José Luis Villacañas: «Vox es un seguro de vida del 'aznarismo'»

Compromiso. El filósofo y profesor José Luis Villacañas, autor de ensayos como 'Populismo' e 'Imperofilia y el populismo nacional-católico'./ JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ / AGM
Compromiso. El filósofo y profesor José Luis Villacañas, autor de ensayos como 'Populismo' e 'Imperofilia y el populismo nacional-católico'. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ / AGM

«Los políticos, cada día más, dejan de ser esa elite que mira al futuro y pasan a ser intermediarios entre el voto popular y los intereses de no se sabe quiénes, que son los que imponen determinadas líneas rojas». Son palabras del autor de 'Imperofilia y el populismo nacional-católico', que denuncia que las elites están renunciando a la inteligencia

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Si tú no ves claro tu futuro, te domina el miedo y el odio llama a la puerta de forma inmediata. Por lo tanto, estamos en una situación de riesgo y deberíamos darnos cuenta de la enorme responsabilidad que tiene hoy cualquiera que ejerza un mínimo poder», indica el filósofo y combativo ensayista José Luis Villacañas (Úbeda, 1955). Estrechamente vinculado a Murcia, en cuya Facultad de Filosofía enseñó durante 23 años, de 1986 a 2009, en su nuevo ensayo, 'Imperofilia y el populismo nacional-católico' (Lengua de Trapo), crítica duramente 'Imperofobia y la leyenda negra', el ensayo con el que Elvira Roca Barea se propuso desmontar las bases de, en su opinión, «un antiespañolismo que desde hace siglos habría estado tergiversando» la historia de España.

-¿Por qué en nuestras sociedades del Bienestar, incluida España, crece la sombra de la insolidaridad, incluso del odio?

-Es la característica fundamental de los seres humanos, de todos, cuando no ven claro el futuro. Y lo es de aquellos estratos de población, que podemos llamar las clases medias, cuyas ansiedades son muy intensas porque no ven claro el futuro y temen perder la zona de confort en la que han estado. Y no se trata de imaginaciones, porque no hay familia de clase media que no albergue algún miembro que haya conocido ya la zona de miseria. Y no olvidemos que la inquietud ante el futuro genera miedo. Luis Vives, un español de mucha calidad que, lamentablemente, está muy olvidado, dijo: «Quien no sepa que el odio surge del miedo, no sabe nada de la vida». Si tú no ves claro tu futuro, te domina el miedo y el odio llama a la puerta de forma inmediata. Por lo tanto, estamos en una situación de riesgo y deberíamos darnos cuenta de la enorme responsabilidad que tiene hoy cualquiera que ejerza un mínimo poder: la enorme responsabilidad de ejercerlo de tal modo que dé seguridades de futuro.

«El islam ha formado parte de Europa desde siempre, no son el enemigo»

-Por pedir que no quede, pero no parece que tengamos hoy una clase política, ni consciente de esa responsabilidad, ni preparada para asumirla.

-Es así y esto es un gran problema. Precisamente, yo no he escrito 'Imperofilia' contra 'Imperofobia', lo he escrito contra las elites españolas que han jaleado el libro de Roca Barea; haberlo jaleado testimonia que ya han entregado la inteligencia. Y si algo tiene que acreditar una elite es, precisamente, inteligencia, mirada larga, serenidad y capacidad de mirar más lejos de donde miran las personas que tienen miedo. Y cuando ellos sean capaces de mirar más lejos y de decir 'no hay que tener miedo', tienen que resultar creíbles, tienen que serlo. Esta es la función de las elites reales, evitar que cunda el pánico.

-¿Y en España no hacen esto?

-En España lo que tenemos son unos profesionales de primer nivel, una oficialidad de primer nivel en los hospitales, en el Ejército, en las universidades... Tenemos la oficialidad, pero no tenemos Estado Mayor, no tenemos una clase política a la altura del mundo profesional español, ni tampoco del momento histórico. Fíjese en todo lo que estamos viendo con los pactos para la formación de Gobierno. ¿Quién pone realmente las líneas rojas? Es evidente que las hay, pero no sabemos quién las pone, ni hasta dónde llegan. Nos damos cuenta de que, por un lado, los políticos miran al electorado y más o menos lo ordenan; pero, luego, miran a otro sitio y se vuelven locos. Los políticos, cada día más, dejan de ser esa elite que mira al futuro y pasan a ser intermediarios entre el voto popular y los intereses de no se sabe quiénes, que son los que imponen determinadas líneas rojas. Creo que esto es preciso decirlo con toda claridad: si las elites económicas más importantes no dotan al sistema político español de una mínima verosimilitud, se generará una crisis de confianza en la democracia española que, inevitablemente, redundará en la imposibilidad de salvar el problema catalán, obviamente, y esto afectará de forma gravísima al futuro de la democracia española. El problema de generar desafección hacia los representantes políticos es que se termina diciendo '¡que os zurzan!', o que ante problemas más o menos complejos, como el de Cataluña, se termina escuchando cosas como 'que se quieren ir de España, pues que se vayan'. El riesgo de que el ciudadano medio acabe completamente asqueado de cualquier tipo de liderazgo político es real.

