Tres alumnas del 'García Lorca' ganan un concurso del Instituto Aeroespacial

Han realizado un video sobre la misión Voyager realizada por la Nasa

LVALBACETE
CONOCIMIENTO DEL UNIVERSO. La visita a los planetas se efectuó por las naves Voyager. / LV/
CONOCIMIENTO DEL UNIVERSO. La visita a los planetas se efectuó por las naves Voyager. / LV

Lucía Martínez Molina, María Ángeles Ruiz Ramírez y Aurora Martínez Molina son las tres alumnas del instituto de Educación Secundaria Federico García Lorca de Albacete, que han obtenido el primer premio del concurso nacional El espacio en la vida cotidiana, fallado el pasado 2 de mayo y convocado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y la Fundación Aeroespacio, con el tema Sputnik: 50 años de aventura espacial.

Las tres estudiantes albaceteñas han realizado un video de cinco minutos y medio sobre la misión Voyager realizada por la Nasa, utilizando un simulador espacial en tres dimensiones llamado Celestia. Es un programa de código abierto que permite simular viajes a través de nuestro sistema solar, a través de nuestra galaxia e, incluso, contemplar otras galaxias.

El concurso nacional estaba dirigido al 2º ciclo de la ESO y Bachillerato y, dentro de cada una de estas categorías, es decidiría un centro ganador para cada una de las cuatro modalidades convocadas: tecnológica, experimental, narrativa/cómic y animación.

Dentro de la categoría de 2º ciclo de la ESO se presentaron 96 trabajos en toda España, de ellos se seleccionaron 18 finalistas, tres de ellos pertenecientes a Castilla-La Mancha: el IES Federico García Lorca de Albacete, el IES Sefarad de Toledo y el IES Buero Vallejo de Guadalajara.

En la modalidad de video-animación, el premio final ha recaído en el trabajo titulado La Misión Voyager, realizado por las tres alumnas citadas del instituto del barrio de San Pablo, bajo la tutela del profesor Jesús Ruiz Bueno, responsable del Taller de Astronomía.

Misión exitosa

La misión Voyager ha sido uno de los mayores éxitos de la Nasa. La visita a los planetas exteriores ha permitido avanzar en el conocimiento del universo.

Descubrieron anillos, atmósferas, tormentas gigantestas, 22 nuevos satélites, erupciones volcánicas nunca vistas hasta entonces fuera de nuestro planeta, magnetosferas, y todavía hoy siguen enviando datos relativos a vientos solares y rayos cósmicos en su camino por el espacio interestelar. La Voyager 2 fue lanzada en agosto de 1977 en un cohete Titán Centauro; dieciséis días más tarde se lanzó la Voyager 1.

La misión fue diseñada para sacar ventaja de una extraña disposición geométrica de los planetas exteriores a finales de los años 70. Esa posición planetaria, que ocurre una vez cada 175 años, les permitiría pasar cerca de un planeta, observarlo, y aprovechando su ayuda gravitacional seguir el viaje hasta el siguiente. Esto les posibilitó visitar Júpiter (1979), Saturno (1980 y 1981), Urano (1989) y Neptuno (1990) y algunas de sus numerosas lunas.

Terminada su misión planetaria, las Voyager abandonaron la eclíptica viajando por el espacio a una velocidad de 17 kilómetros por segundo.

Las Voyager son naves gemelas, de idéntica estructura. Ambas pesan 815 Kg., miden 3'35 metros y van provistas de una antena de alta ganancia, un reflector Cassegrain de 3'7 metros de diámetro, de dos cámaras de alta resolución y del equipamiento necesario para llevar a cabo los objetivos de la misión. El seguimiento de las sondas es llevado a cabo por antenas de la Red de Espacio Profundo instaladas en diferentes puntos de nuestro planeta.

Las sondas llevan un Disco de Oro (Sonidos de la Tierra). Es un disco de gramófono que contiene sonidos e imágenes que retratan la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra.

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