Antonio López Pina: «El nivel de la Universidad española está por los suelos»

, autor de 'La inteligencia excéntrica', paseando por Murcia. / enrique martínez bueso
, autor de 'La inteligencia excéntrica', paseando por Murcia. / enrique martínez bueso

«Europa, que históricamente ha sido una referencia intelectual e ideológica para el mundo, hoy no está en condiciones de actuar con garantía de éxito en el caos actual; y la Humanidad es la que sale perdiendo», defiende el autor de 'La inteligencia excéntrica'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Existe un peligro real del regreso del racial-fascismo como forma de Estado y forma de gobierno», dice Antonio López Pina (Murcia, 1937), de modales exquisitos y trayectoria profesional admirable. Catedrático de Derecho Constitucional, experto en cultura jurídica europea, exconsejero de Estado, profesor visitante en prestigiosas universidades europeas y norteamericanas y exsenador socialista participante en la Comisión Constitucional de las Cortes Constituyentes, López Pina, en la línea marcada por John Stuart Mill, y más recientemente Tony Judt, de apelar a la necesidad de vigor intelectual y coraje moral de las sociedades, ha publicado su nuevo ensayo: 'La inteligencia excéntrica' (Marcial Pons Historia). Su intención es «intentar ofrecer a los lectores una suerte de historia de un sector de la Inteligencia, española y europea, cuya vida y azares de excepción he tenido la ventura de compartir». El autor protagoniza la quinta entrega de la serie 'El mundo que viene', que cuenta con la colaboración plástica del pintor Ángel Haro.

-El presidente francés Emmanuel Macron ha pedido en el Bundestag alemán mayor unidad y fortalecimiento de Europa para «evitar que el mundo descienda hacia el caos». ¿Hoy no está en condiciones de evitarlo?

-No. En principio, Macron tiene razón. Es decir: Europa, que históricamente ha sido una referencia intelectual e ideológica para el mundo, hoy no está en condiciones de actuar con garantía de éxito en el caos actual; y la Humanidad es la que sale perdiendo. La debilidad de Europa es obvia, habida cuenta de la división de los propios europeos; y no solo se trata del 'Brexit', hablamos de países que son objeto de gran preocupación por sus derivas políticas; casos como el de Hungría, Polonia, Italia y la República Checa. La pregunta es pertinente: ¿Se puede Europa reforzar para hacer frente a los retos actuales? Teóricamente sí, pero en la práctica tendríamos que verlo.

«Un instrumento indispensable para la soberanía europea, respecto de Estados Unidos y del resto del mundo, sería disponer de una defensa y de una política exterior propias»

-¿Qué problema hay para que no se lleve a cabo este reforzamiento necesario?

-Alemania, por ejemplo. Europa debe robustecerse, sí, pero para eso habría que contar con Alemania y, se lo digo con franqueza, creo que con Alemania no podemos contar. Recordemos que la señora Merkel llegó al Consejo Europeo del pasado 29 de junio en una mala situación política dentro de su país, y muy necesitada de alcanzar un acuerdo de mínimos sobre una regulación europea para la inmigración. En Alemania, siempre muy atenta a la resolución de sus intereses económicos, no tienen en estos momentos un planteamiento respecto de Europa como una prioridad clara. Macron sí, y antes de pronunciar, el 26 de septiembre de 2017 en La Sorbona, su discurso sobre la refundación de Europa, le envió el texto a la canciller. Le dijo: «Angela, dime si hay algo que deba decir o algo que no deba decir». Y ella se limitó a responderle: «Magnífico, fenomenal, ¡adelante!». Pero después, durante casi un año, si te he visto no me acuerdo; y tampoco ha habido una propuesta complementaria alemana. Tradicionalmente, Europa ha sido para Francia el gran objetivo de su política exterior. Francia ha tirado de Alemania y Alemania se ha dejado. Hasta ahora, cuando sus intereses económicos nacionales tienden por otros derroteros; prácticamente, todo lo que dice la canciller está determinado por la industria del automóvil. ¡Hombre, no, muchas gracias señora!

