El Atlético sigue gafado ante el Real (1-1)

Raúl se reivindicó ante sus incondicionales al conseguir el gol del empate La igualada no dejó contentos a ninguno de los dos equipos ni a las aficiones

DANIEL ROLDÁNMADRID

Real Madrid y Atlético empataron en un partido que no dejó contento a nadie: unos, porque veían que otros dos puntos volaban del Bernabéu; los otros, porque suman otro partido más sin vencer al eterno rival. El Atlético tenía la pócima para noquear al Madrid. Aguirre, como hiciera hace un par de temporadas con Osasuna, sabía que si Guti no la tocaba, el Real Madrid se iba a atascar en todas las líneas. El canterano se ha convertido en una de las piezas fundamentales de Capello. Es el único que conecta a la guardia pretoriana del técnico italiano con los jugones de arriba, con lo que su papel es vital. Nadie espera que Diarra o Emerson, dos portentos físicos programados para destruir, saquen la pelota con criterio.

Por eso, el entrenador mexicano colocó a Luccin como la sombra de Guti. El francés no se despegó del madridista; y si faltaba, Mista o Maniche realizaban esa función. Un dato. Las primeras siete faltas de los colchoneros fueron a Guti. El Atlético, entonces, desnudó todas las carencias de los blancos. Robaba el balón con rapidez y se lanzaba a la portería de Casillas. Su primera combinación, fue gol. Maniche roba y entre Torres y Maxi dejan el balón en franquía para que Mista anote.

Aparece el capitán

El Madrid, con el resultado en contra, no cambió de planteamientos. A pesar de que tenía el centro del campo desaparecido, ya que Luccin y Maniche hicieron desaparecer a sus homólogos blancos, Capello no introdujo ninguna novedad. Sólo los cambios de banda de Raúl y Reyes, que jugaba en su banda. El Atletico pudo aumentar su ventaja; pero Petrov y el centrocampista luso desaprovecharon sendas oportunidades.

El capitán siguió al pie de la letra las indicaciones de Capello. Se pegó al costado derecho y cubrió como pudo ese lado. Estaba desaprovechado, pero siguió con su profesional actitud. En cuanto podía se iba a su territorio natural, el área. Y la primera que tuvo, no defraudó. Guti colocó un pase desde la izquierda que el capitán blanco, con la derecha, marcó gracias también a la apatía defensiva de Pernía.

El Bernabéu explotó en una combinación de alegría, reivindicación e ira. La misma que expresó Raúl, quien indicó con los pulgares su nombre en la camiseta. Era su primer gol liguero desde el 26 de octubre de 2005.

La garra de Raúl

Fue el mejor momento de los blancos, que despertaron con la garra de Raúl. Fue como pulsar un botón para que el Madrid, saliera de su letargo, comenzara a presionar y a tener más el balón. Los 'colchoneros' se apagaron con el tanto, sin comprender cómo era posible esa afrenta. Empero, los madridistas se metieron en el encuentro y Guti tuvo el empate en una volea que se fue alta. Pero el buen juego, por momentos, del Madrid se acabó con la expulsión de Sergio Ramos.

Capello sacó su vena más italiana y mandó a Guti al banquillo, cambiado por Raúl Bravo. El técnico trasalpino dejó claro sus intenciones. No iba a pelear por dos puntos más. Sólo quería conservar el punto logrado y mandó a su equipo que sufriera, que se vaciara en el campo. Por su parte el Atlético se lanzó a por el gol para romper su mala racha. Fue en vano. En el Calderón, tendrá otra oportunidad. Y Torres sigue sin marcar al Madrid.

Por eso ninguno de los dos equipos y sus respectivas hoinchadas sdaliuó contento del Bernabéu.