El rey olvidado

ANTONIO PARRA SANZ

Tiene la novela histórica a veces un valor añadido importante, como es la capacidad de recuperar y transmitir al lector la figura de algún nombre olvidado por los avatares de la propia Historia, y eso es algo que siempre se le debe agradecer, tanto desde el punto de vista literario como desde la perspectiva didáctica. Jorge Molist, que ya acumula una gran experiencia en el género, ha recuperado en esta novela la figura de Pedro III de Aragón, apelando también a una corona que en su momento fue capaz de desafiar a la todopoderosa Francia, discutiéndole el dominio del Mediterráneo y llegando a arrebatarle incluso el reino de Sicilia.

Además de la cuestión fidedigna, o más bien acompañándola, el autor ha trazado una novela en la que las mujeres adquieren una importancia capital, algo que no siempre encontramos en el género histórico, puesto que muchos textos académicos no les prestan la debida atención. Aquí, es obvio, lucen las figuras de Pedro de Aragón y su despiadado rival, Carlos de Anjou, pero por encima de ellos brillan cuatro mujeres que impulsan gran parte de los acontecimientos: Constanza de Sicilia, esposa de Pedro, fiel y callada pero que le dará el impulso necesario para recuperar el reino; Elisabetta de Baviera, que recoge la memoria de su hijo para que la justicia triunfe; Macalda de Scaletta, mujer de armas tomar y capaz de desafiar a cualquier hombre; y por último Súria, que lucha como el primero de los almogávares.

Cualquiera de las cuatro daría por sí sola para una novela, el mayor mérito de Jorge Molist, en este sentido, ha sido el de combinar su presencia, y sus impulsos, con los varones protagonistas, porque sin ellas la novela no habría sido lo mismo, históricamente puede que sí, pero nos habríamos encontrado un texto con bastante menos alma. Agradezcámoslo sumergiéndonos en una trama potente que nos absorberá por completo en mitad de sus intrigas, batallas, venganzas y búsquedas de justicia.