir los acordes y, al final, saco los míos propios. Alguna vez sí que están muy claros, pero uso los míos.

–¿Cómo ha cambiado tu vida desde que te grababas tocando la guitarra en tu habitación a ahora que te dedicas a dar conciertos por todo el país?

–Pues ahora mismo vivo de hacer canciones, que es algo que no me imaginaba en ese momento. Lo hacía de una forma muy naíf e ingenua. Estoy muy a gusto encima de un escenario, cosa que no sabía que me iba a pasar. Cuando lo hice por primera vez, lo sentí como algo muy normal. Ahora mismo lo de girar supone una gran responsabilidad, por la banda y también por hacer los ensayos, ir a los conciertos, firmar discos y hablar con personas que te cuentan lo que mis canciones les provocan. Es todo muy bonito e intenso a la vez. Y viajando mucho.

–Esa es la parte más dura.

–Es otro rollo. Antes estaba en mi casa haciendo canciones y ahora estoy fuera y dentro todo el rato, mezclando sentimientos.

–Durante el concierto en el B-Side dijiste que te preocupaba mucho pasarte del tiempo en los festivales.

–Sí, porque si no eres Vetusta Morla, te cortan el sonido si te pasas del tiempo que tienes para el concierto.

–Es una de las anécdotas que pueden suceder en un festival. En julio creo que te pasó algo curioso en el Low de Benidorm.

–(Risas) Sí, me atraganté con un pelo y estaba el cámara grabándome justo en ese momento y salí en todas las pantallas cuando me lo quitaba.

–Por cierto, ¿qué tal fue la experiencia de hacer de telonera de Vetusta Morla?

–Superfuerte, porque era la primera vez que tocaba para tanta gente. Lo mínimo fue para 6.000 personas y lo máximo para 12.000. Te presentas ahí pensando que nadie te va a escuchar, y luego se te pasan los nervios, te pones a tocar y te das cuenta de que sí que te están escuchando. También fue interesante ver toda la infraestructura que lleva una banda así, porque son todos muy profesionales, y eso me inspiró para trabajar todavía más y ver cómo es salir de gira y tocar ante tanta gente. Aprendí que yo también quería hacer eso.

Bilingüe de verdad

–Recientemente has comentado que cantas en inglés porque estudiaste en un colegio bilingüe. Entonces, ¿eres la prueba viviente de que realmente se puede aprender bien el idioma en la escuela? ¿Las nuevas generaciones cambiarán el concepto que tiene el resto del mundo sobre los españoles y el inglés?

–Soy de la primera generación bilingüe de verdad. La gente que tiene un año o dos más que yo no sabe el inglés de mi quinta. Por lo que sea, se cambió algo, y la profesionalidad que se impuso fue grande. Estudié inglés, mucho inglés. No existe nada que haya estudiado más en mi vida. Ni siquiera piano. Es cierto que cuando eres niño te desespera. Había muchos compañeros agobiados, pero luego te da la oportunidad de que acabas pensando incluso en inglés. Recuerdo que, cuando estaba todo el día estudiando, pensaba mucho en inglés, porque no paraba de hablar. Forma parte de ti y tu cabeza se amolda a ese sentimiento también. Y se acostumbra a las palabras en ese lenguaje. Creo que ahora mismo todo el mundo que estudia inglés, si es en un centro educativo bilingüe en España, tiene un nivel muy alto. Lo tengo clarísimo. Si yo ya tengo buen nivel, en diez años será todavía mejor.

–Habrá que verlo…

– (Risas) Claro, depende también de la gente. Y que conste que estudié en un colegio público.

Alice Wonder.
Alice Wonder. / Juan Aragonés

–¿Estás de acuerdo con lo que muchos artistas nos han contado de que componer y escribir las letras de las canciones en inglés es más sencillo?

