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The Jesus and Mary Chain: «Antes nos puteaban las discográficas y ahora, las plataformas digitales»

Jim (i) y William Reid, los fundadores de The Jesus and Mary Chain. /Steve Gullick
Jim (i) y William Reid, los fundadores de The Jesus and Mary Chain. / Steve Gullick

El cantante Jim Reid revela todos los detalles sobre la publicación del primer álbum de la banda escocesa en casi 20 años, que presentará en la jornada inaugural del festival Warm Up, y sobre su difícil relación con su hermano William

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ y IVÁN ROSIQUE

La historia es bien conocida y se repite cada cierto tiempo. Dos hermanos forman una banda, lanzan su primer disco y marca un punto y aparte en la música. La relación se fractura con el paso de los años y la publicación de nuevos álbumes y acaba en ruptura musical y fraternal. ¿Creedence Clearwater Revival? ¿The Kinks? ¿Oasis? Bien podrían ser sus casos, pero es el de The Jesus and Mary Chain. La banda escocesa creada por Jim y William Reid en los años 80 es una de las más influyentes de su época gracias a una obra maestra como 'Psycochandy' –combinación perfecta de ruido y distorsión con melodía– que, afortunadamente, les ha permitido convertirse en referentes eternos y trascender su propia historia de autodestrucción y una relación tan volátil en lo personal, como productiva en el estudio. Con un parón más que obligado entre 1999 y 2007 tras una pelea de proporciones épicas en un concierto en Los Ángeles –a todas luces, una separación que parecía irreversible–, The Jesus and Mary Chain volvió a subirse a los escenarios y en 2017 publicó su primer álbum en 19 años, con el más que adecuado título de 'Damage and joy' ('Daño y placer'), que presentará en la primera jornada del festival Warm Up Estrella de Levante, el viernes 3 de mayo, en el escenario principal. El cantante del grupo, Jim Reid (East Kilbride, Escocia, 1961), detalla cómo fue todo el proceso de volver a compartir estudio con su hermano, con el que parece haber enterrado definitivamente el hacha de guerra… por ahora.

–En los casi 20 años desde que The Jesus and Mary Chain grabó su anterior disco, 'Munki', hasta la publicación de 'Damage and joy', en 2017, la industria musical ha cambiado por completo. Antes, la mayoría de los ingresos procedían directamente de la venta de discos en lugar de a través de las giras, y ahora parece que sucede todo lo contrario, además de que vivimos en la 'era de Spotify'.

–Sí, la industria de hoy es casi irreconocible. La música parece ahora mucho más de usar y tirar y, desafortunadamente, los discos ya no importan a nadie. Parece que este negocio no está hecho para favorecer al artista. Cuando empezamos nos puteaban las discográficas y ahora lo hacen las plataformas de 'streaming'.

–Después de más de tres décadas de trayectoria, ¿por qué decidisteis trabajar por primera vez con un productor para 'Damage and joy'?

–La verdad es que a William y a mí nos inquietaba mucho estar encerrados en un espacio tan pequeño como el de un estudio de grabación. Aunque hemos hecho giras durante muchos años, ahí siempre es más sencillo encontrar tu propio espacio, pero el ambiente en un estudio es totalmente diferente. ¡Nos preocupaba que uno de nosotros matara al otro! Así que pensamos que contar con un productor ayudaría a mantener la paz, además de que nos facilitaría el trabajo a la hora de lidiar con los cambios en la tecnología desde que hicimos nuestro último álbum –1998–. El proceso de grabación acabó siendo más tranquilo de lo que esperábamos. Por suerte, enterramos el hacha de guerra, ¡en lugar de clavarla el uno en el otro!

–En definitiva, que no fue la Tercera Guerra Mundial.

–En general, todo fue bastante bien. Curamos muchas de nuestras viejas heridas durante el proceso de grabación. No lo comentamos, pero creo que ambos nos dimos cuenta de que pelearnos constantemente por asuntos triviales hubiera sido una enorme cagada incluso para los estándares de The Jesus and Mary Chain. Así que simplemente seguimos adelante y, al hacerlo, recordamos un poco cómo era todo cuando William y yo éramos el 'equipo Mary Chain'.

–¿Qué queda de aquellos jóvenes autodestructivos de vuestros inicios?

–Nunca nos sentimos cómodos en el mundo, y mucho menos en el negocio de la música, y eso realmente no ha cambiado. A William todavía le gusta beber. Y yo no ando tan jodido ahora aunque, para ser sincero, me siento como el chaval desorientado que era hace 30 años.

«La verdad es que a William y a mí nos inquietaba mucho estar encerrados en el estudio; ¡nos preocupaba que uno de nosotros matara al otro!»

–El nuevo álbum suena a los Mary Chain de siempre. Después de tanto tiempo sin publicar material nuevo, parece que no era el momento de cambiar el sonido radicalmente.

–Creímos que era importante que nuestro primer material nuevo en 19 años sonara como un disco nuestro. Hubiera sido demasiado desconcertante para el público que volviéramos a escena sonando como otra banda.

–El disco ha sido publicado por Artificial Plastic Records. ¿Cómo fue vuestra experiencia en comparación con todos los problemas en el pasado con Blanco y Negro, una compañía fundada por Warner?

–Artificial Plastic es nuestro propio sello, con licencia de Warner Bros. El hecho de poder hacer algo así es de los mejores avances en la industria musical de los últimos años.

–Cuando echáis la vista atrás, ¿cambiaríais algo?

