ALICANTE / El Trenet descarrila en El Campello y arrolla varios vehículos aparcados sin causar heridos

Viajaban una veintena de pasajeros en dirección a Dénia y sólo sufrió un ataque de ansiedad una mujer El accidente se produjo por un fallo mecánico en el cambio de agujas

IRENE GENOVÉSALICANTE

El estruendo despertó a los vecinos de El Campello y más de uno pensó que habían puesto una bomba. A las 6.30 horas, el Trenet que une las localidades de Alicante y Dénia descarrilaba en el cruce con la avenida Germanies de la localidad llevándose por delante a una decena de vehículos que se encontraban aparcados. De la veintena de pasajeros, ninguno resultó herido, aunque una mujer sufrió un ataque de ansiedad por el que tuvo que ser atendida en el Centro de Salud, según explicó el concejal de Seguridad y Tráfico del municipio, Juan José Berenguer.

Según informó la empresa Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) al Ayuntamiento de El Campello, el descarrilamiento se produjo a consecuencia de un fallo mecánico en el cambio de agujas. Esto motivó que el tren que iba en dirección a Dénia se saliera de su trayecto «entre 50 y 60 metros», llevándose por delante la valla de seguridad y una decena de vehículos que se encontraban aparcados al lado de la vía. Cinco turismos resultaron dañados, entre ellos una furgoneta que volcó con una caravana. También fueron duramente golpeadas varias motos que se hallaban en el lugar.

Según fuentes de la FGV que se encontraban en el lugar de los hechos, el lateral derecho del convoy golpeó contra la valla de seguridad y la arrastró «entre 40 y 50 metros», impactando contra los vehículos estacionados y lanzándolos al centro de la calle.

El Tranvía era el primero que salía en dirección a Dénia y lo temprano de la hora propició que el accidente no acabara en tragedia. Según Juan José Berenguer, en el transporte público viajaban «entre 15 y 20 pasajeros», los cuales fueron trasladados en autobús hasta el siguiente tramo de Tranvía para que pudieran seguir su viaje. Únicamente hubo que asistir sanitariamente a la mujer que sufrió el ataque de ansiedad.

Hasta la zona se desplazaron efectivos de la Policía Local y de la Guardia Civil, además de dos ambulancias y una veintena de operarios que trabajaron durante toda la mañana en despejar la vía y sacar la chatarra de debajo del tren descarrilado, teniéndola que cortar con una sierra eléctrica.

«Hemos recibido muchísimas llamadas nada más suceder», explicaba un agente de la Policía Local. «Los coches estaban estacionados y el convoy los ha empujado hasta el centro de la calle. Esto ocurre a media mañana y es una desgracia». A los vecinos afectados se les informó de que debían de dar parte a sus compañías de seguro para que retiraran los coches dañados y que llevaran la documentación y el parte a la Guardia Civil para confeccionar el atestado y poder cobrar por los perjuicios causados.

«Creía que era un terremoto», afirmaba Javier Fernández Moreno, un vecino de 19 años de edad propietario de un Opel Calibra con la puerta totalmente hundida por el impacto, aunque la ventanilla permanecía intacta de forma milagrosa. «Cuando he visto el coche me he quedado hecho polvo. Lo necesito para trabajar y no sé cuando voy a poder tenerlo operativo».

«Nos hemos levantado corriendo de la cama cuando hemos oído el golpe», explicaba Juan José Fernández, dueño de un vehículo dañado. «Mi moto está destrozada, pero es lo de menos. Yo pensaba que el tren se iba a llevar el edificio por delante y la verdad es que no ha pasado nada para lo que podía haber ocurrido».

A media mañana, los vecinos todavía permanecían en la calle siguiendo los trabajos de restablecimiento de la vía. En torno a las 10.30 horas acudía una grúa para mover los vagones y volverlos a encarrilar.

«La FGV ya me ha dicho que se va a hacer cargo de los daños causados», explicaba Isabel Beltrán, propietaria de un Hyundai Getz de apenas dos años de antigüedad y que aparecía con toda la luna trasera rota. Una amiga suya viajaba en el tren cuando ocurrió el accidente «y han tardado un poco en abrirles las puertas, por lo que ha bajado muy asustada, pensando en sus tres hijos», añade esta vecina.

A consecuencia del descarrilamiento se cortó el servicio entre El Campello y el apeadero Pueblo Español mientras se realizaban los trabajos necesarios para retirar el convoy accidentado. Hasta las 12 del mediodía, la conexión entre esos dos puntos se realizó con un autobús habilitado por Ferrocarriles de la Generalitat.

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