Castigo al conformismo (1-0)

El Albacete sufrió su segunda derrota en Tenerife Un grave error de Buades permitió el tanto tinerfeño

JOSÉ LUIS ROYO

El Albacete Balompié cosechó ayer su segunda derrota de la temporada, en un partido que dominó en la primera mitad, en la que no supo adelantarse en el marcador, pero en la segunda perdió el rumbo y cuando aguantaba buscando el empate, llegó un gravísimo error de Buades que permitió al Tenerife marcar cuando sólo quedaban seis minutos para el final.

Comenzó el Albacete mucho más metido en el encuentro, con las cosas muy claras y descubriendo enseguida el punto débil del Tenerife, que no era otro que la espalda de la defensa.

El primer aviso lo dio el conjunto de César Ferrando en un contraataque llevado por Biagini y acabado por Parri que disparó desde la frontal del área, marchándose el esférico rozando el palo de la meta defendida por Bernardo.

Cuatro minutos después el Alba desnudó a la defensa tinerfeña con un balón largo de David Sánchez para Ferrón que rompió por el centro, pero Bernardo estuvo atento y se adelantó al catalán.

Los nervios en los locales permitía al Alba dominar por completo el juego. Los manchegos tenían el balón, lo movían con criterio, sin priesa, retrocediendo cuando no se encontraban soluciones arriba y sacando de quicio al Tenerife que solamente podía correr detrás de sus rivales. La cosa pintaba bien para los de Ferrando.

A los once minutos el Alba rompía por tercera vez a la defensa local, en esta ocasión por medio de Biagini que entró por el pico del área, pero su disparo se marchó muy arriba.

Además del centro de la zaga, el Albacete encontró otro punto débil en la derecha de la defensa del Tenerife, donde Marc Bertrán no podía con Juan Carlos y Héctor, convirtiéndose en la banda izquierda del ataque del Alba en la más productiva. De hecho la ocasión más clara de los albaceteños llegó al cuarto de hora con tras un gran centro de Juan Carlos que cabeceó Ferrón en el punto de penalti, aunque el esférico se marchó fuera.

El Alba seguía dominando y marcando el ritmo, sin pasar ni un solo apuro en defensa y con la sensación de que ese partido no se iba a perder.

El calor hace mella

Pero lógicamente, el fuerte calor reinante en la tarde insular comenzó a hacer mella en los jugadores de Ferrando, que empezaron a perder la frescura del inicio y el Tenerife comenzaba a pasar menos agobios, aunque los canarios seguían sin disparar entre los tres palos de Valbuena, que en los primeros 45 minutos no pasó por apuros.

A la media hora de juego, Juan Carlos tuvo en sus botas una gran ocasión al encontrarse un balón suelo en la frontal del área, pero su chut se fue por encima del larguero de la meta local.

Poco a poco el Alba fue perdiendo la posesión de la bola y el cansancio hacía mella en los manchegos, sobre todo en los hombres del centro del campo, que perdieron algunos balones que tuvo que despejar un inspirado Noguerol, que era el auténtico jefe de la zaga porque además tenía que multiplicar su trabajo porque Buades comenzaba a dar síntomas de que no iba a ser tampoco su día.

La única ocasión del Tenerife en la primera mitad llegó en una jugada de estrategia en la que la zaga albaceteña no estuvo muy afortunada. Un saque de banda desde la derecha fue prologado de cabeza por Raúl Sánchez, el balón superó a Buades, que se olvidó de la marca de Frankowski, mientras que Diego Alegre tampoco estuvo muy atento al marcaje del polaco, que conectó una volea casi desde el borde del área pequeña que se marchó arriba, pero que pudo haber sido el primer tanto de los locales.

De ahí y hasta el descanso, el Alba volvió a encontrar el juego de los primeros minutos y disfrutó de un par de aproximaciones con cierto peligro, ambas con Parri como protagonista. En la primera, el valenciano disparó de volea desde el vértice del área un balón servido desde la derecha, pero el esférico se fue ligeramente desviado.

La segunda fue un lanzamiento de falta que puso en algunos apuros al meta Bernardo que tuvo que atrapar la pelota en dos tiempos.

Cambio radical

En la segunda parte el decorado del partido cambió por completo. Aunque el Alba intentó seguir como al principio, el Tenerife se quitó de encima la timidez que demostró en la primera mitad y empezó a ser el dominador del choque.

Los tinerfeñistas pronto se dieron cuenta de que podían hacer daño al Alba buscando las cosquillas a Buades, que se mostraba muy lento y nervioso. De todas formas, Noguerol aguantó las primeras acometidas locales.

Después, los hombres del centro del campo del Tenerife comenzaron a rondar más el área y parar las acomedidas de los de Bernd Krauss era una misión complicada.

El Alba había perdido el balón y empezaba a perder el partido. Aunque el Tenerife no terminaba de llegar, sí que daba la sensación de que podía empezar a disfrutar de ocasiones.

A los veinte minutos, un balón largo para Raúl Sánchez, se lo comió Buades y el tanque del Tenerife disparó a la media vuelta para mandar la pelota alta, dando el primer aviso serio sobre la meta de Valbuena.

Debut de César Díaz

Con tanto dominio del Tenerife, Ferrando retiró del campo a Biagini, desaparecido en la segunda parte para hacer debutar este año a César Díaz, que aportó algo más de frescura en ataque, aunque se tuvo que pelear él solo con toda la defensa porque Parri ya había dejado de dar señales de estar sobre el campo, aunque el valenciano pudo marcar de falta cerca de la media hora, pero Bernardo realizó un paradón cuando parecía que la pelota iba a entrar por la escuadra.

Pese al susto que dio Parri, los locales no se amedrentaron y siguieron buscando el gol. Parecía que habían tocado zafarrancho de combate porque volvieron a encerrar a un Albacete al que no le duraba nada el balón en los pies.

Krauss dio entrada a Cristo Marrero, el hombre-gol de los tinerfeños la pasada temporada y acertó de pleno.

Quedaban cinco minutos para el final y la jugada clave del partido iba a llegar de la manera más sorprendente. En un balón dentro del área, Miquel Buades pudo haber despejado a la primera y sin complicaciones, pero la quiso sacar jugada. Primero controló mal la pelota y después, quiso pasarla, pero su balón quedó tan corto que un jugador del Tenerife la recuperó y se la dio atrás a Cristo Marrero para que con la zurda marcara por toda la escuadra. Está claro que el tanto del delantero canario tiene su mérito porque el disparo fue sobresaliente, pero el error de Buades, y no es el primero esta temporada, le costó muy caro a un Albacete que ya no tuvo capacidad de reacción.

En los minutos finales el Tenerife marcó otro gol, pero fue anulado por un claro fuera de juego de Ángel. En cambio, el Alba no llegó a pisar el área rival en los nueve minutos que pasaron desde el tanto local hasta el pitido final de Mateu Lahoz. De esta manera, el Alba suma su segunda derrota liguera y sale de los puestos de ascenso por primera esta temporada, aunque sigue manteniéndose en la zona alta de la clasificación de Segunda División.

El próximo domingo, los manchegos tienen una reválida importante ante el Real Murcia en el Carlos Belmonte, un derbi que se prevé intenso.