«El gran problema de España hoy para ser alguien en el mundo es el sistema educativo»

-Se habla de la necesidad de que Europa disponga de un proyecto de defensa propia, ¿usted es partidario de un ejército europeo?

-Lo soy desde hace mucho tiempo. Precisamente, en esa propuesta de Macron [la del 26 de septiembre de 2017] de la que hemos hablado, se hablaba de una soberanía europea por encima de la soberanía de los estados, y un instrumento indispensable para esa soberanía europea, respecto de Estados Unidos y del resto del mundo, sería disponer de una defensa y de una política exterior propias.

-¿Qué importancia tiene hoy España en el conjunto de Europa?

-Permítame que, con motivo de su pregunta, me remonte muy atrás, a 1975. Ese año, el vicepresidente del partido socialdemócrata alemán [el SPD] llegó a Madrid de visita. Tras quedar ambos para mantener una conversación que, por cierto, fue muy grata, llegados al final de la misma le pregunté: ¿ Hay algo que yo pueda hacer? Y me respondió: 'Pues mire usted, ¿me podría conseguir para el mes de agosto un chalet en alquiler en Llanes?'. Precisamente, yo veraneaba en esos años muy cerca de allí y no me fue difícil conseguirlo. Nos pasamos ese mes de agosto hablando. Él venía con el encargo directo de su partido de hacer un borrador de la política española, ya que el canciller Helmut Schmidt tenía el convencimiento de que Europa no sería tal sin la cultura española. ¡La cultura española! Ese era el punto fuerte de España. Pues bien, en la actualidad, España, si bien en determinados momentos pesa más que Italia, es en todo momento inferior a Francia y a Alemania. El problema de España yo lo veo, sobre todo, en el sistema educativo. No es cierto que nuestros universitarios sean los mejores formados de la nuestra historia. Eso es falso, y lo es 'gracias' a la reforma universitaria que el verano de 1983 llevó a cabo, bajo el Gobierno de Felipe González, su ministro José María Maravall. Su reforma hundió la Universidad con la incorporación en toda España, en un fin de semana y sin ninguna prueba de ningún tipo, de diez mil titulares que tendrían las mismas competencias que los catedráticos, y con carácter vitalicio. Eso hundió completamente la Universidad y desde entonces no se ha levantado. Los que estaban en la puerta, entraron todos, y desde entonces el nivel de la Universidad española está por los suelos. Existen las excepciones de rigor, por supuesto, pero pregúntele usted a estas excepciones que cómo se sienten. Insisto, el gran problema de España hoy para ser alguien en el mundo es el sistema educativo. Y luego, también es cierto que las madres españolas traen menos empresarios al mundo que las madres francesas, alemanas, italianas, etcétera. Tenemos excepcionales empresarios, pero necesitaríamos más.

«Haría falta un pacto constitucional sobre la memoria histórica que en este momento no va a tener lugar»

Demagogos

-También necesitaríamos que no creciesen los nacionalismos sin memoria y los extremismos, a los que se les ve con ganas de pelear.

-Lamentablemente, así es. Mire, hay algo que tiene un peso importante en esta realidad que usted plantea, y me refiero a la política neoliberal que ha triunfado en los últimos 30 años y que ha dejado a mucha gente en condiciones de desprotección, a mucha gente con grandes dificultades en su día a día. Las consecuencias de esa política neoliberal están siendo una deriva hacia la extrema derecha. Yo, en vez de populistas hablo de demagogos. Y se han multiplicado. Políticos que dicen sin el menor pudor lo que mucha gente quiere escuchar, aunque sepan que las soluciones que ofrecen no sirven para nada, o como mucho para empeorar las cosas. Pero el problema se agrava cuando al hecho de que sean demagogos hay que unir el de que también sean racistas. Existe un peligro real del regreso del racial-fascismo como forma de Estado y forma de gobierno. Y eso lo tiene usted en Hungría, en Polonia, en Italia, en Suecia, en Estados Unidos y, de forma escandalosa y escalofriante, también en Austria, que es un caso que a mí me parece ejemplar en términos negativos.

