Cada vez menos y mejores viñas

Cada vez menos y mejores viñas

Los bajos precios de un mercado en pocas manos merman las plantaciones de la Región, de escasa producción y gran calidad

G. S. FORTE

Nunca desde 1975, primer año recogido en las estadísticas oficiales, se había producido tan poca uva para vino en la Región de Murcia como en las últimas tres campañas. Tampoco probablemente nunca, esto es más difícil de valorar, nuestros caldos habían alcanzado una calidad tan alta. El espacio cultivado ha caído a la mitad en solo una década, y apenas supera por poco las 23.000 hectáreas (en 2006 eran más de 40.000). Sin embargo, ahora existen decenas de bodegas inscritas a las tres denominaciones de origen (Jumilla, Yecla y Bullas) que producen millones de botellas de vinos que acaban en las mesas de miles de restaurantes de todo el mundo. Ambas circunstancias son las caras de una misma moneda: la buena calidad de los vinos está directamente ligada a la existencia de unas viñas tan idóneas como envejecidas y con producciones muy escasas, lo que merma su rentabilidad.

«El problema no es la baja producción en sí», aclara Pedro García, coordinador de la organización agraria Coag. «La producción es escasa en viñedos antiguos, que es lo que buscan las bodegas y se ha estado incentivando para obtener más calidad», pero «la gran distribución tiene demasiado poder y quiere pagar aquí lo mismo que por las uvas manchegas sin denominación de origen». Allí abundan los viñedos de alta producción, de 20.000 a 30.000 kilos por hectárea, apunta, frente a los alrededor de 5.000 kilos por hectárea de las denominaciones de origen murcianas. «Por libre, sin estar sujeto a ninguna cualificación de calidad, quien quiera puede producir 100.000 kilos por hectárea, pero eso apenas vale para zumo, no para vino». Ante el panorama, «esto va a provocar que la gente arranque viñas más rápido todavía y que, si se las pueden llevar a otras regiones, lo hagan».

«Los derechos de plantación se transfieren y hay quien opta por llevárselos a La Rioja, por ejemplo, para producir más», apunta el presidente de la Denominación de Origen (DO) de Yecla, Pascual Molina. «La gente traslada sus derechos a otros territorios porque aquí pierden dinero», coincide García.

El presidente de la DO yeclana lo confirma: «Hemos perdido muchas hectáreas en los últimos años», por lo que también ha caído la producción. En 2017 se recogieron 60.000 toneladas de uva para vino en la Región de Murcia. Es una cifra muy baja, en la línea de los tres años anteriores, si se compara con el histórico. Hasta hace apenas un lustro la producción anual rondaba siempre las 100.000 toneladas. Por tanto el desplome ha sido del 40% en casi un abrir y cerrar de ojos.

Las pequeñas bodegas, interesadas en ofrecer calidad, «no tienen fuerza en el mercado, que en realidad está controlado por solo dos o tres grandes compañías, que son quienes marcan los precios», apunta García. «No hay nadie con la suficiente fuerza como para enfrentarse a ellos. La Administración debería controlarlo». En otras zonas del país, como en Galicia y Cataluña, afirma el coordinador de organización agraria de Coag, también tienen bajas producciones, pero allí sí se compensan con los precios que se pagan por su calidad.

 

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