Los últimos años de Mozart

Wolff estudia la vida y el contexto social e histórico del gran compositor

J. ERNESTO AYALA-DIP

Aclaro antes de comentar 'Mozart en el umbral de su plenitud', del musicólogo Christoph Wolff, que soy un ferviente admirador de su música. Tanta es mi admiración a este genial músico, que tengo en mi estudio un busto suyo comprado en Salzburg y dos retratos, los únicos dibujados en vida de Mozart, siendo él mismo el modelo, dos años antes de su muerte. Si me preguntaran qué me llevaría a una isla, respondería que una pizza, una coca-cola y los cuartetos de cuerda de Mozart. Ahora paso a comentar este extraordinario ensayo.

'Mozart en el umbral de su plenitud. Al servicio del emperador (1778-1791)' no es una biografía, aunque en el libro se desgranan algunos datos biográficos de enorme interés. Si leemos con atención su título y subtítulo, veremos que ahí se sientan las directrices del libro. Hace referencia a un momento decisivo en la música de Mozart y contextualiza el tramo histórico en que esa música se desenvuelve.

El libro se divide en dos secciones muy diferenciadas y un epílogo. La primera hace referencia a la importancia del momento histórico en el que Mozart escribe su música. Estamos en los años finales, no solo de su vida sino tambien del emperador José II, bajo el cual nuestro músico desarrolla todo su potencial creativo. Siempre sale el malentendido de que Mozart se iba arrastrando por las empedradas calles de Viena mendigando unos florines para comer. Wolff reafirma lo que se sabía, que a nuestro querido Mozart le gustaba jugar (y perder, como a todo jugador que se precie), que vivía por encima de sus posibilidades y que solía practicar sablazos (que siempre devolvía, todo hay que decir). Pero el músico ganaba al año ochocientos florines como maestro de capilla nombrado por el mismo emperador. Wolff hace hincapié en un dato que a veces suele pasarse por alto cuando se escribe sobre Mozart: las guerras sangrientas y dispendiosas en la que José II metía a su pueblo. Es verdad que este monarca fue músico también, estimuló la actividad cultural y la musical especialmente, pero los gastos de guerra le obligaban a recortes, que a la larga, afectaban a Mozart.

En la segunda sección, Wolff se detiene en los aspectos musicales. Por ejemplo, la escritura del 'Réquiem', que supuso para Mozart introducirse en un género nuevo para él. Sus cuartetos fueron el fruto de su admiración por Haydn, pero a su vez abrieron los grandes de Beethoven y Schubert.

Un libro imprescindible para entender mejor a Mozart y su música. Y, por cierto, el retrato de la portada de este libro es uno de los que le hicieron en vida.

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