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Nina: «Cuando dicen que tengo una gran voz, lo primero que pienso es que hablan de otra persona»

Carolina de Juan, Nina, durante un concierto de Morgan./ José María López
Carolina de Juan, Nina, durante un concierto de Morgan. / José María López

La cantante de Morgan, que ofrecerá un concierto en la Sala REM el 21 de diciembre, bromea con que «aún no sabe» qué música hace la banda madrileña, que mezcla con clase rock, pop, soul, folk y góspel en sus canciones

Miguel Ángel Muñoz
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZMurcia

De su portentosa voz se han escrito maravillas. Es lo que más fascina de una banda como Morgan que ya de por sí cautiva al público con su combinación de diferentes estilos añejos y un sonido muy alejado de la propuesta indie (¿cada vez más 'mainstream'?) actual, unido a ese derroche de clase y energía en los conciertos. Hoy toca conocer un poco mejor a la persona que se encuentra detrás de una de las voces más inconfundibles del panorama nacional. Su nombre es Carolina de Juan (Madrid, 1990) –así lo pone en su DNI–, pero todos la llaman Nina, y pronto la podremos ver en directo a los mandos de su piano y junto a su banda. La cita será el viernes 21 de diciembre, en la Sala REM, y quedan pocas entradas.

–¿Qué tal va la gira? Notáis que va creciendo vuestro público.

–La verdad es que sí. Tenemos la fortuna de seguir tocando, de ir a salas y ciudades nuevas y de volver a otras en las que ya hemos estado. Siempre hay gente y se nota que tienen ganas de vernos y que reciben nuestras canciones con mucho cariño. No podemos pedir más.

–¿Cómo habéis llevado la presión del segundo disco?

–No la hemos sentido. Teníamos nuestra gira de 'North', que fue increíble porque no contábamos con hacerla, y cada concierto nuevo era como un regalo para nosotros. Sentimos muy buena energía durante los conciertos y queríamos seguir dando más con canciones nuevas. Y nos preguntamos: '¿Qué necesitamos para eso?'. Pues otro disco. Cogimos los últimos meses de la gira y compaginamos las actuaciones con la grabación del segundo álbum. Así que en nuestra cabeza nunca dejamos de girar ni lo planteamos como un segundo disco, sino como un segundo capítulo del mismo libro. Desde ese momento no llegamos a plantearnos si había riesgo o no en él, o si gustaría o no, porque estábamos a lo nuestro, haciendo lo que creíamos que era lo mejor. Y al final nos metimos en esa vorágine y nunca vivimos con miedo.

–Es extraño porque no hubo realmente un parón entre los dos discos.

–Solo un mes o así que preparamos la salida del álbum. No hemos parado y por eso no tenemos el chip de que es nuestro segundo disco. Estamos muy contentos de haberlo hecho así porque teníamos muy buena energía de estar tocando y queríamos alargarla lo máximo posible.

–La verdad es que en el segundo LP, 'Air', se nota esa continuidad.

–El planteamiento ha sido muy parecido. Es como la segunda parte de 'North', con sus diferencias. Schulthess (David Schulthess, teclista) y Ove (Alejandro Ovejero, bajista) ya estaban para el segundo disco trabajando las canciones desde el principio y se nota que pudimos contar con todos los colores que ellos aportan, con sus influencias e ideas. Es un poquito más rico en género y en otras cosas. Sí que es cierto que, dentro de lo que cabe, tiene la misma filosofía que el primero.

–¿Cómo lleváis el tema de la autoedición de los discos?

–Para este segundo hemos creado nuestro propio sello para hacerlo todo nosotros. Al principio es cierto que nos costó mucho, porque tienes que currar el triple y no puedes dejar nada suelto, pero ya hemos cogido la dinámica de trabajo y cada uno tiene su rol y sus responsabilidades. Y aunque se aleje de la música, que es lo que a nosotros nos da la vida, sí que es verdad que nos permite tener otras libertades musicalmente. Si en algún momento necesitamos una infraestructura más grande, pues a lo mejor sí que nos plantearíamos pedir ayuda, aunque por ahora podemos tirar nosotros y estamos muy contentos de haberlo conseguido.

