Cosas que pasan en Gibraltar

Detrás de su cara lavada, Andreu nos muestra el ajetreo criminal y los negocios turbios

J. ERNESTO AYALA-DIP

De vez en cuando viene bien que la narrativa policiaca española se pueda alternar con el aluvión extranjero del mismo género. Nada que reprochar a los autores extranjeros. No me gustó nunca practicar la xenofobia literaria (ni ninguna otra, por supuesto). Los autores extranjeros son bienvenidos a nuestro país porque aportan geografías delictivas que desconocíamos. ¿Alguien hubiera imaginado hace veinte años los tipos de crímenes que se producían en los países escandinavos? Mankell y Larsson, y tantos otros, nos informaron con inestimable arte narrativo de realidades que desconocíamos o conocíamos insuficientemente. Por ello hay que alegrarse que de vez en cuando aparezca algún autor nuevo a renovar nuestro stock policíaco. Es lo que ocurre con Jerónimo Andreu (Cádiz, 1981), autor de una excelente novela, 'En el vientre de la Roca'.

En principio digamos que esta novela está ambientada entre Gibraltar (la Roca del título) y la costa del Sol. Terrenos como Cádiz y Marbella son de uso corriente en el relato. En principio me sentí agradecido por el escenario elegido por Jerónimo Andreu en su primera novela. Sabía muy poco de Gibraltar, salvo los datos de Wikipedia y algún que otro documental sobre la materia. Después de leer esta novela, pensé en Andorra. Son dos países que apenas pasan de una calle. Pero por detrás de su minúscula existencia ocurren cosas. Y no todas buenas. En el Peñón de Gibraltar de Andreu lo que ocurre no es nada bueno. Ya sabíamos de su apego al contrabando y otros delitos colectivos. La droga, por ejemplo. Pero nos faltaba el dibujo del alcance de ese delito. De su encaje en la delincuencia peninsular. Una vez resuelto la medida de ese paisaje, Andreu acierta plenamente a darnos el Gibraltar que se esconde detrás de su apariencia de tranquilo territorio protegido por una potencia. Detrás de su cara lavada, Andreu nos muestra el ajetreo criminal, los negocios turbios, la corrupción diríamos institucional, con policías brumosos y otros personajes no menos sospechosos. Tampoco Marbella sale mejor parada de esta trepidante representación. Su apariencia de residencia de firmas de la jet set, no puede disimular una Marbella no tan glamurosa, donde bandas de mafiosos irlandeses se lían a tiros con las de producción nacional.

Dejo para el final la manera en que Jerónimo Andreu inicia su trama. Por un momento me recordó a los mejores y más expectantes inicios de Raymond Chandler. Un jefe institucional gibraltareño le pide al protagonista de la novela, un expolicía del Peñón expulsado del cuerpo, que encuentre a la hija de un jefazo de la política. Aquí los dejo. Muy, muy buena.

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