Los auténticos brotes verdes

Una empresa de Mutxamel, creada en 2011, en plena crisis, facturará este año dos millones

ENEAS G. FERRIALICANTE.

La entonces ministra socialista de Economía Elena Salgado tuvo la ocurrencia de anunciar «brotes verdes» en el huerto económico español. De todos es sabido que aquella imaginativa comparación se ha convertido realmente en un secarral con millones de semillas que intentan probar una gota de agua para salir de las listas del paro.

Sin embargo, en los últimos tiempos parece que se abre paso entre el yermo terreno de la situación económica actual la moda del emprendedurismo, de la innovación, de las ideas y de las nuevas tendencias. Parece que casi como respuesta a la metáfora de los supuestos brotes verdes nació hace poco más de año y medio una empresa llamada Planeta Huerto.

Partieron con un concepto sencillo, un mercado concreto y una idea clara. Venderían productos y herramientas para la creación de huertos ecológicos mediante una página web en la que, al tiempo, ofrecerían un consultorio para que los clientes que adquirieran sus productos supieran sacarles partido y así, crear un bucle de interés, resultados y más venta de productos.

Se podrán contar por miles los proyectos empresariales que utilizando conceptos tan simples acabaron derrumbándose como un castillo de naipes. Sin embargo, Planeta Huerto ha crecido de manera exponencial, ofreciendo cifras abrumadoras en su facturación, en el número de clientes, en las visitas a la página web e, incluso, en el apartado físico pese a ser principalmente una empresa de venta online.

Según información ofrecida por los gerentes de la propia empresa, la facturación prevista para el ejercicio del presente 2013 se situará entre 1,5 y 2 millones de euros, y solo se trata de una pequeña empresa con una docena de trabajadores en su plantilla.

De las 300 referencias de productos con las que comenzaron la mercantil sus fundadores, los hermanos Alfonso y Pablo Sánchez, han pasado a ofrecer actualmente unos 6.000 productos.

Planeta Huerto comenzó como intermediaria de los clientes online y otras empresas a las que compraban producto, pero este mes de julio abrieron su propia nave, en la antigua carretera entre Mutxamel y Alcoy, con 1.500 metros cuadrados distribuidos en oficinas y almacenes, principalmente, aunque también albergan un espacio expositivo para la venta física y una exposición para venta de bonsáis cuya colección es de las más completas de España en la materia.

Este nuevo edificio empresarial ha supuesto para la empresa una mejora sustancial, ya que evitan la compra minorista a otras empresas. Actualmente, casi el total de los productos que ofertan en su página web los tienen en almacenaje para enviarlos rápidamente a sus clientes. En este sentido, los gerentes destacan que el 85 por ciento de los pedidos llegan a su destino en tan solo 24 horas, mientras que el quince por ciento restante tarda como máximo 48 horas.

Pese a que muchas ventas se cierran por teléfono y solo un pequeño porcentaje en la tienda física de Mutxamel, la mayor parte de los pedidos se facturan desde la página web de la empresa, que responde al sitio www.planetahuerto.es .

Las visitas mensuales de este portal web rondan las 250.000, y el número de usuarios de esta página son ya 30.000 para los mismos periodos.

Sin embargo, estas cifras podrían quedar vacías sin el detalle del concepto de producto que ofrecen y sin el proyecto didáctico con el que lo envuelven. Consultorios, chats, revistas temáticas, instrucciones y envíos personalizados de correos electrónicos respecto a los productos adquiridos por un cliente son las maneras de alcanzar el doble objetivo de apostar por la horticultura ecológica y, al tiempo, venderla.

El origen primero de esta idea nació de las inquietudes de los hermanos Sánchez. Pablo es experto en marketing online y Alfonso es biólogo. Los dos se unieron en un consultorio por Internet desde el cual nació Planeta Huerto para vender los productos sobre los que trataban dudas de curiosos.

Es por este motivo por el que mantienen la filosofía de no solo ser una empresa de venta online, sino tratar de ser también una revista digital. «Tenemos un grupo de redactores aficionados que escriben de huertos, de ecología, de las acciones que se deben realizar en cada época del año. Tratamos de explicar para qué sirve cada producto que vendemos», detalla Alfonso.

Actualmente, lo que comenzó como un consultorio se ha convertido en una completa revista digital con seis guías temáticas distintas, que ofrecen contenidos gratuitos de temas de interés como «los tomates ecológicos, calendarios de siembra o cómo combatir las plagas, entre otros», detalla Pablo.

En los inicios de la página web, el perfil de las personas que solían adquirir sus productos eran clientes de entre 30 y 40 años, que tenían casas con espacios para cultivar y que, además de estas dos características, se atrevían a adquirir productos mediante Internet. Sin embargo, tanto la moda de la ecología y la horticultura ha crecido como lo ha hecho la presencia en la red de la empresa, por lo que este espectro ha aumentado considerablemente.

«Ayer mismo -comenta con una sonrisa Pablo- cerramos una venta telefónica con una señora de setenta años. Nos contó que acababa de hacer un cursillo de manejo de Internet y que había visto ahí nuestra web y el teléfono para poder comprar». Este es un ejemplo claro de la amplitud de público a la que llega Planeta Huerto.

Sobre la moda por la ecología, Alfonso añade que «cada vez crece más». «Está aumentando por es algo fácil y sencillo. Unas semillas, tierra, unos recipientes y de repente aparece un huerto. La gente, además, cada vez está más preocupada por su alimentación y les satisface comer los frutos que ellos han sembrado y cuidado», detalla.

Sin embargo, ambos hermanos coinciden en la importancia de resaltar «el valor didáctico» de esta moda. Al igual que su empresa, que alberga un gran componente de enseñanzas para sus clientes, la moda por la ecología sirve también «para trasmitir a los niños la naturaleza. Muchos niños no conocen cómo crece una hortaliza o cómo se cuida una planta. Por eso, nosotros pensamos que cuando más urbano sea el huerto, más enseña», comenta Pablo.

Aunque la horticultura es una afición que requiere de ciertos conocimientos, la iniciación en ella, de la mano de un adulto, es recomendable casi para cualquier edad.

Por ello, los hermanos Sánchez expresan que «si además de apoyar la práctica positiva para la naturaleza, logramos que los niños aprendan este valor, estamos satisfechos».

Una apuesta por la innovación, por la naturaleza y por la economía. Dos hermanos, dos estudios muy distintos y dos ideas unidas en un camino verde. El de los brotes que crecen en sus recodos.