Murcia añade la rúcula a su ensalada de cultivos

Murcia añade la rúcula a su ensalada de cultivos

La demanda de bolsas de mezclas de verdura ha traído a la Región la explotación comercial de una hortaliza que lleva siglos creciendo en el campo

G. S. FORTE

Las bolsitas de ensaladas que han proliferado en los lineales de los supermercados han impulsado el cultivo de rúcula en la Región de Murcia. Esta planta, que en realidad lleva siglos en nuestros campos, nunca había llegado a ser producida a gran escala hasta la llegada de la cuarta gama, como es conocido el procesado de hortalizas y frutas que se limita a limpiarlas, trocearlas y envasarlas para su consumo. Ahora su demanda está incrementando año a año la producción de una hortaliza que en la Región de Murcia prácticamente no había sido verdaderamente explotada para su uso comercial hasta hace menos de un lustro.

Las bolsas listas con brotes de verduras como lechugas, espinaca y escarolas, ya incluyen en muchos casos esta verdura que los romanos consideraban afrodisíaca, pero que en realidad apenas se había investigado hasta hace apenas dos décadas. «Aunque es una hierba silvestre que podemos encontrar aquí, el cultivo actual llega de Italia», explica Juan García, coautor de 'Cultivos hortícolas al aire libre', un amplio repaso (casi 800 páginas) por las principales hortalizas levantinas editado por en 2017 por Cajamar.

EN DATOS

85
toneladas produjo en 2017 la Región de esta hortaliza de la que hasta tres años antes no había registros

Sin registro hasta 2015

Los registros oficiales no recogen su presencia en las explotaciones murcianas hasta 2015, ejercicio en el que se cifra su producción en 14.000 kilos. Al año siguiente ya alcanzó las 86.000 toneladas, prácticamente la misma cantidad que repitió en 2017, último año con datos disponibles.

«Todo esto tiene que ver sobre todo con las ensaladas», abunda García. «Hemos copiado a los europeos y cuando se ha empezado a trabajar la bolsa de ensaladas se ha comenzado a pedir este tipo de hierbas». Este experto, actual director de producción de la compañía Agrícola Aguileña (Agrasa), relata cómo, «cuando empezamos a cultivar rúcula los abuelos nos decían: 'pero qué hacéis, si es una mala hierba». García revela que, en contraste, la rúcula, que es un producto caro y difícil de producir, es mucho más común en Italia, donde se encuentran bolsas solo con ella como ingrediente de la pizza vegetal. En Estados Unidos, añade, hay estanterías donde se ofrecen a granel: «Tú llenas tu bolsa con unas pinzas, como hacen también con las espinacas y otras hierbas. Es una forma de comercializarlas que aquí no ha llegado». Como mucho, explica, aquí ya se ofrecen solas para empresas de catering, pero lo habitual es que aparezcan mezcladas en las citadas bolsas de ensaladas. «Tiene un punto amargo que le da a la ensalada un toque especial y que además tiene efectos anticancerígenos, que es algo que está estudiando la Universidad de Almería», apunta García. Además de su consumo mezclado con otras verduras y en pizzas, la rúcula también se cocina.

La variedad de rúcula que más éxito tiene en el mercado es la denominada selvática, más dentada y fina que la cultivata, de hoja más grande, redondeada y menos dentada que, sin embargo, es la que más se ha adaptado a nuestros terrenos. La cultivata es la que ahora prolifera en los incipientes cultivos de rúcula de la Región de Murcia, donde se suma a la variedad de verduras que se ofertan, mezcladas o no, para alimentar principalmente los mercados europeos.