El calabacín mejora bajo techo

Miles de calabacines se amontonan junto a las fincas de agricultura intensiva en la zona del Llano. / LV
Miles de calabacines se amontonan junto a las fincas de agricultura intensiva en la zona del Llano. / LV

El uso creciente de invernaderos para cultivar la hortaliza y la necesidad de renovar el suelo agotado por otras producciones han favorecido que su producción se haya multiplicado por cuatro en diez años

G. S. FORTE

«Tras años sin cultivar calabacín, este semana, si no pasa nada, vamos a volver a cosecharlo». La compañía para la que trabaja Ana Ibáñez, la totanera Agrorizao, no es la única que añade ahora esta hortaliza a su catálogo de productos o que, al menos, ha optado por aumentar su producción. «El mercado lo está demandando más», coincide Mariano Zapata, que es el gerente de la alhóndiga Mercagrisa, ubicada en San Javier. «Yo pienso que es porque resulta fácil de cocinar y hay infinidad de formas de hacerlo». Además, añade, «el agricultor también lo está plantando como alternativa sobre todo al pimiento [que se produce casi exclusivamente en invernadero], porque la tierra se cansa de cultivar siempre lo mismo».

Las estadísticas recogen que la recolección de calabacín se ha multiplicado casi por cuatro en la Región de Murcia durante la última década. De las menos de 3.900 toneladas alcanzadas en 2007 se ha llegado a las más de 15.200 del año pasado. «Creció mucho en su momento y después se ha estabilizado un poco», aclara Zapata.

En datos

15.200
toneladas de calabacín se recogieron en 2017, cuatro veces más que en 2007.

Un fenómeno importante que ha coincidido con el aumento de la producción de calabacines murcianos es su cultivo cada vez más extendido en invernaderos. En la Región de Murcia, a diferencia de lo que ocurre en la provincia de Almería, donde este producto se cosecha mucho más, solía plantarse a cielo abierto. «Pero eso da muchos problemas porque el virus le ataca mucho», advierte Zapata. Como los cultivos bajo cubierta, más controlados, escapan mucho mejor al contagio, muchos productores se han animado a cambiar de uso.

Existe una demanda creciente que justifica el buen momento del producto

Si en 2011 apenas existían 61 hectáreas de campos de calabacín en invernaderos, en 2017 la cifra superó las 250, lo que ya equivale a tres cuartas partes de toda la superficie del cultivo en la Región.

De este modo, la cantidad de calabacín que se genera en invernaderos es ahora cuatro veces mayor que hace menos de una década. Resulta una evolución casi paralela, por tanto, a la que ha seguido el incremento de la producción total de la hortaliza en la Región de Murcia.

Más allá de la tendencia a meter su cultivo bajo cubierta, existe una demanda creciente que justifica el buen momento del producto. De ahí se explica el interés por producirlo que ahora tienen empresas que aún lo siguen cultivando a cielo abierto, como la totanera en cuyo departamento comercial trabaja Ana Ibáñez.

De momento, revela Ibáñez, su cosecha de calabacín se va a limitar a unos 40.000 o 50.000 kilos a la semana. Después, dependiendo de los resultados, la compañía se podría plantear incluso invertir en maquinaria para ofrecer sus calabacines en malla, que es como quieren «la mayoría de los mercados».

La empresa de Ibáñez vende buena parte de sus producciones a granel a los países de Europa del Este, que son «más tradicionales a la hora de comprar fruta y verdura, y donde no están acostumbrados a la cuarta gama y no suelen hacer grandes cambios». Ese es, en buena medida, el mercado al que va a ir a parar su nueva producción de calabacines. Por el contrario, en la zona central del continente, la innovación en la presentación del producto, en mallas o bolsitas, por ejemplo, funciona mucho mejor.

 

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