«Estamos a la cabeza del mundo en investigación sobre postcosecha»

Francisco Artés Calero. /UPCT
Francisco Artés Calero. / UPCT

Francisco Artés Calero, profesor emérito de la UPCT, es el primer 'honoris causa' extranjero de la Universidad de Foggia

GINÉS SORIANO FORTE

La Universidad de Foggia, en la región agrícola de Apulia, que es la que ocupa el tacón de la bota italiana, invistió el mes pasado a Francisco Artés Calero, profesor emérito de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), doctor 'honoris causa' en ciencia y tecnología alimentaria, «en reconocimiento a su contribución decisiva a la posibilidad de consumir frutas y verduras frescas de calidad a través de la transformación en productos IV y V gama».

-¿Cómo se hace uno merecedor de un reconocimiento como este?

-No es que me considere merecedor de algo así, sino que se dan una serie de circunstancias para que alguien piense en ti. Porque aquí no hay candidatos. No tenía la menor idea, de pronto me dijeron que habían pensado en mí para esta propuesta. Es cuestión de trabajar mucho y de tener la fortuna de que me lo hayan reconocido, porque hay muchísimos investigadores mejores. Es la primera vez que un investigador extranjero recibe un 'honoris causa' en esa universidad, y esto te marca y me compromete aún más. Para mí es un honor enorme y tengo a mucha gente que me ha ayudado a la que agradecérselo.

«Debemos contribuir a que el sector productivo se beneficie de nuestros avances»

-¿La Universidad de Foggia también lleva investigaciones similares?

-Claro. Tenemos una relación estrecha ella. Hemos intercambiado profesores y alumnos. Tenemos relaciones similares con otras muchas universidades. El tipo de investigación en el que me encentro es muy internacional, es muy abierto y cuenta con muchos alumnos extranjeros.

-¿Y a qué nivel está Murcia en investigaciones sobre postcosecha?

-Suena petulante, pero en la Región de Murcia, en España, nos encontramos a la cabeza del mundo, a niveles similares a los que puedes encontrar en EE UU y en los países punteros de Europa. Afortunadamente nuestros grupos de investigación, tanto de Murcia como de España, son a menudo referentes en el mundo. Basta ver los listados de citación de investigadores.

-¿Qué investigaciones tienen ahora entre manos?

-Hemos ido evolucionando y en la actualidad estamos interesados en tipos de productos de los conocidos como 'de procesado mínimo', en los que se es poco agresivo para que mantengan sus cualidades y se da lugar a nuevos productos. Ahí andamos buscando. En años reciente hemos desarrollado por ejemplo un hummus de brócoli, que hace unos meses fue premio nacional de la Fundación Covirán [que distingue innovaciones en alimentación saludable], y 'smoothies [o batidos cremosos] a base de hortalizas con gran riqueza antioxidante. En el Grupo de Postrecolección y Refrigeración estamos atendiendo además la preocupación que existe en los consumidores sobre la salubridad de los alimentos, para garantizarla. También trabajamos sobre la extrema necesidad de reducir las enormes pérdidas que se producen entre la recolección de los productos hortofrutícolas y su consumo. Suponen un tercio como media de la producción mundial y una cuarta parte de su valor energético. Aliviar esas pérdidas, reducir el despilfarro y luchar contra la lacra social del hambre también han sido de este modo objeto de nuestra dedicación. De hecho, mi lección en Foggia trataba estos temas.

-¿Están apegados a las necesidades industriales?

-Nuestra orientación siempre es doble: hay que generar conocimiento (producir avances científicos y técnicos) y, si es posible, con aplicaciones industriales. Siempre intentamos esa doble vertiente. Publicar en revistas internacionales de prestigio garantiza la calidad de lo que se está haciendo. Nosotros hemos procurado siempre que no se separen ambas cosas: hacer cosas de calidad y orientadas a prestar un servicio. Cuidamos mucho que una universidad como la nuestra, que es politécnica, devuelva a la sociedad lo que está recibiendo, que es muchísimo, y eso se hace en colaboración directa con la industria para favorecer avances con empresas del sector.

-¿Los retos parten de ustedes o se los proponen las empresas?

-Generalmente de ambos. En muchas ocasiones, las empresas nos ven alejados de ellos a investigadores, científicos y técnicos. Yo puedo asegurar que muchos no lo estamos. Al contrario, estamos deseosos de lo contrario. La universidad está cada vez más cerca de la sociedad a la que sirve. Es un pilar importante, no basta con trasferir de forma docente, que es fundamental, sino que además debemos ser capaces de contribuir a que el sector productivo se beneficie de nuestros avances.

-¿Qué tipo de investigaciones van a desarrollarse en su ámbito?

-En trabajos orientados a la alimentación, van a desarrollarse las que acierten a responder lo que demanda el consumidor, que es algo que va cambiando. Se trata de responder a las tendencias del mercado, que se conocen a través de estudios sociológicos que hacen públicos la Administración y las publicaciones científicas. Por ejemplo, en frutas y hortalizas, que es donde yo trabajo generalmente, se había descuidado el mundo del sabor. Además de las mejoras genéticas que se han hecho para conseguir cultivos más productivos y más resistentes al transporte, por ejemplo, además se tiene que obtener un buen sabor. Hacer confluir tantos intereses no es fácil. Ahí se ha avanzado espectacularmente. España ha avanzado mucho en fruta de hueso, por ejemplo. También es importante cubrir con producciones todo el año, y si no, importar de otros países, porque el mercado no se puede desabastecer. A continuación se pretende que sea un consumo fácil, en inglés se dice 'convenience', que no tiene fácil traducción. Se trata de que tenga buena presencia, buen sabor y fácil de consumir, y, para hacer la cuadratura del círculo, tiene que ser a un precio razonable. Afortunadamente se está logrando.

-¿Les reconoce la sociedad su trabajo?

-Sí, a lo largo del tiempo que, en general, la sociedad ha considerado bastante bien a los docentes. Otra cosa es que al mismo tiempo se les retribuya bien. Y ese es un fallo. Debe incentivarse más a los encargados nada menos que de formar a quienes van a liderar el país. Se ha avanzado, pero aún no se hace bien. Hay muchos investigadores, sobre todo jóvenes, y como consecuencia de la reciente crisis tenemos el gravísimo problema de que ni de lejos se han cubierto los puestos dedicados a esto. Los grupos de investigación estamos bajo mínimos. Tiene que haber una llamada importante a la población civil explicando que si queremos estar en la cabeza de las sociedades punteras en el orden científico-técnico hay que hacer un esfuerzo bastante superior al que se está haciendo. Ahora que se va a constituir nuevo gobierno, sea del signo que sea, hay que aprovechar para decirles que necesitamos un apoyo muy superior en esa investigación y docencia superior, tanto en medios económicos como en medios humanos. Necesitamos más plazas para superar un nivel de casi subsistencia.

Conviene saber

El ingeniero agrónomo Francisco Artés Calero, de 73 años, es fundador del grupo de Postrecolección y Refrigeración de la UPCT. Su carrera investigadora suma 750 publicaciones, de las que 177 han aparecido en revistas de impacto (JCR), y es particularmente multidisciplinar. En ella ha combinado técnicas de ingeniería, microbiología, química y agronomía.