Un robo y varios intentos en comercios del centro de la ciudad

Intentan asaltar un videoclub y un quiosco de la Once y se llevan la recaudación de un bar

MAITE MARTÍNEZ DOLORES CARCELÉN
EN EL PUNTO DE MIRA. La zumería de la plaza de la Constitución fue asaltada. / M. PODIO/
EN EL PUNTO DE MIRA. La zumería de la plaza de la Constitución fue asaltada. / M. PODIO

Los ladrones parece que han puesto su punto de mira en los comercios del centro de la ciudad. Los dueños de Goods, una zumería abierta hace poco en la plaza de la Constitución, se encontraron con que les habían asaltado su local llevándose la recaudación de todo el fin de semana.

«Entraron entre las doce y las siete de la mañana, pues a esa hora fue cuando el estanquero de al lado se dio cuenta de que la ventana estaba abierta y nos avisó», contaba Ester, dependienta del bar que tiene videovigilancia, por lo que ayer andaban visionando las cintas para cazar al ladrón.

Pero no fueron los únicos que ayer se encontraron con esta desagradable sorpresa. En el videoclub Cinetecas, en la misma plaza, se encontraron la puerta forzada, «es la tercera vez en mes y medio, hoy ya he llamado a la policía», decía alertado Jaime Simó, uno de los dueños de este establecimiento que ya sufrió un robo en 2003 cuando le rompieron el escaparate.

«Sé que vienen a por los videojuegos, porque el contenido de una sola vitrina puede llegar a valer millón y medio de pesetas», se lamenta este hombre que, por ahora, se ha librado de los ladrones.

Quien también se libró fue el vendedor de cupones que hay en esa misma plaza. «El viernes por la mañana, me encontré con que habían intentado forzar la cerradura de mi caseta con un destornillador», contaba ayer Miguel Díaz, que se pregunta para qué quieren entrar los ladrones «sólo tengo una radio, porque aquí nunca dejo ni cupones, ni dinero».

El presidente de la Federación de Comercio, Lorenzo López, recordó ayer que la seguridad es ya una reivindicación histórica de los pequeños comercios. Aseguró que cada vez se observa más delincuencia y, aunque las alarmas son disuasorias, «si se lo proponen, entran». Explicó que los ladrones suelen actuar por la noche, después de calcular durante días qué y cómo se lo van a llevar, por lo que «cuando llega la Policía ya han desaparecido».