Albacete es la tercera provincia en cultivos de maíz transgénico

Un camión de Greenpeace llegó a la ciudad para informar de sus perjuicios y alabó que el Ayuntamiento apoye su postura

E.R.J.ALBACETE

Albacete es la tercera provincia, después de la zona Lleida-Girona y Zaragoza-Huesca con mayor número de cultivos de maíz transgénico de nuestro país. Por este motivo, la organización Greenpeace, que estima que las hectáreas cultivadas en tierras albaceteñas rondan las 15.000, de la variedad Mon 8-10 «aunque no hay cifras claras porque no hay transparencia», trajo hasta nuestra ciudad el autobús con el que están recorriendo España difundiendo la campaña «Denunciando la Contaminación Genética», a través de lo que denominan la Unidad de los Delitos Transgénicos.

Pero no vinieron sólo por ese motivo, tal y como manifestó el responsable de la misma por parte de Greenpeace, Juan Felipe Carrasco. Hasta la ciudad llegaron también alabando la moción que se aprobó en Pleno el pasado mes de abril, a instancias del Grupo Municipal de IU, y por la que se rechazaba no sólo el cultivo de transgénicos sino, desde el Ayuntamiento, instar a que tanto el Gobierno Regional como el central hicieran lo propio. «El Ayuntamiento de Albacete se posiciona clarísimamente a favor de esta campaña y por ello se aprobó en el Pleno», manifestó el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, que recibió en el Consistorio tanto a Carrasco como al responsable de la asociación La Tierrallana, Fernando Llobel, quien ha hecho las gestiones para que la campaña y Greenpeace pudieran venir a la capital.

Perjudicial

Desde Greenpeace se argumenta que el maíz transgénico es perjudicial para el Medio Ambiente y para las personas y «por tanto, es perjudicial para el planeta», aseguró el representante de la sección de transgénicos, Juan Felipe Carrasco.

Y es perjudicial por varios motivos, alegó. Por un lado, porque, asegura la organización, contamina a otros cultivos; por otro lado, por lo que supone en cuanto a uso de pesticidas «a pesar de que nos quieran hacer ver lo contrario». Contribuye también, manifestó Carrasco, a favorecer la pérdida de la biodiversidad.

«Los transgénicos son un arma de destrucción masiva contra la seguridad alimentaria», aseguró Carrasco.

A eso se le añaden varios argumentos más que expuso el representante de la unidad en contra de los transgénicos de Greenpeace. Uno de ellos es, alegó, que «suponen un ataque contra la salud», destacando que en la provincia de Albacete los principales cultivos se encuentran cercanos al acuífero 23 y al cauce del Júcar. «En la ciudad no hay cultivos de maíz transgénico pero ésta es una de las provincias con mayor número de hectáreas de este cultivo», volvió a insistir.

De momento, el maíz transgénico que se produce en nuestro país o que se importa de Argentina, EE.UU. o India, se utiliza en un 90% como pienso para animales y en el 10% restante, dio a conocer Carrasco, como derivado para consumo humano, a través del almidón que se utiliza, por ejemplo, para pizzas o galletas y del azúcar que se extrae para ponerlo en refrescos de marcas comerciales. «Lo comen los animales pero no está demostrado que no tenga luego efectos secundarios en la carne, la leche o los huevos con comemos nosotros».