Nostalgia de lo malo

Nostalgia de lo malo

Se cumplen 20 años de la creación de la más famosa pareja de la Guardia Civil

JOSÉ BELMONTE

Confieso que no es mi novela favorita de toda la serie dedicada a la inseparable pareja de guardias civiles encarnada por Chamorro y Bevilacqua, Vila para los amigos. Entre otras cosas porque un servidor pertenece a la generación del papel, a la de las películas en blanco y negro, a la de pegar la hebra, de tú a tú, sin necesidad de estar atado a la pantalla de un móvil. Y en estas páginas hay una auténtica exhibición del lenguaje informático, con bitcoins y ciberdelincuentes por medio. Eso no quita, sin embargo, que el mejor Lorenzo Silva asome enseñando sus cartas, que no son otras que su deseo de entretener al lector con una historia ciertamente sólida y unos diálogos de gran brillantez.

Ese verso libre de la guardia civil llamado Vila, que ya empieza a echar tripa, que se ha instalado en el grado de subteniente, se nos antoja más senequista y filósofo que nunca, un tanto sentimental -se nota que va para viejo y comienza a sentir nostalgia hasta de lo malo-, tendente, a sus años, a lo enamoradizo, atento a su madre, orgulloso de un hijo que acaba de obtener su certificado de 'picoleto' y con un futuro que él mismo resume de este concluyente modo: «Llegar vivo y sin que me procesen a la jubilación».

Y junto a él, como en todas las anteriores entregas, una espléndida Chamorro que luce sobre sus hombreras los galones de sargento primero -los años no pasan en balde, ni siquiera para ella-, que ya pasa de los cuarenta y que mira con ojitos tiernos a su compañero y superior Vila, que no tiene intención alguna de arreglar su vida sentimental.

'Lejos del corazón', como la mayor parte de novelas de este género de Silva, no es tan solo un relato policiaco al uso. Sería muy poco material para tan largo viaje. Este escritor madrileño, como algunos de sus más reputados contemporáneos -léase Vázquez Montalbán, Alicia Giménez Bartlett y algunos otros- dota a sus obras de un contenido mayor que hace más atractiva la lectura del libro. Por ejemplo: las continuas y habituales alusiones al mundo del cine, a la filosofía, la literatura, la música y también el manga.

Es fácil tropezarse en estas páginas con Stendhal, Laccan, Epícteto, Musil o John Ford, sin que por ello se resienta la trama, sin que den la impresión de relleno. Son citas, alusiones o intertextualidades muy bien traídas, puestas en el sitio justo en el momento más oportuno. Y junto a ello, algo que nunca falta en su obra: la crítica, en ocasiones dura, severa, a ciertos aspectos que van saliendo al paso, como las malas condiciones y la falta de medios de la guardia civil, a la lentitud con la que actúa la justicia y hasta a la especie humana de la que dice que ya ha durado demasiado y a la que invita a extinguirse. Veinte años después, la incombustible pareja de guardias civiles sigue más viva que nunca.

Temas

Libro
 

Fotos

Vídeos