Isaac Rosa o el amor en los tiempos cutres

En 'Feliz final', el escritor andaluz narra el desconcierto de una pareja al enfrentarse a su situación de ruptura y el ajuste de cuentas que hace con los errores de su propia relación NOVELA

IÑAKI EZKERRA

Para definir el matrimonio, tomaba Montaigne, bebiendo de los clásicos latinos, la alegoría de un castillo al que los que están fuera quieren entrar y del que los que están dentro quieren salir. Montaigne y los clásicos eran bastante cínicos con respecto a la institución conyugal. No la idealizaban y, por lo tanto, no corrían el peligro de desencantarse con ella ni de convertirla en un 'hecho problemático'. El desencanto del sueño de la permanencia del lazo amoroso es producto del Romanticismo y la Modernidad, que demuestran que, aunque contrariado, era más viable el 'amor eterno' que el 'amor para toda la vida', o sea el que se compromete más modestamente con este mundo y asume la muerte como límite temporal. Dicho de otro modo, era menos engorroso, por incumplido, el amor de Dante por Beatriz o más honroso, por frustrado, el del Romeo y la Julieta shakespeareanos, que el de Anna Karenina por el conde Vronski, que se sitúa ya, aunque con dejes decimonónicos, en la novela moderna y es una víctima del choque con la realidad. El remate lo puso Hollywood al abundar en la idea de amantes nacidos el uno para el otro, de las fusiones de las medias naranjas y la sublimación de la unión del hambre con las ganas de comer. Es así como llegamos a 'Feliz final', la última entrega narrativa del escritor sevillano Isaac Rosa, que narra el triste y duro desgaste de una larga relación de pareja y el desconcierto y dolor que la ruptura deja.

Ángela y Antonio, los protagonistas de la novela, son dos seres pertenecientes al mundo real de hoy. El hecho de que él sea un escritor y ella una profesora los sitúa en lo que puede entenderse por una mentalidad progresista, pero no fuertemente ideologizada pese a que él trabajara durante una época en un periódico de izquierdas, cuyo cierre altera la situación económica del matrimonio y contribuye decisivamente al deterioro de su cotidianidad y su proyecto común. Si García Márquez nos contó una pasión heroica en 'El amor en los tiempos del cólera', Isaac Rosa nos cuenta el proceso de erosión de un amor en los tiempos cutres de la España actual y del nacional-mileurismo laboral. En ese contexto sus personajes son simplemente una pareja culta y nutrida de lecturas que les sirven como mundo referencial, pero que no les enajenan en absoluto ni les sumen en aventuras extravagantes. Más bien son dos seres normales que se embarcaron en la modesta empresa de llevar una vida juntos, de trabajar, ser padres y acabar sus días razonablemente felices, pero a los que la propia existencia va extenuando, minando, enfrentando, distanciando y conduciendo a la separación.

Es curioso que, siendo Isaac Rosa un escritor ácido y ubicable en un realismo crítico y exento de concesiones, manifieste en la exposición de esta historia un profundo sentido de rebelión. Los personajes estaban de verdad enamorados y el lector percibe ese hecho. Advierte desde la primera página que no le están contando un simple relato de amor vencido por el tiempo, las circunstancias y la propia vida sino algo que no debería haber sucedido así.

El mismo tono torrencial que preside todo el libro, y en el que ambos protagonistas monologan usando a menudo una segunda persona dirigida a un inexistente interlocutor o dialogan sin escucharse, presenta ese fracaso como dolorosamente excepcional. En ocasiones el discurso es en primera persona del plural no exenta de patetismo como la que da el disparo de salida: «Nosotros íbamos a envejecer juntos...»

'Feliz final' es una obra escrita con un impecable dominio de la técnica narrativa que permite al autor presentar en algunas páginas los discursos de ambos personajes en dos columnas o iniciar el relato por el desenlace haciéndolo discurrir hacia el comienzo de la relación amagando el famoso 'Viaje a la semilla' de Carpentier en el que la acción transcurre temporalmente hacia atrás.

El propio título sería una ironía que dejaría constancia de que solo son felices los inicios de las historias humanas, en los que aún es posible la promesa, la esperanza y la ilusión del futuro. Pero lo que en el fondo plantea esta novela es la voluntad y la necesidad de unos seres conscientes de renovar el lenguaje del amor, sus tópicos manidos y sus supersticiones consumistas así como la imposibilidad de ello y quizá la obligación de hacerse una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto la propia izquierda no es víctima del sueño de Hollywood?

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