La irracionalidad de Lozano Garay

El pintor albacetense muestra en el Museo Municipal una colección de doce tallas policromadas con inspiraciones literarias y poéticas

ANA MARTÍNEZALBACETE
La irracionalidad  de Lozano Garay

Desde luego no se le puede tachar de pintor comercial, continuista, clásico, convencional ni conservador. Después de cinco años sin mostrar al público albacetense por dónde camina su inspiración, Luis Lozano Garay vuelve a sorprendernos con una colección que nada tiene que ver con aquellos pequeños formatos que venía colgando en la desaparecida cantina mejicana La Taquería.

Ahora se nos presenta un Lozano Garay más interesado por las tres dimensiones y en esa transición hacia la escultura exhibe en el Museo Municipal de Albacete, y hasta el próximo 19 de noviembre, la colección Doce noches integrada por otras tantas tallas policromadas de gran formato que, debido a su labor docente, ha realizado entre las nueve de la noche y las cuatro de la madrugada. (De ahí el título genérico de la propuesta).

Aunque asegura que ese horario nocturno le viene «impuesto» por su dedicación como profesor de artes plásticas en la Universidad Popular de Albacete, también reconoce que la noche le produce diferentes sensaciones al día, sobre todo llegada la medianoche, la hora bruja, que es cuando entra en estado de trance: «La noche tiene algo más sensual que no tiene el día». Para esta nueva exposición, Luis Lozano Garay ha necesitado grandes tablones de aglomerado de media densidad que, tras el pertinente dibujo, esculpe en alto, medio y bajo relieve para finalmente darles color con acrílicos y temple.

En temática predomina el ser humano y la intencionalidad del artista de contar historias entendibles, aunque no siempre lo consigue pues hay obras más herméticas que han necesitado de un título para poder orientar al espectador.

Inspiración prosaica

Pero no cabe duda que el hilo conductor de la colección es la inspiración poética y literaria que ha impreso a sus tallas y que recuerdan históricos momentos prosaicos de Jorge Luis Borges, Dino Buzzati, Koetzee, Conrad «Dentro de esas páginas de madera viven y se mueven hombres y mujeres, peces y frutas y paisajes que, a veces, alcanzan una intensidad poética de soledad y misterio como pocas veces se ha visto en la pintura actual», escribe el conocido periodista y escritor Andrés Gómez-Flores en el catálogo de la exposición.

Y no es de extrañar que Luis Lozano Garay beba de las fuentes de míticas novelas en la temática de sus nuevos cuadros ya que «la literatura, demás de que me inspira, me ayuda a sobrellevar esta existencia penosa», una circunstancia que no coincide con la poesía, pues «este género es muy complicado, tengo muchos libros de poesía, la mitad no los he abierto y los que he leído no los he entendido; creo que la poesía está por encima de la pintura y que es para unos cuantos elegidos», aunque reconoce, en definitiva, que hay una cierta «continuidad» entre la pintura y la poesía de algunas de sus obras.

Bodegones en Las mágicas apariciones, desnudos en El corazón de las tinieblas, el fondo del mar en Rota quedó la ola del goce o estampas de la vida cotidiana en Poco después de la ausencia del cantor son algunas de las tallas policromadas que Luis Lozano Garay presenta en el Museo Municipal de Albacete hasta el 19 de noviembre.

Después, este nieto del conocido pintor murciano Luis Garay, e hijo del no menos conocido artista albacetense José Antonio Lozano, seguirá experimentando en el plano plástico y escultórico en su nuevo estudio adquirido en el polígono industrial Campollano.

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