Viena con Freud al fondo

Es un retrato moral de cómo la ciudad y sus habitantes venden su alma al diablo

J. ERNESTO AYALA-DIP

Un inmenso placer regresar al mundo novelesco del escritor (y actor) austriaco Robert Seethaler. En estas mismas páginas, reseñé el año pasado su anterior novela, 'Toda una vida', un canto a la soledad esencial. Si esa novela ocurría en la Austria rural, la que ahora presento, 'El vendedor de tabaco', transcurre entre la Viena de 1938, cerniéndose sobre ella la amenaza nazi, y la ocupada por el ejército de Hitler y toda su demencial parafernalia. El tenebroso Anschluss.

Todo comienza cuando el joven de provincias Franz Huchel es enviado a Viena para trabajar de dependiente en una tabaquería. Al dueño de dicho establecimiento le falta la pierna que perdió en la Primera Guerra Mundial. Por lo demás, su principal objetivo es ser atento con su clientela, además de leer todos los días los diarios. Mientras tanto, Franz se desenvuelve con eficacia. Un día entra a la tienda un señor muy importante, por la esmerada atención que le dedica su dueño, ante el asombro de Franz. Se trata ni más ni menos que del célebre doctor Sigmund Freud.

En un momento dado, Franz decide que debe encontrar a alguien a quien amar. Se dirige al Prater y allí conoce a una chica con la cual entabla una curiosa relación que le afecta muy profundamente. Un amor que dada la velocidad con que se fraguó, se parece mucho a esos enamoramientos supersónicos que solo se dan en las óperas. Pero la chica tan pronto como aparece, desaparece para desesperación de Franz. A todo ello, un día Franz contacta con Freud. El célebre fundador del psicoanálisis entabla con el joven de provincias una rápida relación. Freud siente afecto por el joven y este, además de afecto, una admiración y un respeto instintivo. Franz no tiene la cultura que se necesita para aprovechar las enseñanzas del improvisado maestro, pero sí la suficiente sensibilidad natural para intuir su importancia.

En Austria ya se ha producido el Anschluss. Viena se llena de nazis de todo pelaje. El acoso contra los judíos cada día es más pronunciado. Franz se reencuentra con la chica del Prater. Esta lo conduce un día hasta un sórdido tugurio vienés, un antro como sacado de un cuadro expresionista, donde ella ofrece sus encantos por unas monedas. Un día desaparece para siempre de la vida de Franz para liarse con un soldado nazi.

'El vendedor de tabaco' es algo más que una novela de época. Es un retrato moral de cómo una ciudad y sus habitantes venden su alma al diablo para seguir con sus vidas como si no pasara nada. Y además está la figura de Freud. Perfecta conjunción de vida, tinieblas y arte.

 

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