Agudeza de ingenio

Agudeza de ingenio

Ironía, fino humor y conocimiento de la vida y de la buena literatura

JOSÉ BELMONTE

A estas alturas, son pocos los que ponen en duda que Javier Marías, mucho más conocido por esas novelas que han merecido el galardón de propios y de extraños, es uno de los grandes columnistas de nuestro país. Desde hace lustros venimos disfrutando sus artículos en los que no se corta ni un pelo, en donde pone de manifiesto sus opiniones poniendo sobre el tapete verdades como puños, hasta el punto de haberse granjeado, como no podía ser de otra manera entre los espíritus libres, la enemistad, cuando no el odio, de cierto colectivos que se han sentido atacados.

En este nuevo libro, donde se recoge un total de noventa y seis artículos publicados en su día en el suplemento dominical 'El País Semanal' entre febrero de 2017 y enero de 2019, Javier Marías aporta su inconfundible sello personal, sus ideas más perentorias, y, al mismo tiempo, saliéndose un tanto del guion que se había marcado al principio, nos lega algún retazo de su intimidad sin llegar a mayores. Como, por ejemplo, cuando habla de su labor como académico de la Lengua, de su vida de escritor o de su modo de trabajar ante el folio en blanco, procurando llevar a cabo su oficio a la vieja usanza, ante una vieja máquina de escribir que desde hace décadas le viene acompañando. En el caso que nos ocupa, con sus artículos, deja constancia de que, en ocasiones, se ve precisado a volver sobre el texto y proceder a su inmediata corrección, puesto que no es buena práctica escribir en caliente, no dejar entibiar lo escrito hasta conseguir la temperatura adecuada para su consumo. Y nos alerta de lo siguiente: «La necesidad pueril de desahogarse, la competición por decirla más gorda (...), llevan a demasiados individuos a hablar en público como si lo hicieran entre íntimos en la barra de un bar».

Trump, «muy enfermo»

Pero lo que más le interesa aquí a Marías es la actualidad. El día a día. Lo que se cuece a pie de calle, lo que aparece en los periódicos, en los telediarios. Y es ahí cuando se topa con la realidad, con nombres y apellidos concretos que tanto han sonado en estos últimos dos años, como los de Salvini, Maduro y otras conocidas 'joyas' como Donald Trump, al que califica de hombre «muy enfermo que debería ser curado de sus adicciones, la mayor de las cuales es sin duda su necesidad de hiperactividad pública».

En cuanto al estilo, Javier Marías no procede a través de palabras gruesas e insultos. No va con su manera tan peculiar de ser y entender la existencia humana. Lo suyo es la ironía, la agudeza de ingenio que predicó el grandísimo Baltasar Gracián, el humor que derrocha en ocasiones, el echar mano a los ejemplos que nos ofrece la literatura. De aquí que sus artículos destaquen por su intemporalidad, por dar la impresión de haber sido escritos esta misma mañana.