Un camino hacia lo desconocido

Un camino hacia lo desconocido

La verdadera literatura posee la contundencia de un puñetazo en la mandíbula

CELIA RUIZ

Con un título cautivador, que bien podría ser respuesta a la pregunta ¿qué te llevarías a una isla desierta?, 'Noventa libros y un film' es el perfecto preliminar que pondría en antecedentes a cualquier lector vacilante con unas manifiestas ganas de más lectura. En efecto, se trata de una recopilación de críticas literarias realizadas por Manuel Moyano entre los años 2009 y 2011 a través de diversos medios como 'El Mirador de Molina', 'El Kraken' y en especial en 'Ababol'. Y es que, tratándose de escribir, Moyano no deja que el miedo interfiera en su camino y se atreve con todo: relatos, microrrelatos, novelas, ensayos, guías de viaje y, como hemos mencionado, reseñas literarias. Si en torno a sus derroteros narrativos el misterio, la zozobra, lo fantástico, lo antropológico y el viaje son elementos perennes, alrededor de sus pequeños y acertados comentarios críticos se hacen evidentes la apetencia literaria y la satisfacción de la lectura; apuntes en los que no sólo le entusiasma el texto escrito, sino que también la gran pantalla se convierte en objeto de mira, sobre todo en las últimas páginas donde incluso el propio autor revela cierta fobia. De hecho, cuesta creer que pese a que la narrativa de Moyano se inclina hacia lo enigmático, Steven Spielberg y su 'Tiburón' hayan dejado en él una incapacidad de zambullirse en alta mar, de adentrarse más allá de donde hace pie hasta el punto de mirar de reojo hacia las zonas más profundas de ciertas piscinas. No obstante, hablamos de un temor puntual pues ni de lejos hay resquicios de espanto a la hora de escribir; ni siquiera cuando se trata de reseñar obras ajenas.

Criticar el trabajo de alguien, en el más amplio y afable sentido de la palabra, puede resultar espinoso y delicado. Pero, cuanto más complejo, más apetitoso y productivo. Así, con la rigurosa meticulosidad de un médico forense, Manuel Moyano disecciona en estas concisas autopsias literarias a sus víctimas y entra en la lectura y en la literatura hasta quedar golpeado, pues, como él mismo describe, «la verdadera literatura [...] posee la contundencia de un puñetazo en la mandíbula». Sin embargo, Moyano no sólo comenta ficción narrativa sino que también se aventura con otros caminos como por ejemplo la divulgación científica. Y lo que es más, la nómina antologada de autores, en su mayoría españoles, otorga un amplio espacio a los creadores nóveles por lo que este libro también nos tiende un camino hacia lo desconocido y nos abre a un horizonte de expectativas, por supuesto, desafiante.

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