El paraíso en el azul

ANTONIO PARRA SANZ

Sobre si existe un paraíso se pregunta María Teresa Cervantes en este libro, prologado por José Luis Martínez Valero, un paraíso al que tal vez llegue la autora sin tiempo pero no sin palabras, porque sus versos estarán siempre ahí, escoltándola y jalonando su camino.

El caso es que todos anhelamos, en el fondo, encontrar ese paraíso azul, aunque el azul de cada uno será diferente al de los demás. En estos magníficos versos, entonces, hay recuerdos, olvido, identidad, espacio, sombras en las manos de María Teresa que se van extendiendo por su piel, como si de esa forma ella misma pudiera rendir homenaje a quienes ya no están.

Son estos poemas sinfonías remotas de momentos perdidos, nostalgias de música y versos, de universos en los que alguna vez se reunió la poeta con sus admirados Rubén Darío, Juan Ramón, Alberti, Heine o Byron. Encuentros que dejan un poso, 'una lágrima al fondo del armario, con olor a alcanfor', porque tal vez no haya mejor definición de la nostalgia, de esos paraísos perdidos, ya sean de la infancia o de cualquier otro momento vital, pero que siempre son dignos de volver a nuestro recuerdo.

Camino poético

En ocasiones incluso se aprecia la intención de apartarse y dejar que sean otros los que transiten el camino poético mientras la autora cartagenera vuelve a los días en los que la edad no causaba escalofríos. Ese invierno que ahora vive, ese tiempo que se llevó por delante hasta el amor, se ve caldeado por la amistad, y la poesía se vuelve un elemento capaz de atrapar el instante fugaz que le abra a la autora el desván en el que encontrar de nuevo a familiares y amigos. Todo con un lenguaje preciso y directo, cercando al lector, porque esa poesía de la experiencia solamente se puede escribir bien cuando se ha vivido de frente, sin guardarse nada, con todas las cartas puestas sobre la mesa.

 

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