Altozano, sala de estar de Albacete

Los conventos de San Agustín y Justinianas dieron paso a la actual plaza Se ha llamado también Del Progreso, General Espartero, Gabriel Lodares y Caudillo

ANTONIO CAULÍNALBACETE
HACE MÁS DE 40 AÑOS. Los coches delatan la antigüedad de la fotografía. / AYTO. ALBACETE/
HACE MÁS DE 40 AÑOS. Los coches delatan la antigüedad de la fotografía. / AYTO. ALBACETE

La Plaza del Altozano ha sido la desviación, en edad contemporánea, del eje nuclear de la ciudad, el salón del hogar albaceteño, de donde han partido los caminos que conducían al resto de lo urbano, del extrarradio, o por vía férrea, al mundo. En el origen tres fueron los núcleos de la villa medieval. Coincidiendo con las elevaciones físicas del terreno y con los torreones del escudo: La Cuesta o Carretas, el Cerrillo de San Juan y Villacerrada. La plaza del Altozano era entonces una mínima vaguada entre las dos primeras.

La función de plaza central la desarrollaba entonces la plaza del Pozo de las Nieves en el eje de un conjunto de angostas callejuelas en la villa cercada por un foso o cava. La progresiva llegada de la paz, o dominación, renacentista entre los pueblos benefició a los habitantes del llano. Albacete se pobló de comerciantes foráneos, impulsó ferias y mercados y fue creciendo al socaire de una privilegiada situación.

La ciudad conventual bajó de la fortificación y buscó en la ladera del cerrillo de San Juan su Plaza Mayor. Ya éramos en el Siglo XV entre 1.000 y 1.500 habitantes, sobre todo inmigrantes de las villas en contorno y moriscos andaluces. La Plaza Mayor se dotó de Lonja para buen mercado y Cárcel, para administrar justicia, además de una picota en su centro con carácter ejemplificador.

La calle Ancha actual era una vía ocupada transitoriamente por el Piojo, un riachuelo que atravesaba el altozano hasta desaguarse por el istmo donde ahora se levanta la Fuente de las Ranas. Entrando por el sur hacia el este y formando rincón, por donde accedimos tantas veces al cine del Gran Hotel, se encontraba la Rinconada del Toril, lugar en el que aguardaban los toros antes de entrar en lo que debió ser un coso taurino de empalizada. La función lúdica de la tauromaquia no estaba lejos, ya que el Callejón de los Toros es ahora la calle Tesifonte Gallego.

Siglo XVI

Con una gran actividad constructora durante el siglo XVI, Albacete se expandió hacia Feria. Conventos, palacios y posadas, como la todavía existente en la calle del Rosario, convirtieron la villa en un foco atractivo para nuevas inmigraciones. La entonces pequeña plazoleta ya fue de interés para los albaceteños, pues un cantero la empedró, el maestre Calderón en 1534. En la década de 1570 se fundaron los conventos de San Agustín y Justinianas en lo que, con el paso de los siglos, sería el Altozano.

Con el siglo XVIII la población aumentó vertiginosamente, recuperándose, no sólo como campesinos, artesanos-cuchilleros y textiles, arrieros y mercaderes, sino también una pequeña burguesía de funcionarios, abogados, boticarios que mantienen su tradición en el callejero. En el plano de Albacete de 1767, se puede observar la Plaza del Altozano y los conventos de Justinianas y San Agustín. La población se triplicará con la centuria, ampliando el término municipal. Comienza el siglo XIX con la construcción del Canal de Mª Cristina (1805). En 1833 se funda la Provincia de Albacete y al año siguiente la Audiencia Territorial con jurisdicción sobre Cuenca, Ciudad Real y Murcia.

En el solar que ocupó desde 1923 el Banco Central, y con fachada al Altozano lucía el Palacio del Conde de Pinohermoso, donde en 1814 pernoctó el rey Fernando VII. Las primeras desamortizaciones afectaron en la Plaza del Altozano a edificios religiosos que pasaron a titularidad pública. El Convento de Justinianas convertido en delegación de Hacienda desde 1838, y el de San Agustín donde se alojó la Audiencia Territorial desde su creación en 1834.

