Caldera asegura que en La Herrera están garantizadas «la salud y la seguridad»

El ministro de Asuntos Sociales afirmó que el campamento no es ilegal, explicación que el alcalde del municipio consideró «bastante discutible»

LA VERDADALBACETE
SALUBRIDAD Y SEGURIDAD. Algunos de los inmigrantes rumanos asentados en La Herrera. / JME/
SALUBRIDAD Y SEGURIDAD. Algunos de los inmigrantes rumanos asentados en La Herrera. / JME

Nueva jornada de reacciones al asentamiento de rumanos instalado junto al Trasvase Tajo-Segura en el municipio albaceteño de La Herrera. Hasta el Gobierno medió ayer ante la gran repercusión mediática que ha tenido la presencia de un asentamiento de hasta 2.000 personas junto a esta infraestructura desde hace más de un mes.

De este modo, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, aseguró ayer que el asentamiento «no es ilegal» y que están garantizadas «la salud y la seguridad en el entorno», aunque advirtió que vigilará sus contrataciones. Caldera se comprometió a hacer un «esfuerzo especial para el control de la legalidad de las contrataciones» de estas personas y a impulsar, «cuando no sea obligación de los empresarios, la concesión de un adecuado alojamiento» para este tipo de trabajadores temporales. Explicó que, según el delegado del Gobierno, el asentamiento no es ilegal, están garantizadas la salud y la seguridad, son ciudadanos comunitarios y tienen plena libertad de movimientos y de establecimiento, por lo que aconsejó «enjuiciar la situación adecuadamente».

Los trabajadores rumanos «están esperando a una campaña de recogida» y advirtió que «la Administración va a velar de forma exquisita por que no haya ninguna ilegalidad en la contratación de estos trabajadores» y para que se «aplique a los mismos las leyes que protegen sus derechos».

Caldera se comprometió a «hacer una vigilancia especial para que estas personas reciban un contrato legal», señaló Caldera, quien recordó que si fueran trabajadores sometidos al periodo de restricción de libertad de circulación como ciudadanos rumanos los empresarios deberían darles alojamiento.

La explicación del ministro Caldera no convenció al alcalde de La Herrera, Pablo Escobar, que considera «discutible» la afirmación de que el asentamiento de inmigrantes que hay en la zona de seguridad del trasvase Tajo-Segura a su paso por esta localidad «no es ilegal». Escobar sostuvo que en la zona de seguridad «no está permitido que acampe ninguna persona, sea un francés, un rumano o un español, y las leyes y las normas están para todos».

Añadió que «desde el Ayuntamiento no se ha pretendido que se les coarte a estas personas su libertad de movimientos como ciudadanos comunitarios», pero insistió en que se trata de un problema estatal que necesita medidas estatales. Por su parte, el secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, dijo no compartir el «exuberante optimismo» del ministro de Trabajo en relación con la imigración, porque el problema «no ha hecho más que agravarse, así como la preocupación que tienen los españoles con este tema», durante su mandato. Afirmó que el Gobierno hace «un discurso alejado de la realidad» porque siguen llegando cayucos, detectándose mafias y vigente el efecto llamada.

Dramático para el PP

Arias Cañete hizo referencia al los inmigrantes rumanos asentados en Albacete, situación que calificó de «dramática» por tratarse de «inmigrantes comunitarios que están atravesando dificultades en nuestro país».

El dirigente del PP criticó la falta de convenios de repatriación estables firmados por los países de origen y afirmó que «el Gobierno carece de una política de inmigración estructurada», lo que hace que vaya «improvisando medidas puntuales, que suelen ser tardías e insuficientes». Recordó que la inmigración es uno de los tres problemas más importantes de España para el 31,5% de los españoles.

Mientras tanto, el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) informó ayer del «seguimiento exhaustivo» que realiza de la calidad del agua del Acueducto Tajo-Segura. En un comunicado, recordó que el agua experimenta un proceso de oxigenación hasta que llega a su destino y se somete a un pormenorizado tratamiento que garantiza su potabilidad antes de su distribución, lo que garantiza los adecuados niveles de calidad cuando llega al usuario.