El maíz deja atrás su momento 'dulce'

Plantaciones de maíz. / Lv
Plantaciones de maíz. / Lv

La alta necesidad de agua y la fluctuación en los precios deja poco margen para la mejora de esta variedad cultivada para el consumo humano que lleva un lustro ensayándose en tierras murcianas

G. S. FORTE

El maíz dulce entró por primera vez en las estadísticas agrarias de la Región de Murcia en 2015, con un registro de 1.600 toneladas, aunque llevaba algo más trabajándose en nuestros campos. En concreto en Cartagena, donde la Consejería de Agricultura puso en marcha hace un lustro un proyecto de seguimiento para evaluar su rentabilidad. La iniciativa se desarrolló a través de la Oficina Agraria de ese municipio, encargada de comprobar la evolución de unas pequeñas plantaciones de un cultivo inédito en la zona al que se aventuraron algunos agricultores.

Si todo salía bien, la producción agrícola regional habría encontrado una alternativa para incluir en las rotaciones de cultivos tradicionales, que se puede incorporar tras la patata o la lechuga, y como opción al melón. Al mismo tiempo, las comercializadoras dispondrían de una producto más para completar su oferta en cuarta gama (los embolsados listos para consumir que tanto han proliferado).

EN DATOS

Toneladas de maíz dulce generadas en 2016 en la Región de Murcia
En 2017 fueron 1.700.

«Los agricultores estaban contentos de meter dentro de su calendario de cultivos uno nuevo al que sacaban rendimiento», explica Juan Diego María Dolores, ingeniero técnico agrícola de la Oficina Agraria de Cartagena. «Hicimos un estudio, que publicamos, en el que se concluyó que sí generaba dinero, y además el terreno descansaba para el siguiente cultivo e incluso los agricultores veían mejoras en el suelo, lo que no hemos podido confirmar pero quizá se produzca por los restos vegetales que se incorporan al terreno». En total se han llegado a cultivar unas 160 hectáreas de maíz dulce, en torno a 2014, de las que se ha obtenido un rendimiento medio de 20 toneladas. Aplicando una regla de tres se deduce que el terreno dedicado desde entonces debe haberse reducido a la mitad. La serie histórica de la distribución regional de cultivos confirma que ha caído hasta las 91 hectáreas en 2017, último ejercicio con datos completos. Un año antes, 2016, aún se registraban 131 hectáreas, de las que se extrajeron más de 2.600 toneladas. En 2017, en cambio, apenas se superaron las 1.700.

La expectativa es que su producción se mantenga estable en los próximos años, sin que llegue a crecer

¿Qué ha ocurrido? La falta de agua, junto con el aumento del precio de la semilla al tiempo que se ha abaratado el producto en el mercado le ha hecho perder expectativas para el agricultor cartagenero, diagnostica el ingeniero técnico agrícola. La caída de 2017, en todo caso, no apunta necesariamente a que el maíz dulce esté en vías de desaparecer de la Región. En cualquier variedad se producen variaciones año a año que solo el tiempo confirma de si marcan tendencias o son solo registros coyunturales. Juan Diego María Dolores estima que, si bien no va a incrementarse, «es un cultivo secundario» que complementa en las rotaciones a los principales de la zona», lleva camino de «seguir estable».

Francisco Pérez Ruiz, del Grupolucas, una productora con sede en la pedanía murciana de El Raal, que planta «algo de maíz dulce para un cliente de Reino Unido», reconoce que «no hemos tenido la demanda necesaria como para decidir incrementar la producción que tenemos actualmente y que nos basta para abastecer a nuestro cliente». El maíz dulce, por tanto, lleva camino de mantenerse como un cultivo al que se vio un potencial y se ha quedado como un producto con el que completar la oferta de algunas empresas.