-¿A qué se refiere?

-Si se va uno a Viena y habla allí con la gente, se sorprende: ¡Qué cosas dicen!, ¡cómo piensan! ¿Y cómo es posible que en Austria, que hasta ahora ha funcionado bastante bien, tiene un nivel económico alto y no tiene grandes problemas, siga vivo el nazismo? En Alemania hay menos nazismo que en Austria, ¿por qué? Porque se produjo una desnazificación a raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial. Y también se produjo, sobre todo a partir de 1968, un procesamiento del pasado en términos antinazismo. Y eso en Austria no ha tenido lugar. Los austríacos dicen: 'Nosotros fuimos víctimas del nazismo'. Y no es cierto: se entregaron de corazón al nazismo. Ahora mismo, Austria está a un paso de caer en el fascismo.

«Las consecuencias de esa política neoliberal que ha triunfado en los últimos 30 años están siendo una deriva hacia la extrema derecha»

-¿Usted considera un peligro la inmigración islámica?

-Para empezar, el problema de la inmigración en Europa requiere de una respuesta global. Fíjese en lo ocurrido en Alemania: en el otoño de 2015, la canciller Merkel recibe noticias de que los inmigrantes están en la frontera. Y ella, no sé si movida por su buen corazón o por su mala conciencia, decide que vengan todos. 'Pero, bueno, canciller, ¿usted los ha contado, usted sabe cuántos son, usted sabe cómo se va a dividir desde ese momento su Gobierno, su partido y su grupo parlamentario y hasta qué punto esta inmigración va a desestabilizar a Alemania?'. No, la canciller no tenía sentido de la medida, que tan importante es para la acción política, y de pronto Alemania recibe un millón y medio de refugiados en un espacio de tiempo mínimo. Y entonces dice: 'Ah, esto lo arreglo yo'. Y va al Consejo Europeo a plantear el problema y se encuentra con que los señores polacos y húngaros, a quienes yo no voy a defender, le dicen: '¿Pero usted nos ha consultado?'. Siguiente paso: se va a hablar con [Recep Tayyip] Erdogan y hace un pacto con él. Pero, bueno, señora, ¿usted sabe que ha puesto en las manos de un tirano, de un dictador, a un millón y medio de personas sin derechos? Eso no se puede hacer en la Europa de hoy. Y el problema sigue sin resolver.

«El presidente del Gobierno [Pedro Sánchez] lo está haciendo discretamente bien»

En cuanto a los inmigrantes musulmanes, hablemos por ejemplo de Francia: se calcula que allí unos diez millones están más o menos radicalizados, en el sentido de querer islamizar Europa. '¡Ah, pues no, muchas gracias señores!'. En Francia, estos diez millones crean todos los días problemas en las escuelas, en los sanatorios, en los hospitales, en las clínicas, en los servicios públicos... e incluso se da el caso de ciudades cuyos espacios públicos son ocupados para rezar. ¿Y cómo se resuelve eso? Tiene muy mala solución. Y si a eso se le añade que el presidente Macron, que pronuncia excelentes discursos pero que a la hora de actuar es un tanto particular, ha renunciado al principio de laicidad, al laicismo, imagínese.

En cuanto a Inglaterra y a Canadá, en esos países se apostó con buena intención por el multiculturalismo, que el terrorismo ha hecho estallar. En estos momentos, la única fórmula que parece seguir teniendo validez es la de la aplicación del principio francés de laicidad, haga lo que haga Macron. Sería lo más pertinente: los mismos derechos para todos, los mismos deberes para todos.

-¿A usted le duele España?

-A España la amo, y cuando España está tan desgarrada, social, política y económicamente, me quita el sueño. Y como además contamos con la cuestión catalana, le diré que en estos momentos para mí España es una pesadilla.