«Todo lo que se haga en función de marcar las diferencias intraeuropeas nos lleva a suicidarnos»

-Y más cuando los liderazgos de los llamados nuevos partidos tampoco están siendo precisamente un ejemplo loable.

-Las elites dirigentes de Podemos, por ejemplo, demostraron tener la misma calidad intelectual, y posiblemente moral, que las demás; es decir, escasa. Podemos, recordemos, fue una esperanza, y después de haber matado esa esperanza, cuando el malestar específicamente político, el asco político, vuelva, el campo de la desesperación será más grande y la reacción no sabemos a qué podrá dar lugar. Podemos ha sido un fracaso estrepitoso, porque ha mostrado, con la dirección de Iglesias, que no estaban preparados para otra cosa que para integrarse en el sistema bajo la forma nueva de una Izquierda Unida, pero IU era parte estructural del sistema que colapsó.

-¿Y Ciudadanos?

-Ciudadanos manifiesta con toda claridad que hay una lucha importante en las elites centrales. El hecho de que haya entregado Cataluña, porque ha entregado a Arrimadas, perdiendo allí todo su capital para concentrarlo en Madrid, lo que testimonia es que el problema es una lucha de elites centrales: entre aquellas que apoyan al PP y aquellas que apoyan a Ciudadanos, y ahí no va a haber paz. Las elites centrales que han perdido la confianza en el PP no la van a recuperar, y Ciudadanos nace con la intención de que, efectivamente, los que no confían en el PP tengan un partido en el que confiar; y esas elites centrales son las que, al final, han hecho girar a Ciudadanos hacia un liberalismo mucho más intenso, y a concentrarse finalmente en Madrid, donde está el motor económico de este país. En este sentido, la posibilidad de que el bipartidismo se recupere todo lo posible, lo cual sigue siendo una aspiración de PP y PSOE, por parte de la derecha es complicado.

«Si las elites económicas más importantes no dotan al sistema político español de una mínima verosimilitud, se generará una crisis de confianza en la democracia española»

-En cuanto a Vox...

-... no es un partido que esté en condiciones de ser hegemónico en España. Ellos lo saben, al igual que saben que tienen una intervención temporal y excepcional. Vox es un seguro de vida de lo que podemos llamar el 'aznarismo'. Es un seguro de vida en el sentido de que permite gobernar Madrid. Y gobernar Madrid es un seguro de vida para la clase política española del PP. Si, realmente, una fuerza política que no sea el PP llega a los cajones de la administración de la Comunidad de Madrid de estos últimos veinte años, la clase política española del PP está en peligro, entera. Eso obligaría a una revisión de todo lo que tiene que ver con la política que forjaron Esperanza Aguirre, [José María] Aznar, [Rodrigo] Rato, etc, y eso llevaría al PP a la muerte; y Vox impide eso.

-¿Cómo ve Cataluña?

-Cataluña ya no es el punto álgido, lo miremos como lo miremos. Creo que las elites centrales dejaron de tener miedo a Cataluña cuando no se produjo un 'Maidan 2' y se empezó a pensar que lo de la independencia no va en serio y que, por lo tanto, es un problema de tiempo que se tendrá que ir resolviendo poco a poco; pero ya no es el problema más urgente. Lo es, al parecer, que exista una política que implique mejorar los millones de microtragedias que ha acabado de producir la crisis entre nosotros, y eso implica, obviamente, cosas como mejorar la reforma laboral, la Ley de Dependencia, la Ley de Educación, etc.

-¿De qué se siente usted orgulloso?

