Del 'Océano Pacífico' a la derrota del contrario

'Arquitectura poética', obra de Tomy Ceballos.Una de las pinturas de Yann Leto, en T-20./
'Arquitectura poética', obra de Tomy Ceballos.Una de las pinturas de Yann Leto, en T-20.

PEDRO SOLER

Desde siempre, las neuronas han ardido en la mente de Tomy Ceballos, aunque parece que este 'Océano Pacífico', que muestra en el espacio Arquitectura de Barrio, las ha arremolinado con mayor fragor, pero también con el control preciso. Estamos ante un autor que ha recorrido distintos parámetros artísticos y que, por encima de todo, ha luchado por la originalidad, aunque en esta ocasión entraña una ruptura con sus precedentes actuaciones. Si la fotografía ha sido para él un campo abierto a la lucidez, a la búsqueda de encuadres y novedades, de luces y sombras, lo que ahora presenta en una nueva ruta, basada en las imágenes digitalizadas, acaso porque suponen unas posibilidades multiplicadas, y, a la vez, capaces de provocar más que insólitos resultados.

La gran faena de Tomy Ceballos en esta exposición ha sido quizá su empeño en crear, pero no de una manera espontánea, sino, al parecer, más que meditada. De no ser así, sería imposible, por mucho dominio que se posea del mando y de la pantalla, extraer esas imágenes, que no quieren ser misteriosos estigmas, sino arrebatos de perfeccionismo, que cala en esos 'paisajes' y que, como el propio Ceballos indica, son como ondas concéntricas sobre las que la mente navega. Parecen esculturas en las que acumulan los pliegues de las ondas, pero con una singular visión de la serenidad, sin que asome la ruptura que el oleaje provoca. Y son tan directamente esculturales que también parecen que quieren dejarse tocar, para que el espectador pueda captar, en toda su esbeltez, el contenido exacto de cada curvatura. Otras piezas parecen más un paisaje salpicado de curvaturas o de redondeces, en las que también se muestra a la perfección que el interés del autor ha sido buscar una creación subliminal, pero controlada por la técnica, hasta convertirla en el resplandor de algo increíble, misterioso y, en definitiva, bello.

Y si en estas obras es palpable esa dosis de genialidad, que siempre ha demostrado este autor, también hay otras piezas en las que se advierte, aunque parezcan imágenes liberadas de la tan comentada pureza, que la mente de Ceballos ha jugado a otro tipo de creatividad, más accesible a la posibilidad de interpretación artística. Son formas más 'concebibles', en otro campo de actuación, aunque también se encuentren unidas al sistema iniciático original. El propio Tomy Ceballos en un texto que dedica a su 'Océano Pacífico', comenta que se trata de imágenes que son como gotas de agua de lluvia, que caen sobre océanos mojados. Afirma que ya quisiera él explicar esto. Pero hay cosas que no necesitan explicación, aunque no se concreten en algo conocido. El sentido y la explicación radican en cómo queda reflejado lo misterioso o desconocido: de un modo impactante y sin posibilidad de negación.

'The Round', en T-20

Quizá la mejor definición que pueda aplicarse a las obras de Yann Leto es que son 'crudas', pero no desagradables, por mucho que los rostros aparezcan conscientemente desfigurados o muestren unos gestos de impactante desasosiego. Lo que este pintor hace es convertir sus figuras en un enfrentamiento, con la pretensión de demostrar que también de este campo de discordia puede surgir una armonía artística, como él quiere reflejar, a través de una nutrida serie de colores y de constante movimiento, incluso cuando los protagonistas de cada obra aparecen plácidamente relajados en su enfrentamiento. Pese a todo, las miradas se cruzan y el pensamiento se mueve, porque, con frecuencia, los personajes tienen como misión principal estudiarse entre sí, para conseguir la derrota del contrario.

La exposición que presenta en galería T-20 Yann Leto es un descarado himno a la refriega en campos muy diferentes, pero marcados siempre por esa búsqueda de un enfrentamiento humano cargado de tensión. Al margen de este significado más definitivo, las obras expuestas reflejan también un estudio concienzudo de la situación que han de ocupar los protagonistas y de la relevancia del papel que cada uno desempeña. Además, se crean unos ambientes que quedan reflejados en las obras, gracias a esa innovadora realidad que Leto les va inculcando, por el contorno que las envuelve o por la equilibrada capacidad que atribuye a cada uno de los protagonistas en las distintas piezas. Es debido, posiblemente, al estudio preparatorio y conocedor, sobre el que Leto se ha basado para culminar unas obras muy vitalistas y atrayentes, en las que los colores, generalmente en sus más fuertes reflejos, desempeñan una función primordial.

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