–Es más fácil porque las palabras son más cortas. El castellano es muy romántico y tienes que tener cuidado con lo que dices. Todo parece que significa demasiado, mientras que el inglés es un poco plano en ese sentido, y te permite darle mucha emoción sin tener que usar palabras muy grandilocuentes. En castellano, en cuanto quieres decir algo, es difícil no darle una vuelta de tuerca y llevarlo a un sitio demasiado intenso.

–Notas en los conciertos, al igual que le sucede a Morgan con 'Sargento de hierro', que las canciones que más llegan al público son las que cantas en castellano. En tu caso, 'Bajo la piel'.

–Claramente. Lo que pasa es que cuando compuse mis canciones, no pretendía triunfar en España ni en ningún lado. Soy consciente de que estoy en este país y estoy muy agradecida por todo lo que me está pasando aquí, pero tampoco sé qué es lo me va a deparar el mundo y si voy a cambiar a otro lado. Por eso sigo siendo fiel a mis canciones y a lo que me va saliendo. Entiendo que si estamos en España, las canciones en castellano son las que mejor calan y, de hecho, estoy componiendo más en mi idioma, porque me palpita así. Y con el inglés, lo que voy a intentar es mostrar a la gente el significado de las siguientes canciones que publique, para que las puedan sentir también suyas. A muchos les encantan mis temas, pero a lo mejor no los entienden, y a mí me gustaría que supieran que tienen un significado. No canto en inglés para llegar a América.

–Y aunque tu trayectoria todavía es corta, parece evidente que has sabido rodearte de buenas influencias: Víctor Cabezuelo, de Rufus T. Firefly; Guille Galván, de Vetusta Morla; Ed is Dead…

–Es la ostia. Con Víctor Cabezuelo colaboré justo cuando Rufus T. Firefly empezó a ir hacia arriba y les cogí mucho cariño. Estoy muy contenta de todo lo que les ha pasado de dos años para acá, que el grupo ya empieza a tener mucha repercusión. Y con Guille Galván, gracias a que estuve con Vetusta Morla y a que tenemos amigos en común, pues creo que nos respetamos artísticamente y me propuso cantar el tema –'La apuesta'– que hizo para la banda sonora de una película –'¿Qué te juegas?'–. Como todos son artistas y músicos, lo veo muy normal, pero está claro que es increíble que haya sucedido esto y que hayan confiado en mí de alguna manera. Estoy feliz y me ha servido para tener mucho 'feedback' que no hubiera llegado de otra manera.

–Y te gustaría, como Anni B Sweet, formar una superbanda con algunos ellos. «Guille Galván, a la guitarra»…

–(Risas) ¿Te lo imaginas? Guille tocando la guitarra conmigo. Me gustaría. Mi proyecto tiene un toque como un poco friki. A nivel de formación, me gustaría tener un grupo con gente que sabe tanto de música y que lleva tanto tiempo encima del escenario. Claramente tendría una repercusión buena, pero también me agrada la idea de empezar de cero con mi banda y poder cubrir lo que es el mundo del espectáculo con ellos. De hecho, creo que las dos cosas son compatibles. Puedo hacer algún concierto especial con una banda de seis, con gente del mundo de la industria musical.

–¿Quién estaría en esa banda?

–Pues de batería estaría Julia Martín-Maestro, de Rufus T. Firefly. Y Víctor Cabezuelo también. Y Guille Galván. Y Jorge González, de Vetusta Morla, que podría hacer los sintetizadores. Nina, de Morgan, podría cantar conmigo o hacer los coros. Y quizás un productor de electrónica por detrás soltando alguna base. Te podría decir muchos.

–Aunque tu última colaboración ha sido con alguien más cercano… Con tu hermana.

–Sí, compusimos 'Por si apareces'. Es una canción que solo canto en directo, aunque la sacaré en breve, y que llega mucho a la gente. A mí me gusta mucho. Va sobre una persona de la que estás un poco enamorada, pero que no te quiere bien. Es para decir «vamos a acabar ya con esto, porque no nos conviene. No quiero seguir sufriendo». Se trata de una canción de alivio, de dejar ir, un sentimiento con el que la gente conecta.