–El mayor error que cometimos fue firmar con Warner Bros. Debimos haber fichado por un sello discográfico independiente como Rough Trade, que estoy seguro de que hubiera sido una opción infinitamente más apropiada para The Jesus and Mary Chain. Todos los discos con Warner fueron grabados tal y como queríamos, pero supuso una gran batalla conseguir que se publicaran. Era casi como si a nadie del sello le gustara la banda. Tenían una actitud abiertamente negativa, rayando lo hostil, cuando les entregamos los álbumes. Y, con el tiempo, eso realmente nos desgastó.

–En los 80 mucha gente lo pasó muy mal intentando clasificar vuestra música. Erais demasiado siniestros para ser considerados una banda de pop, pero demasiado pop para entrar en el cajón del rock gótico. ¿Crees que la diversidad musical actual ha conseguido cargarse definitivamente las etiquetas?

–Eso espero. Nunca he tenido demasiado tiempo para ese tipo de actitud perezosa. O te gusta la música o no, eso es todo lo que importa.

–Un crítico escribió que The Jesus and Mary Chain es una banda sin punto intermedio: «melodía y ruido», «belleza y violencia», «amor y odio»…

–Eso sería así muy al principio. Ya lo dijimos nosotros mismos con el título de nuestro primer álbum – 'Psychocandy'–.

Los discos ya no importan

–Tanto ese primer álbum, 'Psychocandy', como 'Darklands', cada uno a su manera, fueron discos fundacionales que aportaron sonidos completamente nuevos. ¿Echas en falta la aparición de trabajos así de revolucionarios en el mercado actual?

–Creo que, en general, ya no parece que los álbumes importen a mucha gente hoy en día. Solo escuchan canciones, lo que es una gran pena.

–¿Es verdad que vuestro sonido nació casi por accidente, experimentando con los pedales y la distorsión para camuflar, en cierta forma, que no erais buenos músicos?

–La verdad es que no llevábamos mucho tiempo tocando cuando creamos la banda y fue una casualidad muy oportuna que nos tropezáramos con un pedal de fuzz –un tipo de distorsión– de la marca Shin Ei. Cuando conseguimos uno de eso pedales, lo enchufamos y parecía que tocaba solo. A los pocos minutos podíamos ya casi visualizar 'Psychocandy'.

–Siempre os habéis caracterizado por adaptaros y hacer las cosas como os surgen, en lugar de seguir un plan. 'Stoned & Dethroned', vuestro quinto álbum, empezó como un disco acústico, pero acabó tomando vida propia. ¿Qué recuerdas de esa grabación?

–Recuerdo beber mucho y consumir sustancias nocivas para la salud. Fue una buena época. La relación con William no había empezado todavía a deteriorarse y fue divertido tener a Shane MacGowan –el primer cantante de la banda The Pogues, que colaboró en una de las canciones del álbum– en The Drugstore (el estudio de grabación). Ese periodo de la banda fue como la fiesta antes de la resaca.

–La razón que teníais antes para grabar discos era que no os gustaba lo que sonaba en la radio. ¿Sigue siendo hoy día la misma?

–La verdad es que ya no escucho la radio y estoy totalmente fuera de onda de lo que sucede en la música, pero supongo que todavía hay parte de eso.

–Tuvieron que pasar casi veinte años para recibir vuestro último trabajo, ¿tendremos que volver a esperar tanto para el siguiente?

–Esta vez no. Estamos planeando grabar durante el verano y sacar un nuevo disco en algún momento del año que viene.

–La banda giró el año pasado por Estados Unidos con Nine Inch Nails. ¿Disfrutasteis la experiencia o fue complicado tocar cada noche para un público que no era el vuestro?

–Estuvo bien, aunque al principio fue un poco abrumador, pero nos quitamos de encima la presión al ser simplemente 'pasajeros' en la gira de otra banda. Con suerte hicimos unos cuantos fans y los componentes de Nine Inch Nails fueron muy respetuosos.

«Durante años bebí mucho y tomé drogas antes de salir al escenario simplemente para intentar ser alguien que no era y que nunca podré llegar a ser»

–Habéis tocado mucho en España, aunque esta será vuestra primera visita a Murcia. ¿Cómo os trata el público de aquí?

–Siempre he disfrutado mucho en España y el público siempre parece que está realmente metido en el concierto, lo que me ayuda cuando estoy sobre el escenario. No siempre estoy cómodo en los directos y, a veces, adquiero la confianza a través de la gente.

–Lo que sí parece es que ya has superado esa especie de complejo de inferioridad que tenías con cantantes como Mick Jagger o Iggy Pop por ser demasiado tímido, aunque supongo que todavía resulta difícil quitarse los nervios de encima antes de cada concierto.

–Me llevó mucho tiempo entender cómo debía actuar sobre el escenario. En un mundo ideal, no pararía de dar brincos como Iggy Pop o Johnny Rotten, pero ese no soy yo. Soy demasiado tímido para hacerlo. Y, durante años, bebí mucho y tomé drogas antes de salir al escenario simplemente para intentar ser alguien que no era y que nunca podré llegar a ser. Al final me di cuenta de que no tenía que convertirme en una caricatura de un cantante de punk. Todavía me pongo nervioso, pero después de una o dos canciones suelo relajarme y meterme en la música.

–¿Qué banda de la actualidad crees que recoge en cierta forma el legado de The Jesus and Mary Chain?

–Como ya dije antes, estoy fuera de onda de lo que pasa en la escena musical. Tengo una extensa colección de discos y realmente no necesito más.