El hispanista que amó Granada

Gerald Brenan demuestra de nuevo que siempre estuvo alejado de la erudición vacía y altisonante

J. ERNESTO AYALA-DIP

Siempre recuerdo con inmenso afecto intelectual la primera vez que leí 'Autobiografía: una vida propia. Memoria personal' (1920-1975), de Gerald Brenan. Ya había leído de este autor británico su conocidísimo 'El laberinto español' y su 'Historia de la literatura española'. Fue en los años ochenta, en un viaje por Las Alpujarras, cuando conocí la existencia de otro libro suyo, 'Al sur de Granada'. Desde entonces me hice un indesmayable breniano. Ahora me llega un nuevo libro suyo, 'Cosas de España. Ensayos, artículos y crítica literaria'. Antes de entrar en él, quiero transmitir lo mucho que aprendí con la lectura de su autobiografía. Su llegada a España después de participar en la Primera Guerra Mundial. Su llegada a un pueblo de Granada. Su conexión con lo más granado de la intelectualidad inglesa de la época, incluida Virginia Woolf y el grupo de Bloomsbury. Y sobre todo su atormentada relación sentimental con la pintora Dora Carrington. Tambien supe de su otra importantísima relación sentimental, la que sostuvo con la poeta inglesa Gamel Woolsey, con la que acabaría casándose en 1931.

En 'Cosas de España' encontraremos escritos que nos ponen en contacto casi directamente con otros libros suyos. Más arriba me olvidé de comentar que también había leído su incomparable biografía de San Juan de la Cruz. Si algo había aprendido de este libro, escrito -vale la pena no olvidarlo- por un hispanista progresista y aliado con las causas perdidas de los españoles, los de su tiempo y los del siglo de Oro y otros posteriores, es la persecución que había sufrido este inmenso poeta por su lucha contra el fanatismo de la Contrarreforma. Pues bien, Gerald Brenan retorna en 'Cosas de España' al poeta español. Otro artículo, modelo impecable de crítica literaria, es el dedicado a Cervantes, donde defiende su idea de un Cervantes no solo eximio autor de ficción (aunque no tanto en teatro y en poesía) sino un hombre de pensamiento filosófico. Tras un breve itinerario por su vida, Brenan ensaya una aproximación a la obra del genio castellano. En otro artículo trata de la llegada de los árabes y de su impacto en la cultura hispánica. No tiene desperdicio su acercamiento a Benito Pérez Galdós y su reseña de 'La de Bringas'.

Gerald Brenan fue un hispanista señero. Pero muy alejado de la erudición vacía y altisonante. Lo fue en la medida en que también quiso entender a España no solo como el lugar en el que eligió vivir sino también como un problema político, social y estético digno de estudio, análisis y también de amor y respeto.

 

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