–Supongo que ahora mismo solo piensas en dedicarte a la música pero, por si acaso, ¿tienes en la recámara algún plan B?

–Sí, lo tengo. No pensaba realmente dedicarme a la música. Cuando era pequeña, me gustaba mucho dibujar y mi idea era ser dibujante, pero luego me empezaron a gustar mucho las historias, los 'storyboards', y me di cuenta de que lo que me encantaba era el cine, escribir guiones y dirigir. Y entonces me quise meter en eso, pero no me cogieron. Y justo me ofrecieron hacer un concierto en Madrid y empezar con las canciones, y así hasta ahora. Me encanta esto y creo que es lo mío, pero también considero que lo mío son otras cosas. Planes B tengo todos los que permita mi imaginación. Me gustan todas las artes: la fotografía, el dibujo… También hago tatuajes y sé que podría seguir practicando y vivir de eso. Durante un tiempo tuve la idea de irme a California, a Los Ángeles, a trabajar en un estudio de tatuajes. Y luego dirigir películas y videoclips, hacer bandas sonoras, escribir canciones para otros… No solo tiene que ser subirme al escenario y que la gente sea fan de mis canciones. Si eso no pasara más, o no les gustara mi voz, pues tendría otras opciones.

–No creo, tu voz es precisamente lo que más llama la atención y lo que se suele destacar.

–Creo que sí. Es lo que hace a la gente venir a los conciertos. Y lo demás ya va viniendo.

«Mi vida no solo tiene que ser subirme al escenario y que la gente sea fan de mis canciones. Si eso no pasara más, tengo todos los planes B que permita mi imaginación»

–Dicen que es una voz 'negra'.

–Bueno, es que tengo la voz bastante grave y, además, creo que siento los conciertos, que expreso mucho.

–Otra cantante con una voz particular es Billie Eilish. ¿Qué opinas de su fenómeno?

–Entiendo el fenómeno totalmente. Me parece una persona muy inteligente y que se lo ha currado. Tiene ideas originales, que ha mezclado muy bien con cosas de ayer y de hoy, que quizás se han hecho mil veces, pero lo hace a su manera. Realmente, su música no es que sea increíblemente innovadora, pero la manera en la que usa a su favor los clásicos y los clichés, entre comillas, es lo que le ha hecho marcar tanto. Y, además, tiene una estética brutal. Creo que quienes la rodean han sido muy listos y ella tiene una voz increíble, además de un par de canciones preciosas.

–En el Festival de Reading, por ejemplo, que es de los más míticos de rock, no cabía un alma en su concierto.

–Si es que combina a los fans frikis, a los emos de 2019 y a los más modernos. Se ha llevado de calle a un montón de personas que no se identifican con nada. Tiene fans de todo tipo.

–No es solo un producto de marketing, como sucede mucho ahora.

–Tiene un talento brutal. Creo que han sido muy inteligentes a la hora de potenciarlo. En su concierto en Madrid noté que estaba el público gritando todo el rato. No se le oía la voz. Y cuando pasa eso o eres muy fan del grupo, o te cansa. Cuando voy a un concierto, quiero escucharlo. Me pareció que con ella todo era muy perfecto y la gente estaba muy arriba. Para mi gusto le faltó un poco de humanidad en el sentido de que la gente que está tocando pueda equivocase o no. Que la notas vívida. Pero vamos, es una pasada. Parecía que llevaba diez años girando. Mola, pero también mola sentirse humano (risas).

–Tu disco es precisamente un alegato a que todo el mundo saque el talento innato que tiene dentro, aunque supongo que hay excepciones y algunas personas sería mejor que no lo descubrieran o que no lo hubieran descubierto.

–¿Por qué?

–Pues, por ejemplo, que Kiko Rivera, 'Paquirrín', sea cantante y DJ.