–En vuestra música hay ecos de rock, pop, soul, folk, góspel… ¿Serías capaz de etiquetarla dentro de un género?

–Para nosotros es difícil. A día de hoy todavía no sabemos qué música hacemos. (Risas). Pero bueno, está bien porque somos cinco personas y tenemos un género común que es el rock clásico setentero, que nos gusta a todos, y tiramos un poco por ahí. Pero somos diferentes, uno es un poco más de góspel, otro es más de soul, pop, rock, heavy, folk americano… Todo eso se nota al montar las canciones y, a la hora de etiquetarnos, lo complica todo mucho, porque en un tema puede haber pinceladas de varios estilos. Así no nos encasillamos en un género y podemos ir probando con todos.

–Y lo de que digan que sois una banda de culto, ¿cómo os hace sentir?

–No sé qué decir. Siempre que comentan cosas así bonitas, lo recibo con mucho cariño y agradecimiento. Tenemos una idea clara de nosotros, que disfrutamos mucho tocando porque nos da la vida y que vamos a seguir haciéndolo siempre que se pueda. Si hay gente que opina que somos una banda de culto, pues eso son palabras mayores. Pero si alguien lo cree así, quienes somos nosotros para llevarle la contraria. Lo bueno de la música es que cada uno puede pensar lo que quiera.

–En un artículo escribieron sobre ti que eras «la mejor voz aparecida en la música española en este siglo XXI». ¿Te hacen bromas tus compañeros con este tema?

–(Risas). Nosotros siempre estamos de coña. Alguna broma seguro que ha caído, pero sí que es cierto que cuando leo cosas así, lo primero que pienso es que están hablando de otra persona. No suelo pensar en cosas tan guay de mí. Es lo mismo que comentaba antes, estoy muy agradecida de que haya alguien en el mundo que pueda creer que eso es así.

–Dejaste la carrera de Empresariales a medias. ¿En algún momento se te pasó por la cabeza que acabarías siendo la cantante de un grupo?

–Lo de la carrera fue antes de saber que iba a cantar. La dejé porque no me gustaba. Tuve un par de años de encontrarme a mí misma, y me iba bastante mal con eso. Hasta que Paco (López, guitarra) y Ekain (Elorza, batería) me plantearon formar la banda para juntarnos y montar los temas. Y de ahí salió Morgan. Con 20 años nunca pensé que me iba a dedicar a cantar y, fíjate, tampoco ha pasado tanto tiempo.

«Con 20 años nunca pensé que me iba a dedicar a cantar y, fíjate, tampoco ha pasado tanto tiempo»

–¿Cuál fue el instante exacto en el que os disteis cuenta de que Morgan podría funcionar?

–Todo ha sido muy progresivo. Es cierto que hubo fechas importantes en las que pensamos que podíamos seguir tocando, que es básicamente lo que buscamos, como por ejemplo en el concierto del Teatro Lara, en Madrid, que empezamos a ver caras en el público que no conocíamos, que no son tus padres y amigos. (Risas). Eran personas que se habían enterado de que tocábamos. Y cuando comenzamos a girar alrededor de Madrid y la gente se animaba a venir a los conciertos, ya fue cuando nos dijimos: 'vamos a seguir haciendo las cosas como hasta ahora, y que sea lo que Dios quiera'. Y afortunadamente todo va bien. También cuando sacamos el segundo disco fue un momento de pensar que lo mismo la gente podría perder el interés o no le gustaría las canciones, pero el público ya se sabía los temas cuando los presentamos.

–¿Te arrepientes de no haber continuado con tu formación musical?

–Hice solfeo y piano porque mis padres me apuntaron cuando era pequeña, al igual que a mi hermana, porque son músicos y siempre han querido que supiéramos de la importancia de la música. Pero cuando terminé el Grado Elemental, ya lo dejé, con 14 años. Nunca pensé que me fuera a dedicar al mundo de la música. De haberlo sabido, habría hecho la carrera entera. Aunque en ese momento no quería. Pasé una adolescencia bastante regular. Ahora tampoco pasa nada, porque lo he retomado a mi manera. Aunque no voy a ninguna escuela, al final tocamos todas las semanas, por lo que la práctica está ahí. En algún momento sí que me gustaría empezar de nuevo con el piano.

