Lo que cambia y lo que permanece

ELENA SIERRA

Entre un «no puedo deciros más» y un «¿qué quieres que te diga? Escribo aunque nadie me lea», escritos por Kepa Murua, median casi treinta años de creación poética que acaban de ser resumidos -o recogidos, o expuestos- en la que es la primera antología de la obra de este autor que durante muchos años, además de a sus propios poemas, se dedicó a publicar las historias de otros autores con la ya desaparecida editorial Bassarai. Es decir, media toda una vida ligada a la literatura, desde un lado y desde otro. Y hay espacio y tiempo para que puedan escribirse otros versos que exponen bien su sentido (o visión) de lo que hace, de cómo siente que es recibido eso que hace. Por ejemplo, «De cosas inexistentes, del amor y sus problemas. / Un niño más en las entrañas de un hombre cualquiera. / Haciéndose mayor y renegando de su familia / se dedica a ir de vago y saberse poeta» (del año 2000).

Esto ya ha sido dicho aquí, con motivo de la publicación el año pasado de sus 'Autorretratos': algunas cosas cambian, y para ver eso están también las antologías, desde luego, pero tal vez sea más interesante ver todas las que permanecen. Y la actitud vital y poética de Murua es la misma, pase el tiempo que pase, y dan fe los muchos poemas, algo más de cien, que se reúnen en este volumen. Una buena muestra para comprobar cómo ha respirado y respira un autor del que dicen que es más 'oculto' que 'de culto'.

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