La llegada del tren provocó, como un siglo después, un ensanche urbanístico, una expansión de la ciudad, hacia el norte y sobre la nueva Estación, a finales de la década de 1850, con la calle Alfonso XII (luego Paseo de la Libertad) y el Paseo de la Cuba. Uno de los brazos del Altozano se alargó para acoger a los viajeros.

En 1862, se rubricó el Real Decreto por el que Albacete se convertía oficialmente en Ciudad. El nombre popular de Altozano, fue desde la década de 1860, del Progreso.

En 1879 el Ayuntamiento adquiere una gran casa de la familia Cortés, frente al Convento de Justinianas. Entonces, de nuevo, cambia su nombre por Plaza del General Espartero, que mantendrá hasta la conclusión de la Guerra Civil.

En la fachada lateral crecerá el paseo que conduce a la estación ferrocarriles, y desde allí, y a pie, cuentan los cronistas, hasta la Audiencia, el Rey Amadeo de Saboya llegó en una fría mañana de diciembre de 1870.

Posteriormente, en 1887 se inauguró una sucursal del Banco de España y al siguiente el alumbrado eléctrico público (1888), la primera capital de provincia de España en ofrecer este servicio. Albacete tenía entonces 20.000 habitantes.

En 1902 la plaza del Altozano recibió su confirmación de centro, desde entonces oficial también, el Ayuntamiento decidió remodelar la antigua casa de Cortés para instalar allí su sede plenaria. Con proyecto del Arquitecto Martínez Villena, se elevó una planta y lo convirtió en un palacete con gusto ecléctico, el Pleno del Ayuntamiento tomó sus primeros acuerdos en esta nueva sede al año siguiente. Y fue el Rey Alfonso XIII en 1905 el que estrenó su balcón, apretando el famoso botón que dejó escapar la generosidad acuífera el concejal Saturnino López por una fuente en el Altozano.

El Gran Hotel fue un proyecto de Daniel Rubio en 1915, prestigioso arquitecto municipal de la Casa de Hortelano. Visual y arquitectónicamente es desde entonces el mejor edificio del Altozano.

El Gran Hotel y el Banco Central de 1923, fueron como dos hermanos colosos durante más de cinco décadas. En 1925, durante la alcaldía de Paulino Cuervas-Mons se inician una de las alteraciones que dieron al Altozano una versión más moderna. Pero más importante es que para esa fecha ya estaban previstas la calle de Francisco Fontecha y la ampliación del Altozano por detrás del convento o delegación de Hacienda. Muebles Camilo Legorburo, los corredores de comercio y fincas Juan Parras y Miguel Rubio y el Ayuntamiento de Albacete, a lo largo de la calle Martínez Villena en sus números 27, 29 y 31 respectivamente daban fachada al Altozano.

Los años veinte

En la década de los años veinte se establecieron dos nuevos bancos en Albacete: Hispano- Americano y Español de Crédito. El capital de ahorro del Banco de Albacete provocó la absorción de éste por el Banco Central La entidad bancaria eligió para establecerse en Albacete el mejor sitio de la ciudad, la entrada al Altozano por la calle Ancha (donde estaba el Palacio de Pinohermoso ), para, a manera de quilla de barco navegar en la ciudad.

El hoy Hotel Altozano fue construido en 1928 por el arquitecto Julio Carrilero para Juan Martínez Ortiz. Cuando se edificó tenía delante todavía el Convento de Justinianas, o Delegación de Hacienda.

Ya durante la II República, de nuevo Julio Carrilero erigió en 1932 otro edificio cercano al anterior, para la Cámara Oficial de Comercio e Industria, aunque rotuló su fachada en planta baja como Circulo Mercantil e Industrial.

Cuando Carrilero concibe el edificio para el Cine Capitol (1933), sabía que el convento de Justinianas (o Delegación de Hacienda) terminaría por ser disipado para la plaza, solo un par de años después.