–¿Y te apuntaste a clases para cantar?

–Hice poca cosa. Como cantante, de técnica, soy regular. Como puedes escuchar, tengo la voz bastante… No sé, es así ya de natural. (Risas). Sí que es cierto que con el tiempo he aprendido un poco de técnica para no hacerme daño y a realizar ejercicios con el foniatra y todo eso, pero nunca he dado clases. He escuchado a muchas cantantes desde muy pequeña y mucha música, eso sí.

–¿Qué puedo decirle a alguien sobre Morgan para recomendarle que os escuche y convencerle de que vaya a vuestro concierto del 21 de diciembre en la Sala REM?

–Dile que nosotros lo vamos a dar todo. Que por nuestra experiencia sabemos que los conciertos son algo intenso y que mola cuando se crea una conexión con el público. Cuando tocamos 'Home' o 'Sargento de hierro', todos vivimos de la misma energía. Nos retroalimentamos de la energía que da el público y la que ofrecemos nosotros. Cuando eso ocurre, es brutal. Esperamos que pase en cada concierto y creemos que sucede bastante a menudo, porque luego salimos a hablar con la gente y nos cuentan que han sentido cosas. Yo les diría que vengan, que prueben, que lo intenten, que sean curiosos…

Morgan

–¿Tenéis algún recuerdo especial de Murcia?

–Sí, de cuando estuvimos el año pasado en la Sala REM, y luego Paco y yo hicimos un acústico en un teatro precioso –Romea–. Estamos deseando volver. Ya tocamos este verano en un festival en La Manga –Welcome Summer Mar Menor–. Las tres veces que hemos estado ha sido brutal, nos lo hemos pasado muy bien. Y ahora volvemos a la REM, que nos gustó mucho cómo suena y la manera en que nos dimos calorcito los unos a los otros.

–De aquel concierto en la Sala REM, me acuerdo de que te pusiste muy nerviosa al hablar con el público entre las canciones. ¿Eso ha mejorado con el paso del tiempo?

–Es cada vez peor. (Risas). Últimamente, todo el mundo me dice que si practicas mucho y lo haces repetidas veces, al final te acaba saliendo. Nada, conmigo es al revés. Cuantos más conciertos damos, peor se me da. Aunque es verdad que el público nos recibe con mucho cariño y estoy muy agradecida por la paciencia y porque la gente se lo toma como algo más cercano, pero lo paso fatal. No porque me dé vergüenza o porque sea tímida, sino porque no sé en qué momento va a mejorar la cosa y voy a poder decir contenido de calidad entre tema y tema. No es ningún trauma, pero debo admitir que no se me da bien. Aunque sí que es cierto que me siento muy a gusto sobre el escenario.

–¿Os planteáis cambiar en el futuro el formato de la banda y añadir de forma habitual a coristas y una sección de vientos? ¿Y qué tal un 'Morgan Sinfónico', que ahora está tan de moda?

–Por qué no. La verdad es que somos poco de plantear cosas, de sentarnos a hablar. Somos más de ir haciendo, pero sí que es verdad que nunca vetamos nada, ni cuando hacemos un tema un poco más distinto de otro género o cuando sale una canción en castellano. De igual manera, si hay conciertos que vemos que es posible, tanto logísticamente como económicamente, llevar a los vientos, a las coristas, a las cuerdas y a lo que haga falta, lo haremos. Lo que pasa es que muchas veces no podemos plantearlo económicamente. Vamos poco a poco. Ojalá algún día podamos hacer una gira fuera de Madrid con 25 músicos. Lo pasaríamos muy bien.

«No es ningún trauma, pero debo admitir que no se me da bien hablar con el público en los conciertos»

–Me hizo gracia leer en una entrevista que decías que viste 'Operación Triunfo' de igual forma que 'Pasión de Gavilanes'.

