De 'Chacal' a 'Colón del aire'

Casa de Ramón Franco, que aún existe dentro de la base de Los Alcázares. / LV
Casa de Ramón Franco, que aún existe dentro de la base de Los Alcázares. / LV

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

De los tiempos africanos de Ramón Franco procede su apodo 'Chacal', por sus temerarias actuaciones en las guerrillas con las cabilas marroquíes. «Se mimetizó con el ambiente, vestía chilaba y hablaba árabe», cuenta Francisco Escartí en su libro 'Ramón Franco, el aviador'. «Era simpático, hablador, participaba en las algaradas y no dudaba en ponerse al frente de los revoltosos», lo describe el escritor e ingeniero aeronáutico, quien lo considera «más listo que su hermano Paco, a quien llamaban Franquito por su baja estatura y su voz atiplada, siempre introvertido, serio y distante».

Vestía chilaba y hablaba árabe, cuenta Francisco Escartí en 'Ramón Franco, el aviador'

Ramón heredó de su padre, Nicolás Franco, el gusto por el juego y la vida alegre. En Melilla era conocida su afición a «timbas, burdeles, teatrillos y fiestas hasta el amanecer», afirma Escartí. Quien llegó a ser el aviador español más famoso de todos los tiempos padecía una tendencia enfermiza al exhibicionismo. En Melilla se subió desnudo a un escenario y raptó a la corista. En cueros se presentó a formar ante el superior, solo con el correaje y la pistola. Y en Los Alcázares cuentan que paseaba a pelo su rechoncha figura de metro y 63 centímetros por el paseo marítimo. Se recuerda también su relación con la 'señora Dolores', una modesta pero elegante mujer que vivió en una casa militar, frente a la base.

Su novela corta 'Abel mató a Caín' se ha considerado un trasunto de las personalidades de Ramón y Francisco. Cuenta Ramón Franco que Abel dio rienda suelta a sus ansias de aventura con grandes viajes hasta el punto de que «su nombre interesó a las multitudes y sus rebeldías fueron populares», mientras que Caín hace méritos en las guerras coloniales y llega a oficial «escalando rápidamente las vanidosas cumbres de la milicia».

Heredó de su padre el gusto por el juego y la vida alegre

Bandazos

El aviador resuelve a su manera la historia en la ficción, con un duelo entre los dos hermanos que acaba con la vida de Caín, haciendo posible «una esplendorosa Tercera República, aurora fecunda de una Humanidad mejor». Al dejar atrás su etapa de héroe de la aviación, por la que 'The New York Times' llegó a llamarle 'Columbus of the air' (Colón del aire), entró en una insólita vida llena de bandazos y conflictos. Tras sublevarse contra la monarquía -con paso por la cárcel-, intentar bombardear el Palacio Real y ser elegido diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, reingresó en la aviación militar, fue agregado aéreo en la embajada española en Washington y terminó apoyando -y combatiendo- en el bando de su hermano para derrocar la República en otro viraje inusitado de su vida. El general alzado no dudó en darle la réplica literaria a su hermano con 'Raza', una historia también de hermanos que resume su ideario, cuya película financió el Estado español y que fue objeto del único caso de autocensura en la historia del cine, ya que el dictador reescribió algunas escenas diez años después del estreno, ordenó que se volvieran a doblar y destruyó el negativo. En la nueva cinta eliminó las referencias a su pasado de simpatía nazi, aunque en 1996 apareció una versión íntegra en Alemania.

«Era más listo que su hermano Paco, a quien llamaban Franquito por su baja estatura y su voz atiplada, siempre serio, introvertido y distante»

Hasta la muerte del aviador estuvo rodeada de extrañas circunstancias, cuando a bordo de un hidroavión del bando golpista desapareció en una misión de bombardeo sobre el Mediterráneo a finales de 1938. Su hermana Pilar llegó a decir que fue víctima de un atentado, aunque nunca se llegó a demostrar.

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