¿Por qué se colaboró?

'Niels' es la historia de un dramaturgo francés acusado de estar a favor del régimen de Vichy

J. ERNESTO AYALA-DIP

Del escritor y dramaturgo Alexis Ragougneau, recuerdo 'La Madonna de Notre-Dame'. La reseñé aquí mismo y era una novela de misterio, pero aderezada con atinadas y nada trilladas incursiones en la reflexión filosófica y existencial. Se notaba el oficio de hombre de teatro que es su autor. En los diálogos y su disposición espacial y en los personajes de la novela. Me dejó muy buena impresión, pero nunca me hubiera imaginado una segunda novela suya tratando un asunto tan delicado y grave como es el colaboracionismo francés durante la Ocupación.

La obra que comento se titula 'Niels'. Sobre la Ocupación se ha escrito, aunque tal vez en Francia no tanto como se esperaba o se necesitaba. La memoria histórica sobre este período no anda demasiado engrasada en el país vecino. El colaboracionismo es todavía un tema tabú en Francia. Desde hace unos años comenzaron ensayistas e historiadores franceses a escribir sobre el asunto. Se escribió sobre los colaboracionistas, que tal vez fueron muchos más de los que se reconocía oficialmente, y se escribió sobre las represalias contra ellos bien terminada la guerra. Un tema, también, vergonzoso. Precisamente en esta brecha histórica se instala la novela de Ragougneau (finalista del año pasado del Goncourt). Niels es un director de teatro danés que durante los años 30 vivió en Francia y conoció a un dramaturgo con el que trabajó en varias obras. Pero Niels huye de París cuando entran las tropas nazis. A todo ello, el dramaturgo francés trabaja a pesar de la ocupación, incluso con grandes éxitos de público. Acabada la guerra, Niels se entera en Dinamarca de que el dramaturgo francés es acusado por las nuevas autoridades de colaborar con el régimen de Vichy y los ocupantes alemanes. Decide entonces ir a París, estamos en 1945, y averiguar por qué su antiguo amigo es acusado de semejante cargo. No le cuadra esa acusación. Así es como comienza una ardua labor de investigación para sacar en claro qué fue lo que ocurrió realmente. Y es entonces cuando se entera de que fueron muchos más de los que se cuentan entre los intelectuales, algunos de fama mundial, que como mínimo contemporizaron con el ocupante. Entre nombres ficticios, aparecen otros de renombre internacional, como Sartre, Jouvet y tantos otros.

Niels asiste al juicio de su antiguo amigo. Las pruebas son concluyentes. Pero la pregunta es, ¿por qué?, ¿para qué? Qué hace a un hombre comprometido con la cultura dar un paso tan abyecto. Muy buena novela sobre un asunto histórico tan espinoso.

 

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