–Al fin y al cabo, es un programa de entretenimiento. También veo 'MasterChef' y 'Maestros de la Costura'. Lo que quería decir es que se trata de un programa de entretenimiento; no voy a juzgar si es música o no, eso me da más igual. Ellos evidentemente cuando publicitan el programa lo hacen como uno de música, y es cierto que ha salido gente que tiene una carrera musical que ya quisiéramos muchos, por larga. Pero no hay que perder la visión de que es un programa que ponen en la tele. No es uno de música en directo como tal.

–Rafa Val, de Viva Suecia, nos contó que las letras de las que se sentía más orgulloso las escribió cuando se sentía bien. ¿Eres de las que prefieren estar mal de ánimo?

–Pues qué suerte, yo al revés. Depende de cómo te plantees tus momentos o cómo sea tu vida. Cada uno es un mundo. Conozco a mucha gente que compone cuando está bien, porque saca toda esa buena energía. La inspiración sí que es verdad que siempre me ha venido mucho antes, y más clara, cuando estoy mal, más sensible. Cuando quiero contar algo que no puedo hacer de otra manera. Esos son los momentos en los que me siento en el piano y paso horas y horas. Para mí es algo terapéutico también. Cuando estoy bien, pues salgo a tomar unas cañas. (Risas). Y cuando estoy mal, me encierro en casa y me pongo a componer. Aunque también es cierto que en la segunda gira he estado componiendo en la furgoneta, y más feliz que unas castañas. Da un poco igual. Me viene mejor cuando estoy peor de ánimo, pero creo que aparece un poco cuando le da la gana. Y muchas veces me pilla en un momento en el que no tengo grabadora ni cuaderno ni nada, y pienso: 'ya hemos perdido otro tema'.

–¿Eso te ha pasado muchas veces?

–Sí, de repente estoy con mi madre en la farmacia y digo, 'fíjate lo que me está viniendo ahora'. Y a lo mejor me salgo a la calle, pero no tengo batería en el móvil y no lo puedo grabar y ya cuando llego a casa se me olvida lo que estaba pensando.

–Hay muchas buenas canciones perdidas en el limbo.

–Creo que debe existir por ahí un universo paralelo relleno de temas de todo el mundo que no se han podido grabar en el momento de inspiración.

Bonus tracks

–¿Qué disco ha marcado más tu carrera?
–'Tidal', de Fiona Apple.
–¿Cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?
– 'Twinkle, twinkle, little star', con el piano.
–¿Qué banda nunca faltaría en un festival organizado por ti?
– Jet. Tengo una historia con esta banda que nunca puedo ir a verlos.
–¿Qué canción debería sonar en un bar para que decidieses irte?
–'Lovefool', de The Cardigans. Me gusta el grupo y la voz de la cantante, pero esta canción tiene algo que me pone muy nerviosa.
–Tu mejor recuerdo musical.
–Mis padres tenían una banda cuando era muy pequeña y ensayaban en casa. Sonaban las canciones por todas las habitaciones.
–Un concierto al que asistieras y que te decepcionase.
–No sabría decirte. Es más probable que me decepcionara más por el sonido de la sala, no porque el grupo fuera malo.
–Cuando vas como público a un festival, ¿eres de las que pasas más tiempo en el escenario principal o en los secundarios?
–A todos los que pueda, y si me tengo que desdoblar, a la banda que más me guste. No tengo muchos prejuicios con el tamaño del escenario.
–¿Cuándo fue la última vez que te pusiste nerviosa al conocer a alguien?
–Me pongo nerviosa hablando con el público. (Risas).
–¿Liam o Noel?
–Es muy difícil. No te puedo contestar. Los dos. No se puede elegir.
–Si te llama C. Tangana y te pide una colaboración, ¿qué le contestarías?
–No lo sé. No tengo ni idea, creo que no, por estilo. De primeras, no pensaría que eso es una buena idea musicalmente. Pero no sé, lo mismo luego sacamos un temazo. Es igual que si me preguntas si haría una banda sonora de una película, pues no tengo ni idea. Diría que no, porque nunca lo he hecho, pero imagínate que es la hostia.