El próximo 'superalimento' ya se prepara bajo el agua

Cultivo en piscifactoría. / G. S. Forte
Cultivo en piscifactoría. / G. S. Forte

La Región cuenta con unas buenas condiciones para producir microalgas, un cultivo con un contrastado potencial para la industria alimentaria

G. S. FORTE

La estación de acuicultura marina que el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario, Imida, tiene en San Pedro del Pinatar, acoge desde finales del año pasado una planta de 100 metros cuadrados exclusiva para el cultivo de microalgas. Su objetivo es el desarrollo de nuevos piensos para piscifactorías, pero el potencial de estos organismos va mucho más allá de la alimentación para peces. Su composición rica en proteínas, carbohidratos, ácidos grasos y otros oligoelementos de elevada calidad nutricional ha despertado el interés de los investigadores para emplearlas en la nutrición humana, y en la Región de Murcia se dan las condiciones para su cultivo.

«Las microalgas se consideran un ejemplo de los llamados 'superalimentos'», explican los investigadores del CSIC José Luis García, Marta de Vicente y Beatriz Galán. Pero, curiosamente, y aunque las microalgas conformaron la base de la vida en el planeta y han sido empleadas durante siglos en sistemas artesanales (incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) recomiendan su consumo «por su gran valor nutricional»), solo recientemente se ha despertado el interés por desarrollar procesos industriales para su producción. Así lo señalan los investigadores de la Universidad de Almería Francisco Gabriel Acién, José María Fernández y Emilio Molina, en un artículo publicado el pasado junio en un monográfico dedicado por 'Mediterráneo Económico', editado por Cajamar, a la 'Bioeconomía y desarrollo sostenible'.

EN DATOS

39.000
millones de euros se prevé que generará el negocio de productos de algas en el año 2023.

«Las principales aplicaciones de las microalgas se relacionan con el consumo humano directo», añaden, «pero en los últimos años ha surgido un amplio abanico de nuevas aplicaciones relacionadas con la mejora de la sostenibilidad de algunos procesos, como la producción agrícola y ganadera, el tratamiento de aguas residuales e incluso la producción de biocombustibles. De esta manera, la utilización de microalgas a gran escala se considera una contribución a la revolución verde en la sostenibilidad de la humanidad».

Aunque conforma la base de la vida en el planeta, aún no se ha industrializado Necesita sol, no requiere de tierras fértiles y puede crecer incluso en agua contaminada

El potencial para producir alimentos o tratar aguas residuales de las microalgas, principalmente, la convierten en una alternativa nada desdeñable para la Región de Murcia. «El planteamiento es muy interesante», apunta la coordinadora del Equipo de Acuicultura Marina del Imida, María Dolores Hernández, «porque no existen muchas plantas productoras de microalgas en el sureste español y sin embargo las condiciones aquí son muy buenas para tenerlas, sobre todo por la insolación», que es la cantidad de sol que se recibe.

Las microalgas no requieren de tierras fértiles y son capaces de crecer en aguas que no son aptas para la agricultura, incluso contaminadas, lo que le añade nuevos puntos para su cultivo en la Región. «Está ocurriendo como en el uso de la energía solar, que la están empleando mucho más los países nórdicos cuando su potencial aquí es mucho mayor», resume Hernández.

El estudio de los investigadores de la Universidad de Almería recoge que, mientras en áreas con baja radiación solar la productividad en microalgas se limita a 20 toneladas por cada hectárea al año, en España se pueden alcanzar las 160 toneladas. «Sin embargo», añaden los investigadores García, Vicente y Galán en otro artículo del citado monográfico, «para que se conviertan en una fuente relevante de alimento para la creciente población humana, se necesita que su cultivo sea más competitivo en coste», lo que exige el desarrollo de «tecnologías de producción y de procesado más eficientes y económicos». De ahí la importancia de seguir investigando en proyectos como el Alfageed, que es el nombre de la iniciativa que se desarrolla en el Imida.

De momento, apenas se estima una producción global de microalgas de 30.000 toneladas anuales, «una cifra muy pequeña si se compara con los productos agrícolas», advierten los investigadores del CSIC en su artículo 'Presente y futuro del cultivo de las microalgas para su uso como superalimentos». Sin embargo, añaden, su consumo está experimentando «una gran expansión», hasta el punto de que se prevé que el mercado de productos de algas alcanzará unas «ventas de 44.600 millones de dólares para el año 2023», una cifra de negocio equivalente a 39.000 millones de euros al cambio actual.

Más allá de estos cálculos, «los beneficios nutricionales de las microalgas son muy diversos y están probados en muchos estudios en todo el mundo, es muy probable que con el incremento de su uso se puedan descubrir nuevos beneficios positivos para la salud que impulsen más aún su consumo».