¿Referéndum?

-A estas alturas, ¿solucionaría algo la celebración de un referéndum en Cataluña?

-Sería un disparate. Al día siguiente Andalucía pedirá otro, el País Vasco otro, Galicia otro y Cartagena también otro. Eso no tiene pies ni cabeza, además de que es una demanda desproporcionada. Otro tema sería el de si debería abordarse o no una reforma constitucional, pero ya le digo que una reforma constitucional no va a tener lugar. Tenga en cuenta que cuando se estaba redactando, el miedo de la izquierda era a que los gobiernos de derecha fueran a suspender los derechos fundamentales; y, en esa tesitura, el PSOE y la izquierda en general optan por hacer que la reforma constitucional resulte tan difícil, tanto, que creo que no se va a hacer. A mi juicio, un acuerdo sobre la reforma constitucional no va a tener lugar.

-¿Usted ve a la izquierda española fuerte o desorientada?

-Yo hablaría de la izquierda europea, porque no es solo la española la que tiene un serio problema. La socialdemocracia y el laborismo británico se han entregado completamente a la política neoliberal; incluso han renunciado a lo que era el rasgo definitorio de la izquierda europea: la política igualitaria. Es decir, hagamos que todos tengan condiciones equivalentes de existencia. La izquierda europea está desnortada. En Francia, por ejemplo, el partido socialista francés está en el 6% de apoyo popular. La gestión del presidente [François] Hollande ha llevado a la práctica desaparición del partido. Esto no quiere decir que no haya una llamada izquierda que a mí no me sirve. Por ejemplo, [Jean-Luc] Mélenchon es el líder de lo que él llama la Francia insumisa, un líder con una gran falta de sensibilidad para lo que es la democracia representativa. El desnortamiento de la izquierda está dando lugar a que lo que desaparece realmente es la democracia representativa, que es la fórmula que desde hace 200 años nos está sirviendo a los occidentales.

-¿Por qué no hay consenso en la idoneidad de sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos?

-Los españoles no hemos hecho bien el procesamiento de nuestra historia. La mala conciencia, como decía Marx, está siempre bien organizada, y en España está muy bien organizada; esa es la razón de la división de la sociedad española, en la que por supuesto Alianza Popular y el Partido Popular han tenido, respecto de este tema del que tratamos, un papel importante. Mire, está claro que en este tema tan importante de la memoria histórica debe haber un acuerdo con las derechas, o de lo contrario los perjuicios son mayores que las ventajas. Haría falta un pacto constitucional sobre la memoria histórica que en este momento no va a tener lugar. En todo caso, a Franco hay que sacarlo, aunque no sabemos todavía dónde va a aterrizar.

-¿Sería conveniente celebrar elecciones generales anticipadas?

-Me parece que el presidente del Gobierno [Pedro Sánchez] lo está haciendo discretamente bien. Yo tuve mis temores cuando la moción de censura contra [Mariano] Rajoy prosperó. Se trataba de que Rajoy, al que se consideraba peor que todos, se marchase. Y de que entrase en su lugar el que fuese, y el que fuese resultó ser Pedro Sánchez. Y mire usted, el Gobierno tiene 84 diputados en el Congreso, y con eso no se puede gobernar, y sin embargo está dando pasos en el mejor sentido. Y tiene buenos ministros, como [Josep] Borrell, la señora [Nadia] Calviño, el señor [José Luis] Ábalos, y están llevando a cabo unas políticas que si no fuera por ellos a lo mejor no iban a prosperar. En esta coyuntura, todo el margen de juego que tengan Borrell, Ábalos y la señora Calviño, cuanto mayor sea, mejor. Y estando el señor Borrell en el Gobierno, siéntase usted seguro respecto de cualquier paso que vaya a dar el presidente Pedro Sánchez en la cuestión catalana, lo cual también es muy importante.

Temas

Umu
 

Fotos

Vídeos