Antonio Gómez Cutillas: El hombre que abrió el mercado británico

Buena parte de los más de 900 millones de euros en bienes que la Región de Murcia exportó a Reino Unido entre enero y noviembre de 2018 se corresponden con productos agroalimentarios. La fortaleza del mercado británico es tan importante para el sector agrícola como el temor que produce la expectativa de no alcanzar un acuerdo de salida de ese país de la Unión Europea antes de la fecha límite del próximo 29 de marzo. De no alcanzarse el consenso, entraría en escena el llamado 'Brexit' duro, y su correspondiente daño a los exportadores, en forma de aranceles, declaraciones de aduanas y certificados fitosanitarios, ahora inexistentes. ¿Quiénes pusieron las bases para que el mercado británico haya llegado a la potencia que ha alcanzado para los cultivadores murcianos? Antonio Gómez Cutillas, sin duda, fue uno de ellos.

El padre de este abaranero nacido en 1905 fue enviado a Reino Unido a principios del siglo XX por un empresario con el que compartía nombre, Antonio Gómez, para que comercializase allí sus frutas y verduras. En torno a 1910 se llevó al país a tres de sus hijos para tenerlos cerca y, de paso, darles una educación en inglés. De este modo, Gómez Cutillas llegó a aquel país con apenas cinco años, lo que le permitió conocer el idioma como un nativo. Esta ventaja, y su experiencia en el sector heredada de su padre, animó a un grupo de exportadores de Abarán a enviarle de nuevo a Reino Unido, una vez que había vuelto a vivir en España, en el año 1945 con la misión de vender allí sus productos agrarios.

En aquella época, a mediados del siglo pasado, ya había pioneros que se habían lanzado a vender al mercado francés, italiano o alemán, recuerda su paisano Antonio Caballero, cofundador de la exportadora Frutas Torero. Pero al mercado británico, con el mar de por medio, «era mucho más complicado llegar» con productos perecederos. Gómez Cutillas lo hizo y, sobre todo, abrió el camino a otros muchos, particularmente de Abarán. «Entonces se acuñó aquella famosa expresión Abarán-París-Londres», por la gran cantidad de exportadores de la zona. «Fue mi mentor, era como mi segundo padre. Por él voy a Roma y vuelvo si hace falta. Cuando yo tenía poco más de 20 años nos enseñó a mi hermano y a mí». La labor de Antonio Gómez Cutillas, fallecido en 1997, con más de 90 años, le hizo merecedor de una distinción al Mérito en el Trabajo «que le entregó el ministro español en Londres», recuerda Caballero. Es de los pocos que han recibido un trato así, añade.