-Yo me enorgullezo de pertenecer a la generación más feliz de la historia de España, desde Viriato. La que ha progresado más; mi padre vivía como los romanos, y mi hijo escribe libros en inglés. Me siento orgulloso porque el origen de eso es la superación moral de una tragedia y la voluntad de no revivirla; de eso tenemos que sentirnos orgullosos los españoles, de haber llevado a cabo una conversación democrática en la que hemos acabado reconociendo que no siempre llevábamos razón. Por eso, en 'Imperiofilia' lo que denuncio es la aspiración de querer llevar siempre razón. En el presente, creo que es muy importarte ser capaces de reconstruir ese orgullo moral que tuvimos en su día de dotarnos de una Constitución que superaba una tragedia histórica; un orgullo moral que tenemos que refrendarlo de nuevo, no yéndonos a los tiempos en los que lo que nos gustaba era pelearnos y producir tragedias. Hablo de una historia de España que nos permita ser comprensivos con las tragedias que hemos producido, y distanciarnos de ellas. Es importante saber que las cosas ocurrieron así porque se cometieron errores, esa es la única manera de, ante el presente, no repetir pulsionalmente lo mismo. Por eso me sorprende mucho que el libro de Roca Barea haya sido alabado, premiado y reconocido. Un libro que es perfectamente anticonstitucional, que no tiene espíritu constitucional. Puede decirse que defiende la letra de la Constitución, pero no tiene ni un gramo de espíritu constitucional.

«Cs ha entregado Cataluña, porque ha entregado a Arrimadas, perdiendo allí todo su capital»

-¿Y la Iglesia católica en España?

-La Iglesia católica siempre será un actor central en el mundo. No debemos olvidarlo jamás, y buena parte de mi libro no tiene sentido al margen de la actuación del Papa Francisco. El odio que profesa el libro de Roca Barea al mundo reformado no se comprende sin el reconocimiento que el Papa ha hecho de ese mundo reformado; la voluntad de 'Imperofobia' de marcar la diferencia radical con el mundo reformado es la respuesta a la aspiración del Papa Francisco de mantener un trato de diálogo. Europa tiene un fondo ecuménico real. Otro problema son los nuevos movimientos espiritualistas que han arrasado, por ejemplo, Brasil: los evangélicos. Esto no tiene nada que ver con el mundo de la Reforma, sino con la avanzadilla de un universo neoliberal que no tiene ninguna raíz europea ni nada que se la parezca; funciona a base de talonarios y de telepredicadores, y eso sí que puede ser un problema. Sí que aprecio que la Iglesia católica tiene un papel fundamental, pero tiene que estar a la altura de sus responsabilidades, y lo que sí le auguro a una alianza entre determinados estratos hiperconsevadores de la Iglesia católica y el universo neoliberal, es muy poco éxito entre la gente.

Ilustración: Ángel Haro
Ilustración: Ángel Haro

-¿Y Europa?

-La clave del problema europeo es, fundamentalmente, que Europa está sometida a acontecimientos que ocurren en sus fronteras y que no puede controlar. No es un actor internacional suficientemente de peso como para impedir que se disparen procesos que le van a afectar de un modo directo y en los que no puede intervenir para controlarlos. Por ejemplo, el devenir del mundo islámico. Este devenir del mundo islámico en la ribera del Mediterráneo es un problema europeo, y por eso yo acuso a la señora Roca Barea de que no mencione las palabras mundo islámico en su libro; si seguimos pensando que el mundo islámico es marciano respecto de Europa, no entenderemos nada. No entenderemos las palmeras que pueblan nuestras plazas, no entenderemos nuestras comidas, no entenderemos nuestro cante...; pero, sobre todo, no entenderemos que nuestro destino va a estar en el futuro determinado por lo que ocurra en la ribera norte del Mediterráneo y en la ribera oeste del Mediterráneo. ¿Por qué? Porque viene siendo así desde hace ocho mil años, diez mil años, yo qué sé, desde hace muchísimo tiempo. Europa tiene que darse cuenta de que ha sido siempre un equilibro entre el mundo atlántico, que son las bocas del Rin, y el mundo mediterráneo, que son las bocas del Danubio, y que, cuando ha fracasado, es cuando no ha sabido conciliar esas dos cosas. Europa fracasará si no es capaz de mantener en equilibro esa doble mirada, y esa doble mirada pasa, obviamente, por reconocer que el mundo islámico es... no nuestra frontera, sino nuestro interior. Cuando Carlos V quiere hacer su gran expansión europea, ¿adónde recurren el Vaticano, Venecia y Francia? ¡A Turquía! Hacen un pacto y Turquía pasa a ser parte interna de las relaciones europeas. El mundo islámico de nuestro Mediterráneo, desde Irán hasta Mauritania, ese mundo islámico es milenariamente mediterráneo, y tenemos que estar en condiciones de ordenar ese territorio porque sino Europa no podrá resistir la presión.

