Una investigación peligrosa

La novela es una indagación implacable en torno a un cuerpo humano ofendido

J. ERNESTO AYALA-DIP

Estamos en la era de la narrativa de autoficción. Sé que hay críticos muy severos con esta tendencia, otros indulgentes y los hay también jaleadores. Luego están, entre los que me cuento, los eclécticos en la materia. Si el libro funciona, bienvenido sea. Aquí no hay espacio para hacer una reflexión, pero me atrevería a decir que mientras la vida de uno tenga algo interesante que aportar a ese gran misterio que es la psicología profunda de la especie humana, la autoficción nos puede ser tan beneficiosa y útil, ética y estéticamente, como una historia inventada. Sobre esto he pensado leyendo la novela de la escritora norteamericana Alexandria Marzano-Lesnevich, 'Nada más real que un cuerpo'. Un asesinato y unas memorias. Conviene decir que la autora es abogada y preside una fundación para la lucha contra la pena de muerte en su país. Es casi una tradición en la narrativa donde los autores son abogados penalistas y parte de su experiencia la trasladan a sus libros de ficción. Daré un ejemplo. El creador del célebre Perry Mason, paradigma del abogado defensor por antonomasia, fue abogado él mismo y acérrimo defensor de inocentes.

'Nada más real que un cuerpo', como indica su subtítulo, conjuga dos historias. Una profesional y otra personal. Alexandria Marzano-Lesnevich sigue el caso de un pedófilo que asesina a un niño de siete años. El relato se bifurca en dos direcciones que se van cruzando hasta que al final confluyen. En realidad son dos historias. En una la autora, cuyos padres también son abogados, destripa el caso de la pedofilia, entrando en su entramado familiar y social. Este asunto, casi sin quererlo, la lleva hasta el seno de su familia. Aquí se desgranan momentos difíciles de asumir desde la distancia, por la gravedad de los hechos mismos y por la necesidad de asumir que algo terrible sucedió en su pasado. La autora rastrea la historia familiar del pedófilo. Necesita saber si todo lo que ocurrió pudo haberse evitado. Necesita saber si el acusado de tan abominable crimen tiene algo a lo que aferrarse para exigir el perdón.

En lo que respecta a su historia personal, la autora necesita saber qué sabe el resto de la familia. Cuándo lo supieron y por qué lo callaron. Y una vez sabido lo casi inasumible, qué se puede hacer con esa información para que la vida no se convierta en un infierno.

'Nada más real que un cuerpo' es un viaje a lo indecible. Pero también es una indagación implacable en torno a un cuerpo concreto, a un cuerpo humano ofendido. Y sobre todo una interrogación crucial al cuerpo social.

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