Mi vinculación con la Academia Alfonso X El Sabio

'Música y pintura'. El arquitecto, pintor y diseñador y miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes Vicente Martínez Gadea es el autor de estos cuatro dibujos, pertenecientes a una serie expuesta en el estudio Arquitectura de Barrio y cedidos por el artista para este reportaje./
'Música y pintura'. El arquitecto, pintor y diseñador y miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes Vicente Martínez Gadea es el autor de estos cuatro dibujos, pertenecientes a una serie expuesta en el estudio Arquitectura de Barrio y cedidos por el artista para este reportaje.

MARÍA TERESA MARÍN TORRESDIRECTORA DEL MUSEO SALZILLO Y PROFESORA TITULAR DE HISTORIA DEL ARTE EN LA UNIVERSIDAD DE MURCIA

En el prólogo del libro dedicado a las academias de la Región de Murcia escrito por Antonio José Mula en 2015, con motivo de la celebración del 75 aniversario de la creación de la Academia Alfonso X el Sabio, señalaba su director entonces, el profesor Calvo García-Tornel: «Como el Rey Sabio que nos presta su nombre, dependemos de la honestidad intelectual, del ansia de saber y de la necesidad de transmitir ese conocimiento».

Es por tanto una gran alegría para mí el poder ingresar en la Academia Alfonso X el Sabio como académica de número, lo que tendrá lugar de modo definitivo el día que lea mi discurso de ingreso, que espero sea en breve, aunque se me haya concedido un plazo de dos años que cuenta a partir del pasado mes de diciembre, que es cuando recibí la llamada de su presidente y secretario, Juan González Castaño y Santiago Delgado, respectivamente, comunicándome la buena noticia.

La Academia fue creada en 1940 con la misión del desarrollo de la investigación de la cultura regional murciana y su difusión a través de sus publicaciones. Fue precisamente en esta institución donde publiqué mi primer trabajo de investigación sobre la historia del Museo Salzillo en 1998. En aquel entonces era presidente el ilustre profesor don Juan Torres Fontes, que presidió mi tesina de licenciatura, en la que también estaban los profesores Cristóbal Belda, mi director, y la profesora Concepción de la Peña, todos ellos hoy académicos. El libro fue editado por el director de publicaciones de la Academia, el profesor Javier Díez de Revenga, que acogió el proyecto con gran satisfacción por su vinculación con el museo como mayordomo de la Cofradía de Jesús. Ahora, más de veinte años más tarde, es un honor y una gran responsabilidad el poder ocupar el vacío insustituible que ha dejado su hermana, la profesora Pilar Díez de Revenga, catedrática de Lengua Española, especialista en Historiografía de la Lengua Científica, y fallecida hace dos años.

Todos los académicos citados han sido siempre un referente para mí, por lo que el poder entrar en la Academia y compartir 'sillón' con ellos -en nuestro caso no se ordena por letras, como en la Real Academia Española-, es algo que me llena de emoción y me produce bastante vértigo. Los académicos son personalidades destacadas de la cultura murciana elegidos por su prestigio docente y/o su actividad investigadora o creadora, así como por su murcianía. La murcianía la entiendo en este contexto como el amor por nuestra tierra, el respeto por nuestro patrimonio y tradiciones y el trabajo por el bienestar de nuestra Región en los ámbitos científico y cultural. Ya hay un académico de número director de un museo, como es el caso de Emiliano Hernández Carrión, del Museo de Jumilla, lo cual es una gran motivación, pues desde los museos se construye cultura, se cuida del patrimonio y se hace murcianía. Espero estar a la altura de la responsabilidad que se me concede y trabajar por la Región desde esta insigne atalaya; ilusión no me faltará.