La relatividad del tiempo

El autor reflexiona sobre el efecto de los flujos temporales a través de 30 relatos breves

J. ERNESTO AYALA-DIP

La primera vez que tuve contacto con los rudimentos generales de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein fue a través de un ensayo de José Ortega y Gasset. El trabajo del pensador español se titula 'El sentido histórico de la teoría de Einstein', y se publicó alrededor de 1917. No me resisto a transcribirle al lector cómo comenzaba dicho trabajo: «La teoría de la relatividad, el hecho intelectual de más rango que el presente puede ostentar, es una teoría, y por tanto, cabe discutir si es verdadera o errónea. Pero aparte de su verdad o su error, una teoría es un cuerpo de pensamiento que nace en un alma, en un espíritu, en una conciencia, lo mismo que el fruto de un árbol». En 1917, Ortega y Gasset publicó un artículo titulado 'Teoría del punto de vista', trabajo indudablemente influido por el científico alemán.

El pensamiento de Einstein también removió los cimientos de uno de los elementos capitales de todo artefacto de ficción: precisamente el punto de vista. No era la primera vez que la ciencia influía tan notablemente en el discurso narrativo. En el siglo XIX, el Naturalismo creado por el escritor francés Émile Zola se vio influenciado fundamentalmente por la publicación de 'La medicina experimental', del científico francés Claude Bernard y las leyes de la herencia de Gregor Johann Mendel. También sabemos que una novela tan determinante como 'El cuarteto de Alejandría', del escritor inglés Lawrence Durrell, aplica la teoría einsteniana. Cada novela presenta cuatro puntos de vista diferentes de un mismo objeto de análisis narrativo. Por eso valoro mucho la edición en castellano de 'Los sueños de Einstein' (1993), del escritor norteamericano Alan Lightman.

En esta novela, Einstein aparece solo dos veces. Lo hace en Berna, cuando trabajaba en la Oficina de Patentes. El resto son textos de no más de dos páginas donde Lightman ensaya diferentes relatos de la vida cotidiana en relación al tiempo, variable fundamental en la teoría de Einstein. Nuestro autor imagina escenarios, siempre en Berna, donde el tiempo se detiene o se acelera, según estemos más cerca o más lejos del centro de la tierra. Ya sabrá el lector qué parte de la teoría de Einstein nos dice que cuanto más lejos nos encontremos del centro de la tierra, el tiempo es más lento. Por eso si viajamos al cosmos a una distancia medida en años luz, a nuestro regreso nosotros apenas habremos avanzado en edad mientras nuestros amigos o parientes ya serán ancianos o habrán muerto. Ciencia y poesía en estado puro.