Destellos de luz republicana

Novela tierna, intimista y de denuncia social

ANDRÉS MONTANER BUENO

Nos encontramos ante una novela en la que el protagonista desde su vejez narra en primera persona sus recuerdos de infancia, adolescencia y juventud y, junto a ellos, la historia de toda su familia y de todo un grupo de personajes de un pueblo español (Calasparra) en la época de la posguerra.

En ella se van entremezclando los recuerdos del protagonista, el joven Marcos, y las narraciones hechas por 'El Pardico' a Marcos acerca de sus relaciones con Camila. Por un lado la infancia de Marcos y sus correrías con sus amigos nos ofrecen una visión fresca de la infancia, pero también dura por las dificultades personales y económicas por las que tienen que pasar en una época de miseria y de miedo. Por otra parte, las relaciones de El Pelao y Camila nos abren el mundo del amor, el dolor y el relato de una bella y libre relación. Camila, mujer menuda, muy atractiva, fuerte y misteriosa que se mueve entre la realidad y el mundo sobrenatural de los exorcismos, las premoniciones y visiones, será el consuelo y el soporte afectivo, la paz y la seguridad para 'El Pardico'.

Luz de cobre se escribe como un conjunto de recuerdos que fueran acudiendo a la cabeza del protagonista en desorden pero que de forma recurrente van completando el puzle que al principio resulta enigmático para el lector. El protagonista nos habla desde la vejez pero todos los detalles están tan vivos en su memoria que los recuerda emocionadamente. Recuerdos alegres de la Pascua y la matanza y el mantecado más vistoso que era para el padre y recuerdos dolorosos de la casa del Comendador donde se retenía a los presos y desde cuya ventana se veía una luz de cobre que nos evoca a todos los que perdieron la libertad en la época del dictador.

Desde su infancia y adolescencia Marcos siente en sus carnes las diferencias sociales que existían en aquella época. Mientras unos niños hacían la comunión con pantalones largos, correa de cuero y bocadillos y cervezas, otros solo llevaban abarcas de esparto. Marcos tiene impresiones y sentimientos metidos en su cuerpo desde niño y uno de ellos, muy presente, es el de ser despreciado y humillado por los mayores y por aquellos que tienen dinero. Y, sin embargo, también sabe que los hay más pobres que él y se siente culpable por ello.

Novela tierna, intimista y de denuncia social en la que se aúnan los sentimientos y afectos humanos de unos personajes que se graban en nuestra memoria hasta hacerse familiares y la sensación de haber vivido con ellos por un tiempo en esos duros años de la posguerra en que la mirada de Marcos nos va descubriendo su egoísmo y su propio valor.

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