-¿Esto qué implica?

-Algo tan importante como conceder garantías al Estado de Israel, que sepa que no está en peligro, y que Europa hará todo lo posible para que no lo esté sin que allí se tengan que iniciar escaladas de violencia. En este sentido, creo que la política que está haciendo Europa es impecable. Por una parte, pactando que Irán no produzca bombas atómicas, que es la garantía del Estado de Israel, pero que al mismo tiempo tenga una posición constructiva en el terreno internacional. Hay que darle garantías a Israel de que no necesita intensificar la violencia o la enemistad con el mundo islámico, y que al mismo tiempo eso implique que no existan crisis como las que hemos visto de Siria, porque cualquier crisis en esas zonas va a significar millones de desplazados hacia Europa, que no podrá soportar esa presión.

Jesús y María

-El hecho es que la islamofobia es una realidad, ¿cómo frenarla?

-Dándonos cuenta de que el islam ha formado parte de Europa desde siempre. El islam se concibió como una variación del cristianismo. Es muy importante darnos cuenta de que el monoteísmo islámico es una variación del Viejo y del Nuevo Testamento. Es muy importante saber hasta qué punto reverencian a Jesús y a María. No creo que podamos detener la islamofobia de otro modo que no sea el considerar que han formado parte de nuestra historia. No son el enemigo. Y, por supuesto, tenemos que estar en condiciones de resolver ese problema tan grave palestino-israelita que afecta a todo el islam.

-¿Qué más es necesario?

-Sin duda, que se den cuenta los países del norte de Europa de que una piedra que se tire en Sicilia, acaba llegando por Róterdam hasta la península escandinava. Europa tiene una razón estratégica unitaria, y todo lo que se haga en función de marcar las diferencias intraeuropeas nos lleva a suicidarnos.

-¿Qué papel juega Rusia?

-Cualquiera que crea que puede impedir que Rusia tenga bases en el Mediterráneo, creo que está demandando un imposible histórico. Pienso que es preciso reconocer el estatuto de gran potencia de Rusia, no desafiarla, pero a consecuencia de eso hay que exigirle que tenga una posición constructiva en relación con el mundo, cosa que no está teniendo en estos momentos. Por otro lado, también cualquiera que crea que el chiismo iraní no va a asomarse al Mediterráneo está pidiendo otro imposible histórico, porque el chiismo ha sido siempre una religión mediterránea. El primer califato chiita se hizo en Marruecos.

-¿Por qué los extremismos se disparan, curiosamente, en países supuestamente muy civilizados?

-Piense que, allí donde más avanzada está la civilización, menos recursos culturales espontáneos se tienen para enfrentarse a las situaciones de estrés. La sociedad más civilizada es la que tiene más capacidad de regresar a la barbarie, mientras que una sociedad que está anclada en pautas culturales que podemos llamar ancestrales no regresa a la barbarie tan fácilmente.

Vendidos

-¿Estamos regresando a la barbarie?

-En estos momentos, hay una regresión, porque la sociedad occidental de alta civilización solo se mantiene desde una racionalización; pero si nosotros vendemos la inteligencia, si nos enfrentamos a una sociedad, que solamente puede ser administrada mediante un buen uso de la inteligencia, solo con la 'pasionalidad', o solo con la pulsionalidad, o solo con los prejuicios, entonces estamos manejando una bomba con las manos de un loco. ¿Por qué pasa esto? Justamente porque estamos en un tiempo de inseguridad, en el que muchos actores mundiales están diseñando una propia estrategia de 'sálvese quien pueda'. Y en esa estrategia, los procesos de acuerdo, los procesos que requieren inteligencia, son demasiado costosos. Y si además están soportados por industrias antiguas, que generan muchos intereses creados, pues evidentemente nos obligan a ir a escenarios de conflictos y confrontación. Y creo que de todos los actores mundiales reales, los que son los pilares de la Tierra, son Rusia, China e India; los grandes pilares que no hay fuerza humana capaz de mover. Los demás, que son países con una civilización mucho más refinada, tienen los pies de barro. Y por eso necesitan identificar sus diagnósticos y sus ansiedades. Y el actor que menos cohesión tiene es Europa.