Gracias al señor Gaspar Mayor

ALICANTE

En respuesta a sus declaraciones publicadas en el diario La Verdad del pasado jueves, 14 de septiembre, nosotros, los padres de Juanjo, queremos darle nuestras más sinceras gracias al presidente del Patronato Municipal de la Vivienda de Alicante, Gaspar Mayor.

Gracias a los 4,5 millones de euros (¿dónde estarán?) que, según usted, invirtió en nuestro hijo. Nosotros llevamos un tren de vida propio de la jet set y sin trabajar. (Es broma, nos levantamos a las siete de la mañana para trabajar).

Gracias por realizar un grandísimo esfuerzo para adaptar un cuarto de baño para nuestro hijo, aunque, claro, nosotros también contribuimos con 1.600 euros y el pago del alquiler mensual.

Gracias por ofertarnos un cambio de vivienda (escritura 1.197 del 30/10/02), que, por cierto, en esa fecha aún no estaba terminada. Menos mal que decidimos quedarnos con la que teníamos, ya que hoy nuestro hijo disfruta de una calle peatonal, una terraza en la cual puede desenvolverse con absoluta libertad y todo ello sin olvidar que en esta vivienda es donde creció. No son solamente nuestras prioridades ver el mar y el castillo.

Queremos puntualizar que el Dogv número 4.782 del 24/06/04, en el que se publica la Orden del 9 de junio del 2004 de la Conselleria de Territorio y Vivienda, por la que se desarrolla el decreto 39/2004 del 5 de marzo del Consell de la Generalitat en materia de accesibilidad en el medio urbano, establece en su artículo 9 las condiciones mínimas de rampas para discapacitados determinando una anchura mínima de 1,20 metros (inferior sería inaccesible) y con la obligatoriedad de tener pasamanos si su longitud excede de tres metros.

Pues bien, la nuestra mide 92 centímetros de ancho y catorce de largo para salvar una altura de 1,80 metros. Resulta evidente, a todas luces, que las medidas no se ajustan a la legalidad, siendo obligatorio el pasamanos, con independencia de que se trate de una silla de ruedas manual o motorizada.

Sentimos herir su sensibilidad, pero nos creemos en la obligación, como padres que somos de un joven con un 81% de minusvalía y gran dependiente, de facilitarle a nuestro hijo todo aquello que esté en nuestras manos a fin de conseguirle unas condiciones mínimas exigibles para poder hacerle la vida más fácil a él, y ojalá sirva para otros que como él lo necesiten.

Esto es velar por los intereses de un hijo y nunca jamás se nos puede acusar de desfachatez. Usted sí que incurrió en una grandísima desfachatez al salir en la prensa arremetiendo contra nosotros de la manera que lo hizo. Señor Gaspar Mayor, gerente del Patronato Municipal de la Vivienda, es usted una autoridad pública y para nada debe vanagloriarse, como así lo hizo, de si se gastó tanto o cuanto dinero con nuestro hijo. A fin de cuentas, no hizo más que cumplir con la obligación propia de su cargo; lo contrario sería dejación de funciones.

Pepi Beltrán y Enrique Tortosa