Lorenzo Silva y la renovación del género negro

El escritor madrileño Lorenzo Silva./Daniel Mora
El escritor madrileño Lorenzo Silva. / Daniel Mora

Con esta novela, en la que los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro se enfrentan a un caso de secuestro en el Campo de Gibraltar, la serie cumple veinte años de vida

IÑAKI EZKERRA

La renovación de la novela policíaca se ha caracterizado en los últimos años por una progresiva humanización del héroe, que en muchos casos es presentado con una personalidad y una vida calamitosas. El inspector Wallander, creado por Henning Mankell, ilustra de forma representativa esa evolución del género: un desequilibrado que padece alcoholismo, insomnio, diabetes, depresiones y continuos cambios de humor, al que le dejó una mujer de la que sigue enamorado y con la que tuvo una hija que se ha intentado suicidar. En este dramático contexto, la pareja mixta de la Guardia Civil que protagoniza el célebre ciclo novelístico del escritor madrileño Lorenzo Silva representa un contrapunto tan reconfortante como realista. Ni el subteniente Rubén Bevilacqua ni la sargento Virginia Chamorro responden a edificantes arquetipos de un heroísmo acartonado, una existencia feliz o una moral ejemplar. Tienen sus defectos, lastres y complicaciones vitales, pero la sangre no llega al río. Ella llena con su trabajo el hueco afectivo que le han dejado sus relaciones frustrantes con los hombres y él, desde que se divorció de la madre de su hijo, hace veinte años, no se ha vuelto a casar. Vive igual y enteramente dedicado al servicio a un cuerpo frente al que se muestra crítico pero también respetuoso y con lo que llama una «mala conciencia de escéptico infiltrado en la asamblea de los creyentes». Sin duda, esa caracterización antiheroica del héroe, ese perfil discretamente descreído es uno de los grandes aciertos de Lorenzo Siva porque dota a sus libros de una verosimilitud y un atractivo narrativos de los que le habrían privado el estereotipado y tópico perfil de una férrea e inquebrantable adhesión patriótica.

Así es como se encuentra Bevilacqua en 'Lejos del corazón', la nueva entrega de la serie, que ahora cumple exactamente dos décadas. Ya el primer capítulo pone al lector al tanto de la situación familiar, anímica y existencial de Vila, como le llaman sus compañeros, que asiste en compañía de su anciana madre y bajo una lluvia helada a la ceremonia en la que su hijo, Andrés, de 24 años, abraza su propio oficio en el patio de armas de la Academia de guardias civiles y suboficiales de Baeza, donde él mismo estudió. Silva nos ofrece un retrato más sabio y reflexivo que en otras entregas anteriores de su personaje, que se encuentra ya en el último tramo de su trayectoria profesional y al que le contraría, a la vez que le emociona, que su hijo siga sus pasos. Un sentimiento no muy distinto del que experimenta su exmujer, que coincide en ese escenario castrense acompañada de su nuevo marido brindándonos un completo cuadro de una familia de hoy en la que la naturalidad se acaba imponiendo sobre el dramatismo traumático de las rupturas.

El argumento de la novela arranca en el momento en que Vila, a quien corresponde la voz narrativa en primera persona, es reclamado a través del móvil por Chamorro para hacerse cargo de un caso de secuestro que obligará a desplazarse con urgencia a ambos agentes al Campo de Gibraltar. La víctima es Cristófer González Sanmartín, un joven de 25 años nacido en San Roque que estudió Ingeniería Informática y que actuó de cerebro en una trama de estafas telemáticas organizada por él y otros dos colegas de su pueblo. Del caso actual se sabe que los raptores introdujeron al muchacho a la fuerza dentro de un BMW en un polígono industrial en el que lo habían citado y que reclamaron para su liberación 120.000 euros, que la familia no dudó en pagar inmediatamente echando mano de una mochila que el secuestrado ocultaba bajo la cama. Tanto los antecedentes delictivos de este como la ausencia de señales de vida tras el pago del rescate o el hecho de que la cantidad exigida por los secuestradores coincidiera con la guardada en esa mochila llevan a Bevilacqua y Chamorro a considerar inicialmente la posibilidad de un autosecuestro. De este modo, queda planteado un argumento bien trazado y no exento de sorpresas que llevará a los dos guardias civiles a moverse por el universo laberíntico del negocio del narcotráfico en el Estrecho, al que se suma el de la ciberdelincuencia. Para ello contarán con la colaboración del capitán Leandro Álamo, un antiguo compañero de Vila en los tres años que este pasó en la comandancia de Gipuzkoa volcado en la lucha antiterrorista.

'Lejos del corazón' es una excelente novela que añade, a la solvencia técnica de la trama negra, el conocimiento del medio en el que esta se desarrolla y la espontaneidad de unos diálogos en los que caben la melancolía y el humor.

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