El Congreso insta al Gobierno a declarar 2010 Año Miguel Hernández

La proposición, que llegó de la Fundación del poeta, fue aprobada por todos los grupos Macarena Montesinos afirma que si viviera «sería partidario del agua para todos» Las actividades incluyen ediciones, muestras y un congreso internacional

TOMÁS GARCÍA YEBRAMADRID
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El año 2010 será declarado Año Miguel Hernández . Así lo decidió ayer la Comisión de Cultura del Congreso a propuesta de todas las fuerzas políticas. La fecha coincide con el centenario de «un poeta del pueblo» que conocía «los sonidos de cada viento», manifestó en una lírica exposición el diputado socialista Domingo Miguel Tabuyo.

«Fue un hombre humilde, un hombre que sufrió y vio sufrir, una persona de una gran coherencia intelectual», resaltó Tabuyo en una intervención que fue aplaudida por el resto de grupos parlamentarios.

La diputada popular Macarena Montesinos -nacida en tierras alicantinas, como el poeta- se congratuló de esta decisión y, a pie forzado y ante el asombro y regocijo de la mayoría de los diputados, leyó un poema de Miguel Hernández en el que se colige -según ella- que el autor de El rayo que no cesa hubiera defendido «el Plan Hidrológico Nacional, el trasvase del Ebro y el agua para todos».

Carme García Suárez, de Izquierda Unida (IU), rechazó la utilización de Miguel Hernández en batallas políticas. «Él nunca usó la palabra para enfrentar a los pueblos», subrayó.

El año dedicado al poeta estará salpicado de numerosas actividades culturales, entre ellas exposiciones sobre su vida y su obra, un congreso internacional, un catálogo con artículos firmados por especialistas, un documental y una edición de sus obras completas. En todas estas iniciativas intervendrán la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, la Fundación Miguel Hernández y la Universidad de Alicante, entre otras instituciones.

Hijo de un pastor de Orihuela, Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910 y falleció 31 años después, represaliado y tuberculoso, en una cárcel alicantina.

«Se truncó una vida que todavía tenía mucho que decir», se lamentó Carme García. Entre sus obras cabe destacar Perito en lunas (1933,) El silbo vulnerado (1934), Drama sobre la revolución de Asturias (1934), El rayo que no cesa (1936), Viento del Pueblo (1937), El hombre acecha (1937-1939) y Romancero y cancionero de ausencias (1938-1941).

También firmó del auto sacramental Quien te ha visto y quien te ve y las obras de teatro El labrador de más aire y Pastor de la muerte. Defensor de la República, su obra poética fue publicada por vez primera en Buenos Aires en el año 1958.

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