Chinchilla va a duplicar su industria al recalificar 4,3 millones de metros

El consistorio chinchillano quiere modificar su plan de urbanismo para crear dos nuevos polígonos El suelo industrial que se crea está junto a los parques empresariales actuales, a ambos lados de la autovía

MAITE MARTÍNEZALBACETE

El crecimiento de Chinchilla es imparable. Su cercanía a la capital y su ubicación en el corredor de la A-31, hacen que esta población no sólo sea atractiva para vivir, sino también para instalar industrias. Tanto es así que, sólo tres años después de aprobar un ambicioso Plan de Ordenación Municipal (POM), el Ayuntamiento de Chinchilla ya ha comenzado a tramitar una modificación para recalificar para uso industrial más de 4,3 millones de metros cuadrados. Ahí es nada. Para que nos hagamos una idea, todo Campollano ronda los cuatro millones de metros y en la capital el total del suelo industrial ronda los 7 millones de metros, los mismos que aspira a tener Chinchilla.

En la práctica, esta expansión urbanística supondrá que Chinchilla duplicará la superficie que ofrece para la instalación de los polígonos industriales. A día de hoy, el vecino municipio de la capital, tiene más de 2,8 millones de metros cuadrados de suelo calificado como industrial, la gran mayoría ya urbanizados y una buena parte ocupados por fábricas. En este suelo se han instalado tres polígonos industriales, Camporroso, Montearagón y Los Molinos, todos ellos de promoción privada.

«Difícil» encontrar solar

Esta superficie es insuficiente, dice el concejal de Urbanismo, Daniel Ballesteros, que explica que en Chinchilla no es fácil encontrar solares para uso industrial sin nave edificada y que tan sólo les quedan unos 600.000 metros por urbanizar, ampliación ésta que ya está en trámites.

La situación ha animado a dos promotoras privadas a pedir al Ayuntamiento la aprobación de nuevos Planes de Actuación Urbanizadora (PAUs) con la consiguiente reclasificación de suelo. Ante este panorama, el consistorio chinchillano ha preferido modificar el plan de urbanismo que aprobó en 2004. Si entonces se recalificaban para uso industrial sólo 620.000 metros cuadrados, ahora el propósito es dar este uso a 4.240.255 metros cuadrados de suelo que ahora es rústico.

Los nuevos polígonos industriales se situarán a ambos lados de la A-31, justo al lado de los actuales, por tanto, habrá continuidad en el suelo industrial. La mayor superficie, de 2,7 millones de metros, se ubicará en la zona norte de la autovía y el resto, 1,4 millones, en la parte sur. Las ampliaciones, además, quedan delimitadas por la antigua vía de ferrocarril Madrid-Alicante y la vía de servicio de la A-31.

Con esta ampliación, el municipio confía en poder atender las demandas de suelo industrial que tenga en los próximos 12 años.

Frenar el precio

El Ayuntamiento de Chinchilla, además, trata de «evitar la instalación desordenada de industrias que pueden resultar molestas en lugares no apropiados o dispersas en suelo rústico», así como la «reclasificación de zonas aisladas de suelo rústico para uso industrial», según reza en la memoria del proyecto.

Y, sobre todo, frenar una posible escalada de precios en el suelo donde deben instalarse las fábricas que, al fin y al cabo, son las que generan riqueza y puestos de trabajo.

«Se ha pretendido vender suelo a 180 euros el metro y eso para un uso industrial es especulativo, -explica Ballesteros-, y este precio, aunque no esté generalizado, entendemos que es un indicativo de alarma». Lo «normal», señala el concejal chinchillano, es que el precio por metro cuadrado ronde los 150 euros.

Para «contener» el precio del suelo industrial «una de las medidas» posibles es «ofertar suelo suficiente» y, sabiendo que hay «promotores interesados» en desarrollarlo, se toma la decisión de modificar el POM. Este modificación está ahora en trámites. En estos momentos, Chinchilla está a la espera de que los municipios limítrofes le digan qué opinan de sus pretensiones, es el trámite que se llama de concertación interadministrativa.

El Ayuntamiento de Albacete, a través del Consejo de la Gerencia de Urbanismo, se pronunciará en su reunión de mañana sobre este proyecto. Superado este paso, será la Comisión Provincial de Urbanismo, la que tenga que darle su visto bueno.