Brillante homenaje de la Orquestra Ciutat d'Elx al maestro Alfredo Javaloyes

GÓMEZ ORTSELCHE

Con buena entrada en el Gran Teatro, superando las normales que registran los conciertos de la Orquestra Ciutat d'Elx, tuvo lugar el homenaje al músico y compositor ilicitano Alfredo Javaloyes, bajo la dirección de Francisco Grau Vegara, director titular de la Unidad de Música de la Guardia Real (antigua Banda de Alabarderos), que alcanzó su punto álgido con la interpretación de una magistral versión de El abanico.

El acto se inició con unas palabras del presidente de la Orquestra, Miguel García Sala, que comentó que se iba a enmendar una asignatura pendiente que desde tiempo atrás se tenía en proyecto por parte de la orquesta, demorada particularmente porque casi toda la producción del maestro Javaloyes estaba orquestada para banda. Ahora, gracias al maestro Grau había sido posible pasarla a orquesta, realizando una fantasía sobre determinadas creaciones suyas. Recordó los 18 años de vivencia de la Orquestra y solicitó apoyo para su continuidad.

El concejal de Cultura, José Manuel Sánchez, manifestó la plena disposición de su departamento hacia el homenaje, citando unas palabras de Conrado del Campo sobre el maestro Javaloyes, muy elogiosas, y recordando sus más conocidas composiciones. Igualmente el nieto del homenajeado, Alfredo Javaloyes, en nombre de la familia agradeció cuanto se ha hecho para llevar a cabo el homenaje, y realizó una semblanza de su abuelo, desde sus inicios en Barcelona, donde llegó a primer violín del Liceo, donde debido a un accidente que le deterioró su muñeca, tuvo que dejar el instrumento. Siguió relatando su trayectoria musical en Elche, Cartagena, Africa, con citas y balance de creaciones.

Aprovechó la ocasión para lanzar una voz de alarma en torno al porvenir de la orquesta, por su actual situación crítica, de incertidumbre, y pidió el apoyo correspondiente de las autoridades, haciendo hincapié en que la agrupación no debe desaparecer. El presidente le hizo entrega de una placa conmemorativa.

Programa

En cuanto al concierto, destacó de entrada lo reforzada que se presentó la orquesta, tanto en la cuerda como en el viento, hasta el extremo de casi triplicar el número de sus componentes. Para la primera obra, Capricho español de Rimsky Korsakov, se contó incluso con piano y arpa. Con tan estupendos aditamentos, la obra sonó de maravilla, con fuerza, realmente espectacular, actuando como solista de violín la actual concertino Slava Slavova.

Completó la primera parte Rhapsody in Blue, de G. Gershwin, una auténtica delicia, en cuya ejecución los músicos disfrutaron de lo lindo, con una estupenda intervención como solista al piano de Ricardo Descalzo, quien regaló una pieza ante el mantenido aplauso de la nutrida concurrencia.

La segunda parte estuvo dedicada a música valenciana, con Díptico, de Cabanilles, muy agradable, y Estampas de Iberia, del propio director, Francisco Grau, con dos tiempos, Tiento, realmente deliciosa, y Elegía a un poeta, dedicada a García Lorca, alegre y bullanguera. Y se pasó al homenaje en sí, con Fantasía sobre la obra de Javaloyes, integrada por Sones de España, preciosa, Marcha oriental, un auténtico embrujo, y Doctor Campello, con semblanzas a un vals encantador, para completar la fantasía El abanico, que tuvo una adaptación realmente singular, provocando una gran ovación. Ante el mantenido aplauso, el director repitió la obra, y como los aplausos no cesaba tras varias salidas, otro regalo, un bis de Elegía a un poeta, que constituyó una guinda añadida al estupendo concierto.

No faltaron unas palabras del director elogiando la labor del maestro Javaloyes, y recordando una anécdota con la Duquesa de York, agradeciéndole que tocara música inglesa, al interpretar El abanico, a la que tuvo que aclarar que el compositor era un español, concretamente de Elche.

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