–(Risas) Pues la verdad es que no lo había pensado, pero realmente el dolor es que si Paquirrín hace de DJ y triunfa, es que tiene su público, y nadie se lo puede quitar. Eso sería llegar al siguiente punto de comprensión, de decir 'pues lo entiendo, lo respeto; no es para mí, pero lo entiendo'. Me refiero a que hay muchas personas que están como cohibidas y tienen mucho miedo de hacer lo que les apetece, porque creen que no deben. Y si se pasan diez años haciendo lo que no les apetece, a lo mejor llega el siguiente y se quieren pegar un tiro. O piensan: '¿En qué momento dejé de escucharme?'. Eso es a lo que me refiero. La gente merece ser feliz. La vida es suya. Tienes una y es para ti. Deberían escucharse y sacar su fuego interior, su 'firekid'.

–En tu caso, tu 'fuego interior' te pedía publicar ahora una canción de trap, 'Long journey', con DAPS y PMP. ¿Cuál es tu opinión sobre este estilo?

–Pues es una realidad, aunque creo que la gente se va a cansar del trap en dos años, claramente. Pero, hasta entonces, vamos a usarlo a nuestro favor, no (risas). Intenté darle mi humilde visión de lo que es el trap, algo un poco más melódico. Si la canción lo vale y es buena, da un poco igual el estilo. Aunque sí que estoy cansada de que suene el –plato– charles ahí todo el rato 'tchs-tchs-tchs-tchs-tchs'. Y el rollo ese tan chungo que tienen las canciones.

–Las letras suelen ser muy machistas.

–Y sobre todo muy 'machitas'. Muy en plan «aquí estoy yo, soy el rey, el rey soy yo y aquí estoy». Y otra vez: «Aquí estoy yo, el rey soy yo…». Es como 'vale, ya me he enterado, muchas gracias' (risas).

Bonus tracks

–¿Qué disco ha marcado más tu carrera?
–'Bon Iver, Bon Iver' y 'For Emma, Forever Ago', de Bon Iver.
–¿Cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?
–En la guitarra, creo que 'Wake me up when september ends', de Green Day; y en el piano, el 'Himno a la Alegría', de Beethoven. Y la primera canción que saqué, pues alguna de Adele.
–¿Qué banda nunca faltaría en un festival organizado por ti?
– Bon Iver y Radiohead.
–¿Qué canción debería sonar en un bar para que decidieses irte?
–Últimamente intento respirar y alejar la negatividad de mi vida, pero hay cosas que no aguantaría. Ese rollo 'españolete' de canciones sobre mi caballo, mi tractor, mi tren… El reguetón malo tampoco lo aguanto.
–¿Cuál es tu mejor recuerdo musical?
–El directo de Bon Iver en 2014 en el WiZink Center. Hizo magia. Todo el mundo se quedó en silencio durante el concierto. Fue increíble.
–Un concierto al que asistieras y que te decepcionase.
–No sé, no me gusta, por ejemplo, ver a cantantes haciendo 'playback'. Fui a ver a The Cure y me aburrió un poco.
–Cuando vas como público a un festival, ¿eres de las que pasas más tiempo en el escenario principal o en los secundarios?
–He ido a muy pocos. Me gustan los festivales, pero tienen ese rollo de que no conectas demasiado, porque hay mucha gente. En un festival grande, suelo ir a ver al artista que me gusta.
–¿Cuándo fue la última vez que te pusiste nerviosa al conocer a alguien?
–No soy de ponerme nerviosa.
–¿Liam o Noel?
–Los dos me dan pereza. A mí me gustaban las canciones de Oasis, pero no su movida personal. Creo que los dos tienen un problema de ego importante.
–Si te llama C. Tangana y te pide una colaboración, ¿qué le contestarías?
–Que sí, pero con normas (risas). Le tendría que dar algo de nostalgia a la canción.