Durante la Guerra Civil se concentraron en la ciudad las Brigadas Internacionales, sufriendo la población varios bombardeos. El Altozano era punto habitual de concentración y la Corporación de entonces decidió construirle un refugio antiaéreo sin aprovechar otras construcciones preexistentes, por lo que la obra se construyó con el fin de salvar vidas.

En 1942 el alcalde José María de Miguel González, realizó obras de reforma, pero fue el Alcalde Martínez de la Ossa (1950-56) el que le dio el aspecto que hoy conocemos, con el estanque, jardines y la reproducción de la Bicha de Balazote. Pocos años después hacia 1960, a la Casa Consistorial se le incrustó el ladrillo rojo caravista.

En los setenta

El 30 de mayo de 1974 se inauguró una de las mayores ampliaciones industriales de la España de entonces, el Polígono Industrial de Campollano. Albacete supera los 100.000 habitantes. Y a finales de 1975 se hundió el palacete que había sido Audiencia Territorial desde 1834. El nuevo Palacio de Justicia lucía un pórtico, breve fragmento o instante arquitectónico, que recuerda las plazas renacentistas. Acertó en el color blanco, quizás derivado del aprendizaje del desaguisado que tiene en su diagonal.

Hacia 1977, después de demoler una enseña de la ciudad, comenzó a erigirse una obra descontextualizada. El nuevo Banco Central se alzaba irracional y en conflicto estético con el entorno y con la historia de la ciudad. Comenzando la década de los años ochenta se levantó otro inmueble en el Altozano colindante al Gran Hotel, ocupado por la entonces Caja de Albacete. La obra se esforzó por continuar la trama marcada por el Gran Hotel, buscando un mismo paisaje arquitectónico. A mediados de los años ochenta la fachada original (de 1932) del Círculo Mercantil fue abatida y volvió a emerger, con respaldo legal y una planta mas, renaciendo la atrevida modernidad del estilo de Carrilero, con salidas en ángulos de los balcones y una nariz piramidal pegada a la fachada. En cuando al consistorio, el Ayuntamiento celebró una última sesión plenaria el 21 de noviembre de 1986, iniciando una dilatada rehabilitación y reestructuración de interiores, reconstruyendo la torre del reloj de tres esferas completamente.

El Banco Central probablemente después de ahuyentar a la propia Corporación Municipal, tomó la decisión de enmendar en algo su dislate arquitectónico, sustituyendo el mármol fúnebre por piezas de estucado beige, según proyecto del arquitecto Ignacio Lliso Aranguren. La reforma de noviembre de 1987, conllevó una falsa cornisa voladiza como prolongación de los trazos superiores del edificio. En el inicio de la década de los noventa, otro inmueble se incorpora a la Plaza, sustituyendo a la casa que albergó el Bar Avión. El frontis actual ha buscado la estética de la esquina opuesta, con el edificio de la Unión y el Fénix, en su arquería, aunque con poco éxito. Durante 1995 la Posada del Rosario (del S. XVI) y el viejo Ayuntamiento se recuperaran como espacios para la cultural albaceteña, y desde el 25 de mayo de aquel año, la Plaza del Altozano se enorgullece con un museo, apellidado como la plaza. En 1996, a la Bicha de Balazote y a la Gran Dama Oferente ibérica (de Montealegre del Castillo), se sumó el Monumento al Cuchillero, una magnífica estatua de Llanos Flores Madrona.

Las últimas agregaciones también tienen que ver con la cultura, ya en el siglo XXI. Abrió de nuevo el Cine Capitol como Filmoteca Municipal y no menos importante fue la conversión en Centro de Interpretación y Sensibilización para la Paz del antiguo refugio antiaéreo, dentro de un amplio plan de rehabilitación y modernización técnica de la fuente, manteniendo su antiguo empaque de 50 años atrás.

(Antonio Caulín Martínez es doctor en Historia Contemporánea por la UNED y miembro del Instituto de Estudios Albacetenses)

MÁS INFORMACIÓN I La exposición Plaza del Altozano permanecerá abierta en Centro de Interpretación de la Paz hasta el 20 de diciembre. Plaza del Altozano. www.albacete.es

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