Solos en la madrugada

JOSÉ BELMONTE

La novela negra, desde hace unos años para acá, ya no es lo que era. Afortunadamente. Atrás han quedado unos cuantos pioneros -Vázquez Montalbán es el más señero y famoso, pero no conviene despreciar otros nombres ilustres- que desde los tiempos de la transición, recién muerto el dictador, intentaron colocar a España en el mapa europeo en un género en el que nunca habías rascado bola. La novela policiaca ha ido tomando cuerpo, desembarazándose de su viejo y herrumbroso esqueleto, y se ha ido contaminando de otros géneros hasta llegar a conseguir un producto autóctono, original, propio de la tierra. En los últimos dos decenios han salido a la luz productos muy depurados, y nombres que le han dado lustre al panorama nacional. Ahí van tres de ellos, que son de mi entero agrado: Alicia Giménez Bartlett, Lorenzo Silva e Ignacio del Valle. A su vera, han ido creciendo auténticos y esperanzadores brotes verdes entre los que, si se me permite, es preciso contar a Antonio Parra Sanz. Un madrileño, nacido en 1965, afincado en Cartagena, responsable de la serie dedicada a ese curioso y original detective llamado Sergio Gomes, al que pudimos observar y disfrutar en su última actuación estelar, 'La mano de Midas', Premio Libro Murciano del Año en 2015.

'Dos cuarenta y nueve' es, asimismo, una novela policiaca. O no. Depende de cómo se mire. O sí, pero con muchos matices. Aunque, en esta ocasión, ajena a la serie Gomes. Parra participa de esa inquietud de algunos de sus contemporáneos por dotar a la novela de otros muchos elementos que la enriquecen, al margen del sota, caballo y rey, típico del género. ¿En qué se nota este cambio? Fundamentalmente en el lenguaje. Parra es un exquisito de la palabra. Un tipo que mide, como Horacio sus hexámetros, cada frase que pone negro sobre blanco. Acaso, podrán pensar algunos de sus lectores, demasiado exquisito, demasiado atento a la palabra. En lo cual no estoy de acuerdo. Porque la acción en ningún instante llega a resentirse y el hilo narrativo, muy consistente, sólido, va por sus cauces y produce los efectos deseados en el lector que queda enganchado a la trama. 'Dos cuarenta y nueve' es la historia de un asesino sin escrúpulos, frío e inteligente, y también de un programa de radio nocturno como cualquiera de los que conocemos en donde hay gente que hace examen de conciencia. Es la historia de un policía, Marquina, magníficamente perfilado, y de una mujer, Elisa Montes, que, como cualquier mortal, esconde un secreto que está por desvelar. Una mujer siempre sola en la madrugada cuando hace tanto frío afuera.

 

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