Los soldados de la poesía

Desde la épica homérica hasta los recuerdos cotidianos asoman en estas páginas del poeta madrileño Luis Alberto de Cuenca

ANTONIO ORTEGA

Bloc de otoño' es un cuaderno de viaje lírico e intelectual que recorre los últimos años, de 2013 a 2017, de la creación poética de Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950). Reúne con aparente displicencia poemas diversos, heterogéneos, que deambulan entre el silencio permanente de la noche y la inmensidad sonora de la soledad, en la que la única compañía es la lluvia que pega en el cristal de la intimidad o la lectura profunda de un libro clásico, y la recreación azoriniana de la influencia de Kafka, Dostoievski, de la pesadumbre de Fausto o los melancólicos recuerdos de Constantinopla o Bizancio.

La noche otoñal alcanza a rememorar una vieja charla con Francisco Rico en París sobre Platón, aunque la edad tardía advierte del dolor frente al deseo, del naufragio ante el desembarco, de la vuelta a la ciudad conocida ahora desconocida. La edad hace sufrir hasta hacerle dudar de la realidad, aventurándose en la infausta búsqueda del Grial. Más adelante, la belleza de una silueta, el vacío de la casa o la estancia esporádica en la montaña serán las únicas armas para luchar contra el desaliento y poder restablecer así la compañía de Voltaire, Rilke, Bretón o Houellebecq.

En otras ocasiones, para que no caiga en el olvido, versiona la épica homérica o la lírica de Safo, de la que nacen imágenes de aquella chica de ciudad, de los muebles de la casa que habitaron con amor, de la que brotan versos de un largo lamento amoroso no correspondido. Él se ha quedado con el mar y su inmensidad, el abrazo aquel en la oscuridad y la vergüenza del cuerpo deseado. Los clásicos griegos y romanos, los renacentistas, los contemporáneos como Michael Ende o Borges le hacen compañía en este otoño fértil y son testigos áulicos de la fuerza de lo real, esa necesidad 'millennial' de buscar la esencia de la vida en las infinitas caras de la realidad.

Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía en 2014 con 'Cuaderno de vacaciones', vuelve sobre sus pasos, horada entre los paisajes de su infancia y pone a funcionar la memoria; está solo en casa, con la exclusiva compañía de los libros y sus mitomanías, de la inconmensurable cultura que albergan. Y articula en estos poemas una ejemplar defensa del conocimiento con un estilo en el que hay cabida para la poesía intelectual, erudita, y la escena cotidiana, privada, íntima. Que se ajuste al formato actual, que se lea sin dificultad, que sea capaz de ahormar tanta cultura al rotundo latido de un corazón de otoño. Buena poesía, poesía culta.

Desde 'Elsinore' en 1972, el libro que le llevó a la lista de los novísimos, a hoy, han pasado muchos años, pero aquí leemos versos nuevos con aquella vieja furia intelectual de la juventud.

 

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