La evolución de la pintura llega a la CAM con Fernández Melero

La sala de exposiciones acoge 57 obras representativas del artista sevillano, que no exponía en Alicante desde 1975

EFEALICANTE
CON SUS DESNUDOS. Fernández Melero ante algunas de sus obras, en la sala de exposiciones./ EFE/
CON SUS DESNUDOS. Fernández Melero ante algunas de sus obras, en la sala de exposiciones./ EFE

El artista sevillano José Manuel Fernández Melero presentó ayer en la sala de exposiciones de Caja Mediterráneo (CAM) de Alicante la muestra Presencia-Ausencia, que permite recrear «de un sólo vistazo» la evolución de la «historia de la pintura en Occidente».

La exposición, que estará presente en la ciudad hasta el 7 de octubre, contiene 57 de las obras más representativas del artista andaluz, realizadas a lo largo de 30 años de trabajo. Fernández Melero, que no exponía en Alicante desde 1975, ha desarrollado la mayor parte de su carrera artística en la zona de levante, por lo que sus obras están impregnadas por numerosos matices mediterráneos. La muestra no contiene ninguno de los cuadros que formaron parte de la anterior exhibición que el pintor realizó en Alicante, constituida principalmente por retratos.

El catedrático de Filosofía de la Universidad de Sevilla y comisario de la exposición, Jacinto Choza, señaló que la obra de Fernández Melero permite apreciar «de un sólo vistazo lo que ha sido la historia de la pintura en Occidente» hasta llegar a la «pintura abstracta». «Viendo estos cuadros uno puede entender por qué la pintura ha evolucionado así», ya que ésta pasó de representar «figuras sagradas y religiosas» en las que «contaba historias» a dibujar «juegos de luz, color y perspectiva», afirmó el catedrático. Según Choza, «a partir del siglo XX» la pintura empieza a desprenderse de las historias «para ver lo que hay debajo», abandonando «cualquier idea o concepto» y «transmitiendo sensaciones». «La pintura de Fernández Melero hace ese recorrido», sentenció. El artista sevillano, por su parte, explicó que un cuadro «es lo que ha hecho el pintor pero también lo que ve el espectador» y los sentimientos que la obra provoca en él.

Como un espejo

«Si un pintor consigue que la persona que aprecia el cuadro se implique en la visión de la obra, que se vea reflejado como si fuera un espejo, esos cuadros no se terminarán nunca porque el estado anímico del espectador varía de un día a otro y cada vez que se mire en él se verá distinto», indicó.

Asimismo, el vicepresidente de la CAM, Armando Sala, reconoció ser un «gran admirador» de la obra de Fernández Melero y aseguró que sus personajes «pasarán a la posteridad porque reflejan un sentimiento propio del autor difícil de superar».

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