«A Marruecos y España sólo los separan 14 kilómetros, deben entenderse»

Este periodista y escritor, finalista del premio nacional Príncipe de Asturias, ofrece hoy una conferencia en Albacete sobre la huella española en el norte de África

PORMAITE MARTÍNEZ
ESTRECHAR LAZOS. El periodista Sibari, ayer, en el Ayuntamiento de Albacete. / M. PODIO/
ESTRECHAR LAZOS. El periodista Sibari, ayer, en el Ayuntamiento de Albacete. / M. PODIO

Nació en la época del Protectorado español sobre el norte de África (1911-1956) y por eso se ha convertido en un firme defensor de la lengua española desde su localidad natal, Larache, ciudad marroquí, de la provincia de Tetuán. Mohamed Sibari, periodista y escritor, ofrece hoy una conferencia, a las 19.00 horas, en la Facultad de Humanidades, titulada La huella española en el norte de Marruecos: Larache.

-Se ha reunido con el alcalde, Manuel Pérez Castell, ¿qué le ha planteado?

-Estamos intentado hermanar a las dos ciudades, para conocernos mejor y no darnos la espalda como hemos hecho durante tantos años. Debemos construir un puente cultural entre Castilla-La Mancha y Larache.

-¿Qué visión se tiene desde Marruecos de España?

-Muy buena, todo el mundo quiere a España, sobre todo en el norte de Marruecos y en el Sáhara donde hubo colonización española. Los medios de comunicación nos hacen ver cosas buenas de España y hay gente que, aunque no habla español, conoce todos los jugadores de fútbol. Siempre hay mucha curiosidad sobre España. Pero también hay quienes se piensan que España es el paraíso, el 'dorado', y que hay que ir allí de cualquier manera. Es entonces cuando surge la emigración clandestina que Marruecos y España están intentando erradicar.

-¿Por qué sigue habiendo gente que cruza el Estrecho jugándose la vida?

-Es cierto que en Marruecos hay un poco de crisis, pero la gente viene sobre todo por curiosidad, por conocer España y por encontrar un trabajo más digno. En Marruecos nadie se muere de hambre, comida hay de sobra. El fenómeno de la emigración en Marruecos es como el que vivió España el siglo pasado cuando los españoles emigraban primero a América y después a Europa buscando una vida, una asistencia sanitaria, una cultura mejor... para ellos y para sus hijos.

-¿Cuál es el recuerdo que queda en Marruecos del Protectorado español?

-Hay un muy buen recuerdo, porque convivíamos. Eso es lo que intento transmitir con mis escritos, la armonía y la tolerancia con la que hemos convivido las tres religiones monoteístas, como vivieron aquí en Albacete los árabes, con los judios y los cristianos. Este ya no es tiempo de guerras, ni de odio, ni de racismo. Marruecos y España están separados sólo por 14 kilómetros y están condenados a entenderse. Dependemos unos de otro, ustedes necesitan nuestra pesca, nosotros sus inversiones. Lo que hay que hacer es hablar y sin prejuicios.

-¿Por qué, entonces, son tan conflictivas las relaciones entre España y Marruecos?

-Cuando en España hay gobierno socialistas no tenemos ningún problema. Con Zapatero la cosa va viento en popa, hay mucha inversión española en agricultura, el gobierno marroquí cede tierras a todos los empresarios españoles que quieran trabajar allí, está la pesca...

-Un buen número de niños saharauis pasarán este verano en Albacete, ¿cómo ve la cuestión del Sáhara? ¿tendrá solución algún día?

-Marruecos quiere dar al pueblo saharaui, - a nuestros hermanos, porque para nosotros son marroquíes-, una autonomía similar a las que hay en España. Más de eso no se puede pedir. Darles la independencia es imposible. Es como si en España, el País Vasco pide ser independiente. Creo que todo se solucionará poco a poco, porque el problema no lo tenemos con el Frente Polisario, ya que los saharauis quieren volver a su país. El problema está con Argelia, los saharauis viven en una situación precaria, rodeados de gendarmes argelinos que no los dejan salir.